Estoy sentada frente a un árbol
que no me descubre
que no apetece de mis bondades
lleva en sus ramas la fortuna
de acariciar la lluvia de abril
y el viento de mayo
En ocaciones su canto
es un eco herido
que se disipa a principio de junio
cuando mi espera acompaña
el sonido profundo
de las devociones.
En mi último cuerpo
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Puedo sugerir hacer señales de vida... ?
Aunque, quién sabe, si está distraído acariciando lluvias de Abril, por más alzada que sea la voz que surca el aire, las palabras llegarán humedas y sin poder entibiar el alma o hacer parecer que éstas son concebidas en primavera...
Feliz nuevo cuerpo... :)
Los tiempos que nos acompañan, que nos tapan y nos descubren, en los árboles olvidados en los abriles, que los vientos de mayo destapan en junio, y las devociones tempranas me llevan a ti...
Hermosa poesía, con el saber hacer, que tanto te caracteriza. Con un gusto exquisito. Muy buena poesía como siempre nos tienes acostumbrados. Excelente!!!
Un abrazo...
Marcial