Cuentos de Horror. Los Nazis fueron niños de pecho comparados con los personajes que ustedes conocerán en estas líneas...
No se puede escribir objetivamente sobre los experimentos de los "doctores" de un campo de concentración Nazi con aquellos a los que consideraban "subhumanos" sin conmoverse profundamente;
Este cuento trata de la tiranía de los animales humanos sobre los no humanos, tiranía que ha causado, y aún hoy está causando, una cantidad de dolor y sufrimiento sólo comparable a la que originaron los siglos de dominio de los blancos sobre los negros. La lucha contra ella es tan importante como cualquiera de las batallas morales y sociales que se han librado en años recientes.
La mayor parte de los lectores pensará que lo que acaba de leer es una tremenda exageración. Hace cinco años, también yo me habría reído de semejantes afirmaciones que ahora, sin embargo, me tomo muy en serio al conocer una realidad que me era entonces desconocida. Si se lee este libro con atención, especialmente los capítulos segundo y tercero, se acabará sabiendo tanto acerca de la opresión de los animales como el tamaño de este libro lo permite, y entonces, se podrá juzgar si mi párrafo inicial es una exageración o una estimación moderada de una situación desconocida casi por completo por la gente en general. Así pues, no pido crédito de momento para mi párrafo inicial. Lo único que pido es que se reserve el juicio hasta que se concluya la lectura del libro.
Poco tiempo después de haber comenzado a trabajar en esta obra mi mujer y yo fuimos a tomar el té -vivíamos en Inglaterra por aquel entonces- invitados por una señora que había oído que yo pensaba escribir un libro acerca de los animales. Se interesaba mucho por los animales, nos dijo, y tenía una amiga que ya había escrito un libro sobre el tema a quien le gustaría mucho conocernos.
Cuando llegamos ya estaba ahí la amiga de nuestra anfitriona, y ciertamente, estaba deseosa de hablar de animales. "Me encantan los animales", comentó, "tengo un perro y dos gatos, y se llevan maravillosamente bien entre ellos". ¿Conoce a la señora Scott? Dirige una pequeña clínica de animales domésticos...", y se disparó. Hizo una pausa mientras se servían los refrescos, cogió un sandwich de jamón y entonces, nos preguntó qué animales domésticos teníamos nosotros.
Le dijimos que no teníamos ninguno. Nos miró sorprendida y dio un mordisco a su sandwich. Nuestra anfitriona, que ya había acabado de servir a los invitados, se unió a nosotros e intervino en la conversación: "Pero ustedes están interesados en los animales, ¿no es así señor Singer?"
Tratamos de explicarle que estábamos interesados en reducir el sufrimiento y la miseria; que nos oponíamos a la discriminación arbitraria, que considerábamos que está mal causar sufrimiento innecesario a otro ser, incluso si ese ser no pertenece a nuestra propia especie, y que creíamos que los animales eran despiadada y cruelmente explotados por los humanos y queríamos que eso dejara de ser así.
Aparte de esto, dijimos, no estábamos "especialmente" interesados en los animales. Ninguno de los dos habíamos estado excesivamente apegados a perros, gatos, o caballos del modo en que lo está mucha gente.
A nosotros no nos "encantaban" los animales. Simplemente queríamos que se les tratara como seres independientes y sensibles que son, y no como instrumento para fines humanos, como se había tratado al cerdo cuya carne estaba ahora en los sandwiches de nuestra anfitriona.
Este libro es un intento de reflexión profunda, cuidadosa y consistente sobre el tema de cómo debemos tratar a los animales no humanos. Su desarrollo saca a la luz los prejuicios que están detrás de nuestras actitudes y comportamiento actuales. En los capítulos que describen el significado de estas actitudes en la práctica -cómo sufren los animales por la tiranía de los seres humanos- hay pasajes que conmoverán a algunos lectores, y espero que surjan sentimientos de cólera y rabia, además de la decisión de hacer algo para que cambie ese tipo de situaciones.
Sin embargo, en ninguna parte del libro invoco las emociones del lector si no pueden apoyarse en la razón. Cuando hay que describir cosas desagradables sería falso intentar describirlas de una forma neutral que escondiera su verdadera y desagradable naturaleza.
No se puede escribir objetivamente sobre los experimentos de los "doctores" de un campo de concentración Nazi con aquellos a los que consideraban "subhumanos" sin conmoverse profundamente;
Continuará...
