Un domingo en mi subida al camino, miro hacia la berma, hay mucha basura de cuadernos y libros botados en la orilla, nos detenemos, me llamó la atención una caja, y dentro de ella algo oscuro. Me acerco, y descubro dentro una cachorrita que yacía en los huesos, desnutrida y llena, pero llena de garrapatas que la estaban consumiendo. La saco, la tomo, la acaricio…su cara de tristeza llega hondo a mi mirada de rechazo al humano que la abandonó sin pensarlo, el muy desgraciado solo quiso deshacerse de “toda su basura”, de seguro quedó feliz por haber hecho una limpieza en su casa, pero se equivocó, mientras él esté dentro de su hogar la basura persiste. Con pena y rabia, la inyecto para intentar ayudar a que su vida miserable pueda ser mas llevadera en tal abandono. Le improviso una casita con el cartón, la resguardo del viento que corre para que no se resfríe, le dejo alimento y agua. Me despido prometiéndole que volveré, que me espere.
La vez que subí a buscar a el matrimonio, me comprometí con ella, que si todo iba bien, si a la parejita lograba sacarla del camino, a ella la llevaría a ese lugar para protegerla de los peligros de la vía, de los perros salvajes.
Todo fue bien, pude traer al matrimonio para darlos en adopción, ya muchos conocen el desenlace…y prometí volver al sábado siguiente a buscarla para llevarla a su nuevo hogar desamparado, pero mejor, por lo menos, estaría más protegida.
Llegó el sábado, iba con tantas ganas de sacarla del lugar donde se encontraba…vamos llegando con Marisol y Naty, (personas maravillosas que vez que hay un poco de tiempo libre me acompañan, quieren a los perros como su mejor amigo), cuando de repente en el medio del camino a lo lejos diviso un bulto, muy cerca de donde la cachorra se encontraba. Me detengo, me bajo, me acerco…algo me decía que no alcanzaría a cumplir mi promesa. Saqué fuerzas que no se de donde aparecen cuando me enfrento a hechos que no quisiera vivir, respiro profundo, boto, vuelvo a hacerlo…las lágrimas comienzan a humedecer mis ojos, veo nublado, me acerco al bulto, el olor es insoportable, detengo mi respiración por segundos…Es ella, mi pequeña Negrita desnutrida y garrapatienta.…
¿Que pasó?. Por las señas como se encontraba su cadáver, por la sangre en el suelo, deduje que había sido atropellada…intento resignarme, vuelvo al auto, saco una bolsa, vuelvo al lugar, recojo cada una de sus tripas que yacen pegadas al pavimento, al guardarla observo que ha sido carcomida por otros perros que le enterraron los colmillos en sus patitas. Imagino el dolor que debe haber sentido, me duele a mí…Repugno y maldigo a ese humano que la abandonó, pienso en sus hijos en lo que les espera sufrir en la vida. Marisol, me mira, e intenta consolarme, la observo y al parecer quien necesita consuelo es ella. Tranquila, le digo, es normal que me enfrente a estas situaciones, el problema es que aún no lo soporto, lo doloroso es cuando he creado lazos con aquellos que siento en mi piel mas indefensos. Con la ayuda de ella, la ponemos con mucho respeto en su ataúd plástico, la envuelvo bien y la saco de ese camino hacia un entierro simbólico.
Vuelvo a respirar…limpio mi rostro, lavo mis manos, me subo al auto y partimos.
Marisol, me mira con sus hermosa mirada humeda y pregunta:
Marcela, ¿de dónde sacas fuerzas?
Hay un Dios que todo lo ve, hay un Dios que todo lo sabe, hay un Dios que algún día nos juzgará…pues que lo haga.
















Comentarios recientes
hace 32 mins
hace 36 mins
hace 45 mins
hace 1 hora
hace 1 hora 13 mins
hace 1 hora 23 mins
hace 1 hora 27 mins
hace 1 hora 50 mins
hace 2 horas 32 mins
hace 2 horas 37 mins