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Mujer Laboral

La incorporación de la mujer al mercado laboral ha sido económicamente beneficioso, pero demográficamente catastrófico, porque el resto de estructuras sociales no se han adaptado a éste cambio con la misma rapidez. En consecuencia, siguen siendo mayoritariamente las madres las que se ocupan de la educación de los hijos (los padres, los que imponen los catigos más duros, y los que se los saltan con mayor facilidad...), las que se quedan en casa cuando el niño tiene fiebre, las que van a hablar con el profe cuando saca malas notas y la que sufre cuando su hijo padece mal de amores... El problema es que, trabajando 8 horas diarias (lo que significa pasarse 10 o más fuera de casa), y encima al volver tener que ocuparse de las tareas del hogar, quedan pocas horas y menos fuerzas para batallar con la educación de niños y adolescentes. Si les ponemos una tele en su cuarto, no tendremos que discutir con ellos para que se vayan a la cama; si les compramos la consola, no saldrán a la calle a meterse en líos... No hay tiempo para educar en valores,y así estamos: embarazos adolescentes (no deseados, por supuesto), violencia en los centros escolares, pastillas en las discotecas, fracaso escolar... Además de una catástrofe demográfica, la entrada masiva de la mujer en el mercado laboral, sin un periódo de "transición" o de adaptación de la sociedad, también va camino de ser una catástrofe social. Y es que así hacemos las cosas: deprisa, a lo loco y, en la mayoría de los casos, sin medir las consecuencias. La solución no es, bajo mi punto de vista, que la mujer se quede en casa, como proponen algunos. Porque entonces es que no llegamos ni al día 20, intentar llegar a final de mes sería ya una misión imposible. La solución pasa por racionalizar los horarios de trabajo con jornadas más intensivas; por acoplar lo máximo posible el calendario laboral y el escolar, con renuncias por ambas partes; por generalizar la oferta de salas cunas en los propios centros de trabajo; por ampliar los horarios de los colegios con actividades extraescolares. E implicar a los dos miembros de la pareja en la educación de los hijos, pues hay algunas parejas en las que no se implica ninguno de los dos. Y es que "sacar adelante" a un hijo es algo más que darle de comer, llevarle al colegio y comprarle ropa y caprichos, como algunos creen. Si no nos implicamos más en la educación de nuestros hijos, el futuro de éste país está en el fondo del pozo.
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