Evo y los medios !
Enviado por Froddi el 27/09/2006 a las 11:31
Etiquetas: Cafe Atina Política | Regiones Fuera de Chile
A cambiar el discurso
Editorial, El Deber (Bolivia).- Con la ligereza que le es característica y que, desde luego, está muy lejos de constituir su mejor atributo, el Presidente de la República ha catalogado a la prensa nacional, sin excepciones al parecer, como su principal opositora. Y al modo de los consumados valentones, el jefe del Estado desafía a los medios de comunicación advirtiendo que no lo asustan.
Notable la fragilidad de la memoria del gobernante. Si no lo fuera tanto, tendría que recordar que los medios de comunicación, con los que se declara abiertamente enfrentado, casi de forma unánime saludaron su asunción del poder político en el entendido de que constituía una nueva opción para esta nuestra amada patria boliviana que sólo ha sobrevivido por milagro, de frustración en frustración.
Con criterios muy parecidos se manejó la prensa nacional antes y después del triunfo del partido político del presidente. Para todos, el nuevo y naciente orden de cosas venía a constituir una especie de luz al final del largo túnel en que estaba moviéndose la República ajustada a moldes obsoletos, desgastados y con infinidad de aristas viciadas.
Así pues, la consolidación del nuevo régimen fue recibida como se reciben las luces de la esperanza. Incluso entre los más incrédulos, entre los que con mayor desconfianza observaban la formación de un gobierno de nuevas esencias, se generalizaba el criterio según el cual, después de lo mal que nos iba como país, ???cualquier cosa sería mejor???.
Pero, sin esperar cuando menos asentarse firmemente en el quebradizo terreno del Gobierno nacional, el nuevo jefe del Estado emprendió un errático ir y venir entre Caracas, La Habana y otros países donde hizo amigos, que tal vez no sean malos, pero que distan mucho de ser recomendables para un gobernante de supuesta vocación democrática. Y no era difícil apreciar, a través de los discursos de nuestro inquieto viajero, la animosidad que al retorno de sus largos periplos, imprimía a sus expresiones para referirse a sectores a los cuales, sin lugar a la legítima defensa, motejaba de oligarcas y otras lindezas del mismo calibre.
Con esas sus actitudes, con esos sus desplantes innecesarios e inoportunos, con esas sus agresiones verbales, el jefe del Gobierno se abrió frentes, que no se hubieran manifestado sólo obrando con serenidad, con modestia, con la mesura que debe ser prenda personal de los líderes, de los gobernantes, de los que se mueven dentro de los marcos de las multitudes.
Dar rienda suelta a los impulsos, dejarse arrastrar por las pasiones son cosas que desembocan en terribles e irremediables tragedias. Sólo se necesita de grandeza espiritual para atreverse a cambiar de discurso y a modificar las actitudes soberbias.
Mi blog: Pensando W.W.
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02/10/2006 a las 17:23 →
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