Ahora que la pequeña ciudad se ha convertido en un lugar casi tan conocido como Macondo, permítanme escribir sobre mis recuerdos y poner en perspectiva lo sucedido en estos días.
El impacto comunicacional de lo sucedido ha sido tan grande- a pesar que hay una cierta tradición de inauguraciones adelantadas - que es posible que novelas y películas del futuro se inspiren en este suceso, convirtiéndolo en un nuevo mito regional.
Conocí a muchos cureptanos en la década del 80, época en que viajaba desde Santiago para formar jóvenes y descansar unos días en la cercana y bella Iloca. Por esos años dos misioneros norteamericanos, José Cappel y José Inglish recorrían la zona en bicicleta consolando a los enfermos y ayudando a los pobres.
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