
Leo en el interesante blog de Lourdes Domenec que está circulando un meme para aportar visiones de cómo esperamos que sea la escuela en diez años más.
Me gustó este ejercicio de imaginación y compromiso y por eso, desde estas páginas chilenas, asumo también la responsabilidad de mirar.
Esta es mi respuesta:
1. AL LLEGAR: Quisiera llegar a un colegio limpio, amable, donde las personas se saluden en la mañana y se deseen buenos días. Donde cada uno esté dispuesto a facilitar la labor del otro en un espíritu solidario y colaborativo.
2. CON LOS ALUMNOS: Quisiera trabajar con estudiantes que vivan insertos en el mundo sin abandonar sus sueños, que se ocupen de su propia formación y se empeñen en ser mejores cada día. Me gustaría tener salas de clases interactivas, con implementación tecnológica útil para aprender, donde aquellos que no pueden conectarse desde casa puedan suplir esto en su escuela, siempre considerando un uso práctico, un uso ético y un uso crítico de la tecnología. Con programas de estudio modernos, donde importen más las habilidades y destrezas que el aprendizaje memorístico. Donde podamos construir conocimiento y modificarlo y no seguir repitiendo lo que el “libro dice”.
3. CON LOS PROFESORES: Quisiera trabajar colaborativamente con profesores de otras asignaturas y aunar esfuerzos para ver integralmente algunos contenidos. Con los profesores directivos me gustaría que se ocuparán más en prepararse, en investigar, en leer, en estar al día y que su relación con nostros pase menos por lo administrativo de la labor docente y mucho más por el impacto pedagógico de nuestro hacer en el aula.
4. CON LOS PADRES: Quisiera que los padres de mis estudiantes asuman su rol de educar, de formar los valores, de acompañar a sus hijos en la aventura de aprender. Quisiera que estén disponibles para encontrar soluciones a los problemas cotidianos y no volver a tener padres que nunca asisten a una citación.
5. FINALMENTE:Quisiera que los medios de comunicación masivos vuelvan a convertirse en modelos de buen hablar, sin abandonar el entretenimiento, abrir más espacios interactivos para la cultura y que vayan aislando la programación basura que tanto daño está haciendo, no solo al lenguaje de nuestros niños y jóvenes, sino que, fundamentalmente, al modelo de vida que están recibiendo.
Mi sueño educativo, al igual que el de Lourdes, es también un sueño social, porque si logramos cambiar la educación, tendremos una sociedad mejor.
Y tú, ¿qué opinas?
prof. Benedicto González Vargas



















Imagino...
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trabajador social
Mas bien anhelo una educacion que considere los aprendizajes informales como valiosos, que se evalue de una forma mas cualitativa, que en efecto los cambios sociales vayan de la mano con una educacion mas igualitaria, digna y participativa.
Luis