Píldora: Cuidado! Es un juego de niños!
La píldora es un juego de niños. No representa un asunto importante para los chilenos por la poca incidencia que tiene estadísticamente. Todos los actores involucrados no tienen un interés de peso en si las mujeres pobres la reciben o no gratuítamente, ni siquiera en si la píldora propiamente tal, sea o no legal. Parece no entenderse porqué tanto afán. Pero en realidad el asunto de la Píldora del Día Después tiene más que decir.
De hecho, que sea un juego de niños, no desmerece la discusión, sino al contrario.
Los juegos de niños siempre son interacciones que en su contenido no tienen ninguna relevancia en el futuro de los jugadores, pero es muy importante la forma en que se desarrollan, pues van determinando cómo se comportarán esos infantes cuando adultos.
En los juegos de niños, a veces un pequeño aprende a ser el que impone al resto sus reglas, como pretende hacerlo la derecha y su institucionalidad instalada en dictadura: Tribunal Constituacional.
Otras veces, unos niños aprenden jugando que eventualmente pueden pedir que un adulto lo ayude, como los organismos a favor de la píldora que están considerando acudir a la OEA.
Unos niños aprenden que pueden aliarse con otros para obtener algún objetivo, aunque no estén de acuerdo en todo, como las organizaciones sociales, obreros, homosexuales, etc.
¿Es abortiva?
En este tema encontramos visiones (no hechos) científicos; y por otro lado, creencias religiosas, morales, éticas e ideológicas.
La gracia es que ese esquema es común a una variedad de temas y es muy relevante que como sociedad determinemos en qué forma debe valorarse cada aspecto y de qué manera se articulan cada uno de ellos.
Opciones:
1.- Los grupos religiosos e ideológicos (iglesia, chicago boys, y otros) determinan "las verdades" basados en sus doctrinas e interpretaciones de los 'hechos científicos'.
2.- La sociedad civil progresista determina arbitrariamente "las verdades" basados en los estudios científicos intentando no entrar en evaluaciones morales, éticas y religiosas, que consideran meramente personales.
3.- Por votación se determina qué es moral y que es inmoral para la ley. (directamente o por encuestas)
y otras opciones ... quizás.
Lo mismo para este tema irrelevante de la píldora, como para otros más potentes en su impacto, por ejemplo:
- Gastar en educación por cada niño pobre, el triple de lo gastado en niños de clase media, aunque implique la anulación de la ventaja que los padres ricos y de clase media buscan para sus hijos.
- Legalización de la marihuana, como droga menos dañina que el café o el chocolate.
- Evitar por ley diferencias de sueldos abismales.
- Sub contratación.
- Revisión del alcance del derecho a la propiedad.
- Matrimonio homosexual y enseñanza en colegios de la homosexualidad como rasgo estadísticamente minoritario y no enfermedad.
El poder de internet, de los medios tradicionales, de los colegios particulares, de las iglesias, de las organizaciones sociales, de las instituciones, será el mismo para esta discusión de la píldora que para esos temas. De ahí la importancia. Como demócrata, liberal y agnóstico orgulloso de mi formación católica y cuidadana salesiana llamo a no mirarla a huevo y a salir a la calle a hacer valer tu opinión.

Imágenes:
Arriba: Marcelo Vejar G.
Abajo: Tomás Ignacio Vivanco Vásquez.







El debate sobre el uso de la píldora del día después no es nuevo, y las objeciones morales a la utilización del Levonorgestrel sólo detienen al desarrollo farmacológico, que a nivel mundial, ya ha sido aceptado.
Recuerdo que en el 2000, en mi último año de carrera al hacer mi Tesis en Periodismo Científico analizando el caso de "La píldora del día después en nuestro país", asumí que como recién se abría el debate, el tema podría extenderse un par de años… pero jamás pensé que sería por casi una década!
Hablar sobre el derecho a la vida, como un freno al uso de este medicamento, es una concepción errada basada en la ignorancia y en una postura ético – religiosa muchas veces sesgada.
Envés de centrar la discusión en el desvarío existencial de si es abortiva o no, se debe masificar la información referente a cómo opera este medicamento en el organismo femenino, cuáles son las posibles consecuencias de abusar de esta bomba hormonal sin conciencia, y promover campañas de salud más efectivas para educar a la población, incluso antes que empiece su edad fértil, en temas referentes al control de natalidad y prevención de ETS.
El Levonorgestrel no es más abortivo que un dispositivo intra uterino (DIU), el cual aún sigue vigente y nadie se cuestiona su constante acción microabortiva y mcuhas mujeres lo siguen utilizando sin siquiera saber como funciona.
Limitar el acceso a este polémico fármaco es una respuesta típica de país subdesarrollado, en el cual se piensa incluso segmentar su acceso en caso que se permita su expendio. Es decir, se podría comprar, pero no recibir gratuitamente.
La gracia de tener acceso a un método de anticoncepción de emergencia es precisamente esa: solucionar la emergencia, no contrarrestar el efecto de una conducta irresponsable, sabiendo que se puede usar un comodín al día después. Evitar que muchas mujeres y niñas violadas den a luz el fruto de una vejación, por ejemplo. O casos particulares en que en forma aislada se requiere evitar un embarazo en forma responsable, pero no reiterrar su uso, según cada comportamiento de riesgo. Para eso hay píldoras para los días "antes", o bien métodos auxiliares de barrera para el "durante" y en promocionar su adecuado uso debería centrarse la atención.
Prohibir la píldora del día después, es un serio indicador de cuan limitado es nuestro país.
Y esa limitación abarca muchas áreas. Evitar el uso y distribición de la píldora del día después es sólo un gustito que quieren darse los patrones del país, para demostrar(se) su poder. Lo peor es que muchos sacerdotes se prestan para el juego de estos señores, aun cuando en realidad toda persona que lucha por este tema en uno u otro bando está informado. Pero no es cuestión de información, sino de sometimiento. Quienes nos sometieron durante años, política y moralmente están gozosos de demostrar que aun tienen mucho poder. Somos patéticos, quienes como sociedad lo permitimos.