Hoy, y aunque parezca totalmente inadecuado e intrascendente para el desarrollo de la humanidad, y a riesgo de tirar por el suelo nuestro alicaído sistema económico, me atrevo a dar un paseo por una ruta que es totalmente distinta y de la que estoy seguro no me arrepentiré. Propongo un paseo por la ruta de la satisfacción, esa misma que se produce cuando obtienes algo grato por medio de un esfuerzo menor o mayor en relación a dosis de satisfacción que propones. La ruta comienza con algunos pasos simples, pero concretos , transformándose en el camino directo hacia la satisfacción auténtica y profunda
a.- El día de hoy, lee un poema de alguién que te guste o un cuento simpático de tu autor favorito. Si eres mal lector y no tienes un escritor favorito, te sugiero a Benedetti, siempre me divierte y reconforta.
b.- Busca el número de teléfono de una amistad antigua, o el mail en caso de que el número haya cambiado, y llámalo, simplemente para que se acuerde de tu existencia y hazle sentir que , a pesar del paso de los años, aún guardas gratos recuerdos y sigue vivo en tus pensamientos.
c.-Pídele perdón, pero de corazón, a alguien a quién hayas ofendido o con el que estés enojado. Para este ejercicio es necesario despojarse de la cuota de orgullo y asumir culpas y responsabilidades.
d.- ve televisión comiendo palomitas y tomando un refresco. No veas nada complicado, de preferencia dibujos animados de antaño, tipo Tom y Jerry. Creo que una dosis recomendable en de treinta minutos por cada dos o tres días durante un lapso de tiempo no mayor al de la pérdida de la inocencia y la necesidad de recuperarla
e.- realiza una chanchada, es decir, cómete algo que, en condiciones normales o con un grupo de amigos de la alta sociedad no comerías jamás. personalmente, me gustan los sanguches de potito que venden a la salida del estadio, además, generalmente, los acompañan con algún chiste o comentario gracioso. Según la última vendedora que conocí, estaba hecho con el potito de Luli, de ahí que estuviese tan calentito y sabroso.
f.- dedícate a conocer gente, envíales mensajes de textos deseándoles un feliz día o resaltando algún aspecto positivo, de ellos, solo para hacerlos sentir bien y decirlas que hay gente que nota sus cualidades. Personalmente, me comprometo a contestar todos los que me lleguen, si es que me llega alguno. 09 3411033.
g.- Júntate con alguien del sexo opuesto y siéntate en una plaza cercana a darle migas de pan a las palomas. Este ejercicio, por anciano, jubilado y senil que suene, es bastante relajador y provoca hondas dosis de risa y su consecuente producción de endorfina, puede tener reacciones adversas, como encontrar divertido que una paloma te cague el hombro del chaleco o picotee los cordones de los zapatos.
h.- si eres varón, procura llevar un pañuelo blanco en el bolsillo trasero del pantalón. Verás el efecto que produce cuando lo sacas frente a una dama y te considera de esos "Caballeros a la antigua". Si eres dama, y vas a algún sitio con un caballero, "No te sientes hasta que él te corra la silla". Son pequeños gestos que te centrarán en una cálida, amena y cordial relación.
I.- Haz un favor. No importa a quién, sólo hazlo.</P>
Creo que el camino propuesto resulta más interesante que el del litio, aunque a veces puede resultar más riesgoso y además, efectos colaterales terribles, es capaz de provocar un enamoramiento crónico de la vida y sus consecuencias . Inclusive, puede que te haga sonreír más de lo presupuestado. Hoy haré todas y cada una de las cosas propuestas, además, me comprometo a conversar con una desconocida en la micro, a riesgo de que me bañe el rostro con sprite de pimienta o se cambie de asiento presumiendo que soy un degenerado acosador. hoy comeré un sanguche cerdo y mandaré mensajes y, por sobre todo, trataré se sonreír más y llorar menos. Si quieres puedes hacerme caso o no, pero ten cuidado, de seguir la ruta del litio, podrás terminar como Pinocho, apelmazado y polvoriento, olvidado en el entretecho de los recuerdos de tus amigos y, lo más preocupante, de los tuyos propios.



















Juan Pablo
Aunque no lo creas hay muchas personas con esta misma sensación, uno a veces cree que la humanidad se extinguió y que estamos frente a “seres” que antes fueron personas llenas de deseos de comprar, comprar, comprar aún por sobre sus propias capacidades de pago, cada día los ricos se enriquecen más y los pobres (en dinero) se empobrecen más. La brecha social crece y quienes no entran en el sistema, sin cuestionárselo, simple, toman litio. Bueno dejaré de lado a quienes deben hacerlo por algún problema físico, se que hay casos en que es absolutamente necesario, esa es tarea de psicólogos y psiquiatras.
Pero volvamos a los casos en que los cuestionamientos existenciales sobrepasan la alegría y el desencanto nos invade. Desde pequeña he sido existencialista, como muchos, luchaba por no serlo y por consiguiente, sufría, hasta que un día decidí aceptar que si quiero ser profundamente feliz, también pasaría periodos de tremenda tristeza.
Hace unos días conversando con una amiga entendí que la tristeza, el desencanto se han volcado en mí en la capacidad de hacer cosas, de dibujar, de pintar, de escribir y ese resultado es bueno. Quizás si esos cuestionamientos llegan a hacernos “crear”“hacer” entonces está bien.
Pobre Tom York depresivo, pero no te preocupes los niños aprenden de los padres mucho más que de la tele (Aunque la tele gana terreno si es que los padres no están lo suficiente pero ese es otro tema)
Es un gusto leerte, ahora saldré a tomar sol
Un abrazo