juan pablo aravena yañez

Seguimos con el siglo XVIII.

Estimados alumnos de 4º año medio. Aún nos quedan algunas cosas por ver acerca del siglo XVIII y debemos hacerlo de manera rápida, como ustedes ya saben, constantemente estamos peleando contra el tiempo y esta vez, para mantener tan insigne tradición, no haremos diferencia es ese sentido.

En esta ocasión, en trabajo no es poco, por el contrario, requiere de un hondo sentido de la reflexión y análisis crítico de los acontecimientos que se les van a presentar.

 

Realización y Entrega.

La primera actividad se realiza durante el día de hoy, al final de las dos horas de clases, sus comentarios y respuestas han de ser subidas al blog http://atreides1977.blog.terra.cl no olviden poner el nombre de quién ha subido su tarea. Capacidades adivinatorias aún no poseo. NO se atrasen, al subir como posteo sus respuestas, quedará un registro de la hora en que lo hicieron, jejejejejeje.

Segunda Actividad. funcionará del mismo modo, ocupando las horas de clase del día miércoles 16, la única diferencia es que los ejercicios orales se realizarán durante las horas de clae del día viernes. Suerte Muchachos.

La primera actividad es:

 

Leer el siguiente texto y luego responder las preguntas que se hacen de él.

 

JUAN MELÉNDEZ VALDÉS

 

POESÍA

 

RETRATO DE UN ILUSTRADO

 

Entre los retratos de Meléndez Valdés destacan dos lienzos de Francisco de Goya. El mejor es el que se conserva en el Museo Bowes, Bernard Castle (Inglaterra), de 1797, con la inscripción. «A Meléndez Valdés, su amigo Goya.» Representa a un hombre ya castigado por la edad, de boca firme y ojos penetrantes. Cadalso le había descrito en su juventud como un ? mozo algo inclinado a los placeres mundanales, a las hembras, al vino y al campo...?. Pero ésta será una falsa imagen que caracterizará tan sólo una faceta de su personalidad y aún la más juvenil. Meléndez Valdés encarna la tragedia de la Ilustración española. La serie de reveses familiares (el pronto fallecimiento de sus padres y de su hermano Esteban, que actuó de mentor en sus estudios) le inclinó a la melancolía, acentuada tal vez por una tuberculosis incipiente que logró curar (tal enfermedad acabaría, precisamente, con la vida de Estaban). Pero su dedicación al estudio de las letras y a la jurisprudencia le conformó como un ilustrado. Partidario de las reformas, participó con Jovellanos de las inquietudes de una minoria que buscó ocupar el poder político con el claro propósito de modernizar el país. Algunos de sus amigos culparon a su esposa de su ambición. Aquélla tuvo, a lo que parece, un carácter fuerte; pero la vida de Meléndez Valdés, en su doble vertiente de poeta y de reformador, responde a ura reacción colectiva aunque minoritaria: Menéndez y Pelayo le definió exageradamente casi como un «progresista» decimonónico, repitiendo textualmente los juicios de Quintana «Pensaba como Turgot, como Condorcet y como tantos otros hombres respetables que esperan del adelantamiento de la razón la mejora de la vida humana y no desconfían de que llegue una época en que el imperio del entendimiento extendido por la tierra dé a los hombres aquel grado de perfección y felicidad que es compatible con sus facultades y con la limitación de la existencia de cada individuo.»En su juventud, como catedrático de la Universidad de Salamanca, pretendió reformar la institución con generosidad, pero tropezó con la resistencia de las fuerzas conservadoras. Como magistrado pudo experimentar, incluso dramáticamente, la situación en la que vivía la mayor parte de la población española. Se enfrentó al clero en la reforma hospitalaria de Ávila y pretendió, a través de la Beneficencia, paliar las mayores injusticias. Como Jovellanos, su amigo y valedor político, creyó posible reformar sin destruir. Eran tiempos turbulentos y los sucesos revolucionarios en Francia le horrorizaban. Creyeron que su deber era anticipar algunas soluciones, pero su formación, inspirada en lecturas francesas e inglesas, le hicieron suponer que las oportunidades reformistas podían realizarse a través de las Sociedades Económicas o desde la propia Administración. La caída de Jovellanos y su propio destierro provocaron su afrancesamiento político. Tal vez las razones que le llevaron hasta él, todavía poco claras, rozan la casualidad; aunque no deja de ser significativo que, cuando por primera vez en la historia española el país se divide en dos bandos, Meléndez Valdés, llevado por una natural ambición de desarrollar sus latentes capacidades reformadoras, alcance las más altas dignidades. El breve episodio del reinado de José I supondrá, pues, la culminación de muchas esperanzas. Pero nuevamente el regreso de Fernando Vll le conducirá al definitivo exilio.El retrato de un ilustrado, de un escritor que vive intensamente su tiempo, conlleva una diversidad de intereses. En primer lugar, dicho ilustrado es un poeta (en un momento en el que la poesía mantiene todavía un considerable prestigio social como arte) y, como poeta de la Ilustración, Meléndez Valdés se propone desterrar, al igual que el padre Isla, los principios estéticos de un barroco agonizante. Su neoclasicismo y su poesía filosófica y moral suponen una revolución poética necesaria, aunque insuficiente, en el panora ma poético español.Sus actitudes renovadoras en el ámbito de la poesía, eran, sin embargo, mucho más radicales que las que proponía en otras materias, ya que tropezaban con menos resistencia organizada. La penetración de formas y modelos europeos supuso una tardía puesta al día que debe entenderse también como parte del proyecto de una minoría. De lo que no cabe duda es que la poesía española después de Meléndez Valdés cambia su orientación y los poetas serán conscientes desde el comienzo de que protagonizan una transformación. Es la punta de un iceberg que emerge en aguas procelosas con cierto éxito. Si sus proyectos reformadores en otros ámbitos fracasan a la larga, su poesía arrastra a los jóvenes. Hasta el Romanticismo?y aún más allá si tenemos en cuenta las múltiples ediciones de sus obras en el siglo XIX? su producción gravitará sobre las diferentes promociones. Y si de su vertiente cívica brotará la obra del grandilocuente Quintana, de su lírica, que roza el Romanticismo, procede la obra de Cienjuegos. En todo caso advertiremos en ella los rasgos de lo que R. P. Sebold ha calificado de primer romanticismo español.

Texto: Maria Albiol y Mayte Llidó, de la Universitat Jaume I.

A.- ¿ Cuáles son las principales características de hombre del siglo XVIII que encontramos en Meléndez?.

B.- ¿Qué sucesos podemos destacar como influyentes en la formación de Meléndez?

C.- Una vez leído el poema ?La Paloma?, relaciónalo con aspectos de la vida de Meléndez y características del siglo XVIII.

D.- Sitúa la obra de Meléndez dentro de alguna corriente literaria. Puedes leer otros poemas del autor y averiguar más sobre su vida. Recuerda argumentar tus respuestas.

Segunda actividad.

Fábulas. Iriarte y Samaniego.

A.- ¿Cuáles son las características dieciochescas que podemos apreciar en cada uno de estos autores?. Explícalo por medio de sus propias fábulas.

B.- Selecciona tres fábulas da cada autor y explica con que tipos de personalidades se relaciona y da ejemplos con situaciones concretas.

C.- Prepárate para el ejercicio de contar una fábula en la clase, debes remontarte al tiempo mágico en que los niños escuchaban y creían. ¿Qué sabes de los antiguos cuenta cuentos?. Es un arte antigua que se puede recuperar.

D.- Piensa en un problema de los jóvenes de hoy y plantéales una solución o un consejo con una fábula de tu autoría.

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