Un proyecto inverosímilmente devastador acecha Chile en casi su
total extensión, un proyecto avasallador, tanto más que el terremoto que
aún tiene a 130 mil familias sin casa. Un proyecto de enajenación,
comparable a la colonización, en donde el robo, la esclavitud y matanza
de pueblos pacíficos era el pan de cada día.
Un proyecto de megadestrucción comparable a cientos de bombas atómicas.
Este proyecto devastará desde el desierto a la patagonia. Empobrecerá a
pueblos y los convertirá en esclavos modernos. Esto y además del daño a
un entorno patrio que ha sido invulnerado en miles de años, y que es la
herencia grandiosa y generosa de los pueblos de sabiduría enorme que
nos predecedieron. Nos empobrecerá porque nos robarán y nos
explotarán, nos envenenarán, y nos enajenarán de recursos fundamentales,
como el agua.
Más fundamental aún para nuestras gentes que viven en un entorno
desértico y que han vivido de sus cultivos siglos tras siglos. Pero no
menos fundamental para los patagónicos que deben pedir permiso a Endesa
España para usar ríos que han pasado frente a sus tierras y animales
toda la vida.
A nuestras espaldas nos han vendido a todos junto a nuestro suelo. Y nos
sacarán provecho. Y el fruto de nuestra devastación se irá a
enriquecer a una oligarquía extranjera y a la nuestra, con la
connivencia, participación y usufructo de nuestra clase política, que
ha sellado un pacto de colaboración total. Pacto sellado en nuestra
constitución política que lleva las firmas de Pinochet y Lagos. El
proyecto Pinochet es el mismo proyecto del bipartidismo que lo ha
sucedido, bipartidismo impuesto a imagen y semejanza del imperio
estadounidense. El proyecto es enajenarnos de todo recurso natural, y
de todo bien primario. Es así que los bosques de la araucanía han sido
convertidos a astillas, y sus legítimos dueños hacinados y
encarcelados. Las salmoneras noruegas en el sur no respetan normas
ambientales que en su país cumplen hace 30 años.
Y ahora vienen por todo el resto... Toda la riqueza mineral que esta
bajo el gigante andino en toda su magnitud. Ya está autorizado por los
gobiernos sucesivos de Chile y Argentina, Frei, Menen, Kirchner y
Bachelet que han dado curso a un tratado binacional que permite a las
mineras extranjeras socavar todo los Andes para extraer minerales. Un
estado propio para las trasnacionales, pues escapa a toda jurisdicción
de nuestros países. Ya han construido un túnel de lado a lado para
dicha operación. Y prontamente comenzarán a dinamitar a destajo.
Como necesitan una electricidad descomunal construirán la
termoeléctrica más grande de sudamérica, y pretenden arrasar 2 mil km de
bosque nativo para traerla desde la patagonia, con el proyecto llamado
Hidroaysén. Este megaproyecto de megadestrucción no beneficiará en nada a
los pobladores de Chile o Argentina sino sólo a su clase política. Y
por supuesto a las trasnacionales. Entre cuyos directivos encuentras a
mercenarios de la guerra, de la calaña de G. Bush. A ambos lados de la
cordillera los trabajadores han denunciado sueldos de hambre que la
minera Barrick Gold da a sus empleados sudamericanos.
El proyecto Pascua Lama es su proyecto estrella, pues la veta de oro que
explotarán es increíble y sus utilidades sólo oficiales son sobre los
20 mil millones de dólares. Y como necesitan agua, la extraerán de la
que riega los valles, valles que son verdaderos oasis en el desierto y
que por siglos albergan a decenas de miles de personas que viven de
actividades asociadas al cultivo. Sin contar con la contaminación con
los venenosos arsénico y mercurio de sus cauces, producto de los
procesos de depuración minera. Los precarios trabajos que darán a unos
cientos no nos compensará de este daño irreversible. Además, como es de
público conocimiento, las trasnacionales pueden llevarse el mineral, sin
pagar casi impuestos, este megasaqueo se debe al pacto político y
económico, del que somos parte negociada no negociadora, que esta
vigente desde la dictadura.
La megadestrucción de Chile vive días claves, aún estamos a tiempo de
impedirla, si frenamos Pascua Lama se dará un gran paso para frenar los
proyectos eléctricos. Y viceverza. Sólo la megarrebelión de nuestro
pueblo podrá impedir que nos conviertan nuevamente en la imagen de
aquellos aborígenes que daban el oro a cambio de baratijas, que eran
esclavizados y robados a cambio de casi nada. Que recibían a sus
opresores con una sonrisa. La clave de la resistencia está en nuestra
tierra. En el único pueblo que no pudo ser sometido al imperio español y
que pervive en nuestra propia sangre, donde habitan los dioses andinos y
la furia que nos hará libres.
Pueblo de Chile es la hora de la rebeldía!
Manuel Meulén
www.trincherasur.info







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Republica Sur...
Tirarse un peo...
Porque, pa luchar contra el establishment, no la tiene nadie.
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difundir este tipo de información a nuestros cercanos...Si no se puede evitar
una catastrofe como esta, almenos tengamos la "conciencia" de intentarlo.
Pensemos en esos lugares hermosos que hemos conocido y que
"Ya no estaran"...Toda esa flora y fauna que desaparecera y que nunca
podremos recuperar.
El establishment puede controlar nuestras vidas pero no dejemos que
controle nuestras mentes.
Saludos.
que al menos 2 personas inconformistas
esten en este espacio... pues con un puñado basta!