Por Giuliano Papapietro C. El 31 de Marzo de 2008, se dio inicio a la Reforma Laboral, inauguraciones, seminarios y difusión pública en los medios de prensa. Un importante avance en cuanto se refiere a resguardar los derechos de los trabajadores, agilizar los trámites y asegurar un proceso más justo, en la representación y defensa. Se contará con tribunales laborales, algunos jueces especializados y defensores pagados por el estado para representar a los trabajadores. Aseguran una tramitación dinámica y ágil, pero también sabemos que la segunda instancia, la corte de apelaciones, mantiene el formato antiguo, por lo que visualizamos un entrampamiento de causas en esta fase, lo que nos regresa nuevamente al comienzo. Por otro lado, se advierte que olvidaron a un importante sector del país en ésta reforma, como son las MYPES (micro y pequeñas empresas), diminutos entes, que en conjunto, suman un importante número, pero sus recursos son limitados, por lo que se sitúan en los tramos de indefensión, y que en la mayoría de los casos, no disponen de medios para pagar un abogado que los defienda, vulnerando de esta forma su sobrevivencia. También podríamos agregar a un sinnúmero de familias básicas, matrimonios de jóvenes trabajadores con hijos, madres solteras, etc., que por las características que exige el trabajo y la vida diaria, se ven obligados a requerir de los servicios de una nana, y no como un lujo, sino más bien, como una necesidad. Personas que forman parte de este amplio mundo de trabajadores; quienes, respecto a su empleador, son vulnerables y requieren de ser representados por la defensoría laboral, pero respecto a sus nanas, no contarían con defensa, por el hecho de ser empleadores, pero su condición económica sigue siendo la misma. ¿No es una injusta ironía? Bueno, son bastantes las cosas que hay que corregir y mejorar, esperemos que tomen las previsiones necesarias y las correcciones sean en el corto plazo. |