
(Buro = oficina, Cracia = poder)
Una ruta hacia lo casi imposible.
Estirar la cuerda para que no se pueda encontrar la punta.
Un sistema de puertas o cuevas de película de ficción infantil, en donde un individuo se juega la suerte de elegir la ruta correcta.
Un intento por evitar que el común de la gente logre llegar a cumplir su objetivo.
Justificar un trabajo en el puesto que se invento o que siendo necesario, lo ocupa un flojo o un inepto.
Poner cortafuego en la ruta de acceso hacia los cargos superiores.
Y otros miles de epítetos posibles para definir el término “Burocracia”. Lo realmente importante es que un pueblo, que se supone esta en vías del desarrollo (un sueño del nuestro), no es posible que siga dándose el lujo de utilizar este tradicional método de freno en sus actividades cotidianas.
La “Burocracia” dificulta la actividad productiva.
La “Burocracia” conduce a la corrupción.
Hoy, con sistemas no pensantes, tanto la máquina fiscal, como las empresas privadas, esconden, bajo este método (nada nuevo en la historia), el perjuicio para todos los que no disponen de herramientas para defenderse de estas pésimas prácticas.
Si lo duda, intente obtener una respuesta coherente de una institución bancaria cuando usted ha sido el perjudicado o trate de conseguir que el SII le reembolse dineros que son suyos, en un plazo que no perjudique el valor de su capital o si alguna compañía de servicios, tienda comercial u otros le responda, ante un reclamo: “Se lo descontamos en su próxima cuenta”. ¿Cuanto extra le cuesta a usted?, si se atrasa en pagos a cualquier institución. Cuanto le cuesta a la institución demorarse en pagarle a usted. No sólo piense en dinero, esa es una de las caras de la moneda. Tiempo, estrés y otros factores se suman a la gran pregunta: ¿Es la burocracia un mal necesario?






