Libertades Civiles e Ideologías Particulares
Enviado por Eduardo Javier Vergara el 09/09/2006 a las 21:41
Etiquetas: Política | Regiones Fuera de Chile Todo el país
Carta abierta a la Iglesia Católica en respuesta al comunicado referente a la distribución de la píldora del día después en Chile.
Si bien la decepción de la Iglesia Católica en Chile es algo lamentable, en sociedades democráticas y transparentes, siempre existirán sectores de la comunidad que se sentirán de esta manera. Afortunadamente, el poder de los ciudadanos ha llegado a tal grado, que instituciones católicas u de otra afiliación, ya no pueden imponer reglas totalitarias, ni menos inmiscuirse en los asuntos del estado. Si bien todavía en Chile se puede afirmar que la democracia no esta totalmente desarrollada y que los espacios de participación no han podido llegar de manera amplia a todos los ciudadanos, si podemos afirmar que Chile es un país que se rige por principios de democracia e igualdad. En otras palabras, la decepción de la Iglesia Católica debe ser analizada bajo los parámetros que existen en un país que separa la iglesia y el estado.
En primer lugar, esta claro que la Iglesia Católica comparte con otras organizaciones y con la ciudadanía en general, un sin numero de valores referentes a la justicia social y el respeto de los seres humanos. Los ejemplos son concretos, la obra de la Vicaria de la Solidaridad durante la dictadura, el constante trabajo en las regiones y lugares segregados del país, y la presencia de fundaciones de gran importancia para el país como lo es el Hogar de Cristo entre otros. Sin embargo, es en la sala de clases del Catolicismo, frente al altar y bajo la tutela de los santos, que el catecismo y principios de la Iglesia Católica son traspasados a los ciudadanos que voluntariamente acuden a ella. En la iglesia, se mezclan representantes de diferentes sectores económicos, políticos e ideológicos de la sociedad que actúan de manera peculiar. Es ahí donde se observa la principal contradicción, ya que son ellos mismos los que muchas veces abusan los unos de los otros, afectando así, de manera magna, el respeto de la justicia social en Chile. El catecismo de la iglesia católica es escuchado por ejemplo, tanto por las cientos de mujeres temporeras que trabajan dura en injustamente en nuestros campos año a año; como por los que las contratan, y que hoy, no son capaces de asegurarles un trato digno y una forma mas bondadosa de remunerar sus salarios. El saludo de la paz, muchas veces se lo dan cara a cara, oprimidos y opresores. Entonces, ¿No es dentro de la misma iglesia, y con los ciudadanos que voluntariamente a ella acuden, donde se debe educar el respeto de estos principios?
En segundo lugar, si bien el interés demostrado por los principios de participación ciudadana es beneficioso para Chile, no se puede evitar el recordar la forma en que la jerarquía de la iglesia toma sus decisiones. Si la iglesia aplicara estos principios y se diera el tiempo de consultar a sus adeptos la opinión que estos tienen referente a este tema, no se debería sorprender al encontrar que las nuevas generaciones, que están pensando cada día mas allá de las fronteras convencionales, manifestaran su aprobación al uso de métodos anticonceptivos. Sin embargo, como sabemos, la fe no es algo a lo que se llega por medio del consenso, y cuando esta es la razón por la cual se suman los adeptos, es la jerarquía de la iglesia, con todo su derecho, la que tiene el poder de decidir sus políticas de pasado, presente y futuro. Principio que no tiene nada de erróneo, siempre y cuando se mantenga dentro de los límites de respeto por la libertad de todos los seres humanos. Después de todo, la fe de los adherentes no es solo con Dios, sino que también en la iglesia como institución y como supuesto ejemplo vivo de las enseñazas de su máximo profeta: Jesús.
En tercer lugar, el documento hace un errado uso de la palabra ???totalitario???. Esto es debido a que, lo que para la Iglesia es el acto de un régimen totalitario, para muchos ciudadanos es un paso más hacia la equidad. Al entregar la posibilidad para que todos los ciudadanos por igual, tengan acceso a la píldora del día después, el gobierno abre una opción que hasta ahora estaba limitada a los sectores más pudientes del país. En Chile, el gobierno no esta obligando a nadie a usar estos métodos.
