Ahora si quiero cantar y explotar en amapolas mi garganta,
en sangre redentora, desde los violines del aire,
con mis venas incendiadas tocar la cabellera del sol,
vagar entre las calles abismales del tiempo,
entre las heroicas luces y sombras de la tarde,
y frente al fatídico sol desnudar la piel de mi música,
atraer a las emociones fecundas de sus sitios libertarios
y entrarlas en mi pecho como abismos dentro del abismo,
donde se generara el sol de la victoria.
Penetrar en las frondas vivientes
donde me espera la húmeda naturaleza y la noche,
con sus soles paganos
y lunas recorriendo mi cuerpo,
fecundándome con los secretos primordiales de la voluntad,
allí donde el alma vive la pasión
como observando un cielo que se desploma.
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