
Este artículo ha sido motivado por contactos recientes con ideas incipientes sobre proyectos energéticos en el contexto de la difícil situación chilena. Para prepararlo he realizado una revisión rápida de las principales situaciones tanto en Chile como en el extranjero que afectan las perspectivas de seguridad energética.
Si bien se trata de impresiones no documentadas exhaustivamente, el cuadro básico es suficientemente preocupante como para considerar seriamente la necesidad de un análisis en profundidad en la perspectiva de contribuir a soluciones radicalmente innovadoras. Los juicios siguientes sintetizan el panorama mundial y chileno.
por Herman Schwember
Ingeniero Civil Industrial de la Universidad Católica
Doctor en Ciencias de la Ingeniería de la Universidad de California
1. Todos los síntomas relativos a la oferta y demanda de servicios energéticos, la disponibilidad de recursos, el desarrollo de tecnologías y la movilización de capitales indican que el panorama energético global, asociado con el correspondiente panorama ambiental, serán extraordinariamente críticos y que los países y sociedades que no se embarquen en estrategias eficaces pueden sufrir consecuencias de extrema gravedad.
2. Las naciones desarrolladas están movilizando sus recursos públicos y privados, embarcándose en programas muy serios de R&D y negociando alianzas para asegurarse las mejores condiciones de abastecimientos y servicios tanto de carácter convencional ??? petróleo, gas natural, carbón, combustibles nucleares -como innovador renovable??? vientos, agua, biomasa, solar. Los enfoques más interesantes son integralmente sistémicos: cómo aumentar los recursos potenciales, disminuir el despilfarro, bajar los daños ambientales y mejorar la matriz de recursos diversificados.
3. Todos los países desarrollados disponen de programas dedicados al tema. Sólo por nombrar algunos de los más interesantes: Dinamarca, Escocia, Japón, Australia, España y Canadá.

4. En todos los casos dichos programas involucran el sector empresarial privado, los organismos públicos, los sistemas de R&D (universidades, investigadores y consultores privados y ONGs), las organizaciones de consumidores, los ambientalistas y las redes internacionales y regionales. Cada vez existe la convicción más sólida de que se necesita integrar a todos los actores e interesados, y que no hay buenas soluciones de unos pocos para unos pocos.
5. En el caso chileno, el panorama estratégico en relación con todos los actores mencionados es actualmente desolador y las posibilidades de enfrentar eficazmente las crisis más probables son muy bajas o nulas, como lo han probado las experiencias de los últimos dos años:
- El estado se ha concentrado casi exclusivamente en su rol regulador de las acciones de los privados por la vía de aprobar las inversiones y supervisar las tarifas. En la práctica no ejerce ninguna función estratégica, ni siquiera la llamada planificación indicativa; no asigna recursos a ninguna actividad de R&D no trivial y no tiene ni apoya ninguna agencia especializada en temas energéticos;
- Las empresas privadas estudian y proponen inversiones sobre la base de las normas correspondientes que sólo pretenden optimizar la inversión marginal. No hay ningún incentivo para que las empresas innoven o arriesguen, ni para que ejerzan ninguna actividad de R&D;
- Lo mismo vale para las universidades, que ni tienen institutos especializados ni reciben apoyos del estado o las empresas para el estudio de innovaciones;

- La única iniciativa conocida, el
PROYECTO PAÍS, del Colegio de Ingenieros, incluye buenos datos de la situación actual y un diagnóstico bastante conservador que no se aparta de las visiones del estado y las empresas. No aporta nada sustancial en términos de innovaciones.
6. Si se observan las fuentes convencionales de energía que Chile puede aprovechar, las únicas de origen nacional actualmente consideradas son la hidroeléctrica y la biomasa en la forma de leña. La primera, aprovechando grandes centrales, ha entrado hace tiempo en el plano de las inversiones con rendimientos decrecientes y no aportará grandes centrales en el futuro, salvo que se exploten los recursos de la región austral (interesantes para aplicaciones industriales y producción de hidrógeno). La leña también ha entrado en los rendimientos decrecientes y ambientalmente dañinos. El programa del próximo decenio propone la generación de 300 MW geotérmicos, que son valiosos pero sólo incipientes.
7. Entre las otras energías alternativas renovables, Chile tiene buenas posibilidades siempre que haga las opciones y alianzas adecuadas, los esfuerzos inteligentes de R&D y movilice las inversiones. Dadas las características de la geografía chilena, dichas prioridades parecen ser:
- Corrientes marinas, sobre la base de la abundancia, intensidad y concentración de las mismas en la zona de canales y archipiélagos, desde Reloncaví al sur. Caso especial, por la proximidad a tierra y a las líneas de transmisión, Chacao. Las tecnologías más significativas se desarrollan en Escocia, Canadá, Japón y Dinamarca;

- Molinos de viento, tanto en tierra como sobre el mar. A las experiencias existentes en la XI Región habría que agregar nuevas aplicaciones siguiendo los ejemplos USA, holandés y danés para grandes granjas de molinos, con potencias del orden de 50 MW y superiores;
- Minicentrales hidroeléctricas, en el rango 1 a 10 MW. Todavía hay una abundancia de oportunidades que no son incentivadas por las normas tarifarias ni reciben respaldo de R&D y diseñadores;
- Energía de olas. Aunque hay en Chile un potencial extraordinario (entre los mayores del mundo de acuerdo a los atlas respectivos), él se encuentra en costas de muy difícil acceso y a gran distancia de centros consumidores (regiones XI y XII). De nuevo los mejores ejemplos vienen de Japón, Australia y Escandinavia. En todo caso, parece una alternativa para el muy largo plazo;
- Biomasa. Ya se han iniciado procesos interesantes en las plantas de celulosa y hay un gran potencial asociado a la industria forestal y frutera (desechos estacionales). Los mejore referentes serían Finlandia, Canadá y España (podas de frutales);
- Energía solar. Hay abundancia de aplicaciones locales de celdas fotovoltaicas y calentadores de agua, especialmente para piscinas. Hay un gran potencial de desarrollo sobre la base de sumatoria de instalaciones pequeñas.
8. Tomando como referente el caso escocés, dentro del UK, ellos han superado ampliamente la meta nacional de generación renovable de electricidad para el 2010 (que es de 10% en el Reino Unido y Escocia anticipa el 18%), y se propone el 40% para el 2020. Dinamarca tiene índices todavía mejores.

9. Otro elemento fundamental para Chile es que los principales potenciales de generación están lejos de los centros de consumo y, en los casos de corrientes marinas, vientos y olas, ellos son muy variables e irregulares en el tiempo. Pero la actual crisis y algunas de las perspectivas tecnológicas, tales como la producción de hidrógeno para aplicar en celdas (fuel cells) o en motores a explosión, pueden valorizar mucho los peaks de producción y financiar la generación más cara en los peaks de demanda.
En síntesis:
Los chilenos nos estamos ganando nuestra propia crisis por no hacer lo que debemos y podemos, partiendo por:
1. Movilizar el sistema político para formular estrategias más audaces con cooperación del estado y los privados, más las alianzas internacionales convenientes (los famosos TLC!);
2. Seguir sistemáticamente los desarrollos en los países líderes, especialmente los escandinavos, UK, Japón Canadá y Australia, más España para algunos temas;

3. Impulsar proyectos pilotos y experimentales;
4. Impulsar la investigación aplicada de ingenieros y economistas innovadores;
5. Explorar más audazmente el mundo de los inversionistas.
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Muy bueno