En cuarto lugar se toca el tema de la familia. Nadie puede cuestionar que es un elemento de alta importancia para el país. Cuando las familias funcionan bien, educan responsablemente a sus hijos y son un constante ejemplo de traspaso de valores, así el país, y la comunidad en general se benefician. Por otro lado, no podemos asumir que por el solo hecho que dos o mas individuos se unan y conformen un núcleo familiar, que esta institución esta funcionando de manera positiva tanto al aportar a la comunidad como a la formación de sus hijos. Si la Iglesia esta tan preocupada por la libertad responsable para los jóvenes, debería ampliar los espacios de educación sexual en los colegios católicos y abrir un dialogo realista en las decenas de organizaciones juveniles conformadas por miles de chilenos hoy en día. La educación es la llave para la libertad y el alimento para el juicio responsable.
En quinto lugar, y para que las intenciones plasmadas en este comunicado referentes al Chile del bicentenario sean elementos positivos, deben pasar de ser intenciones a hechos. Esta transformación se consigue gracias a políticas que entregan mas libertad a los ciudadanos. Primero, para que la discriminación en contra de la mujer finalice, todas las mujeres que se encuentran en este país, sin importar su nacionalidad u origen, debe tener la opción de acceder a estos métodos en igualdad de condiciones y sin barreras económicas de promedio. Segundo, que la natalidad crezca o decrezca no debería depender de la presencia o ausencia de métodos anticonceptivos, sino que idealmente de la voluntad de las personas, que teniendo en cuenta su realidad y planes de vida, decide traer al mundo un niño de manera responsable. Tercero, debe quedar claro que las brechas sociales se cierran gracias a la libertad de acción de los individuos y la igualdad de oportunidades, no mediante métodos conservadoramente represivos que limitan a la persona a actuar acorde con sus preferencias. La sociedad se construye gracias a la interacción responsable de los individuos.
En sexto lugar, parece adecuado y racional el llamado que este comunicado efectúa a sus miembros: A formar e informar a las personas en su adhesión a la vida. Esto siempre y cuando el ???formar e informar??? no se transforme en una invasión a los pensamientos, muchas veces contrarios, que otros optan por adoptar. Que la Iglesia Católica intente expandir su mensaje es adecuado, siempre y cuando no traspase la delgada línea entre la iglesia y el estado. La Iglesia Católica tiene el derecho, como cualquier otro actor legitimo, a predicar su ideología y atraer adherentes, siempre ateniéndose a los principios por los cuales se rigen otros actores similares en la sociedad.
En la presente, no intento abogar a favor o en contra del uso de la píldora del día después, sino que muy por el contrario, desplegar un recordatorio referente a las libertades de pensamiento y acción, que al desarrollarse dentro de los limites de respeto por la diversidad en nuestro país, pasan a ser elementos fundamentales para ayudar a garantizar la equidad y los derechos de expresión y acción de todos los chilenos.
Idealmente, políticas de esta envergadura deberían ser implementadas luego de procesos de participación ciudadana, en que los mismos ciudadanos deciden el rumbo que quieren darle a sus vidas y comunidades. Lamentablemente los espacios de decisión directa en Chile son todavía limitados a elecciones de representantes políticos y no abiertos a la elección de las políticas públicas del país.
Por ejemplo si la implementación de esta política se decidiera por medio del plebiscito, la iglesia católica tendría todo el derecho a hacer campaña en contra de la entrega a la píldora del día después. Por supuesto dentro de las reglas del juego y en igualdad de condiciones con otros grupos que podrían tener puntos de vista opuestos a los de la iglesia.
A mi parecer, el decline en el numero de miembros de la Iglesia Católica es un indicador clave. La iglesia católica no solo pierde adeptos a otras instituciones y movimientos religiosos más progresistas, sino que también gracias a que cada día más y más personas no están dispuestas a regir sus vidas bajo costumbres arcaicas y el encubrimiento de temas de vital relevancia para la educación de todo ser humano. No debe causar supresa que Chile ya no se considere un país católico.
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