Estaba Dios y vinieron 3 guerreros, el primero era un policía, este se inclino y dijo ¿soy digno de tu reino? Dios lo miro y le preguntó ¿qué hiciste? El policia dice, hice justicia, Dios dijo ¿Y necesitas armas para hacer justicia? pero igual abrio su manto y dijo tus pecados han sido perdonados.
Luego fue el turno de un médico que pregunto si era digno del reino, Dios le responde, ¿Qué hisistes? El médico dice ayude a sanar los enfermos. Dios le dice, tú no ayudas, tu cobras por lo que haces, pero creo en ti y lo dejo entrar.
Era el turno del BOMBERO y este se inclino y Dios le dice, los miembros de mi ejercito no deben inclinarse. El bombero va a narrar, pero dios lo interrumpe y le dice; Yo te dire lo que hiciste, me has honrado, pasaste una vida ayudando y protegiendo familias sin esperar nada a cambio, sin importar la hora, el lugar, ni de quien se trataba, eres la bondad hecha realidad, sin siquiera pedir un gracias de recompensa, fuiste el único que ha venido que por tu rostro cayeron lagrimas al ver la desgracia ajena. Trabajaste para parar el dolor que nunca acaba y con tu cuerpo ya cansado.
Si la sirena te llamaba igual ibas a ayudar y te sentistes mal al ver médicos que porque un hombre no tenia dinero dejaron que muriera y policias que no defendieron a la mujer golpeada o atraparan al violador por estar fuera de turno. Ahora sabes por que hay BOMBEROS en la tierra, fuiste miembro de mi ejecito, el sin armas y que solo busca el bien, Gracias hijo, pasa y toma el lugar que te correponde, aquí a mi lado..







Para pensar qué?
piensa lo que quieras.
VOLTAJE
be free!!!
era un relato pa humanizarse un poco..no pa ponernos tensos...jajaja!!!!
relajense un poco pues!!!!ta weno el relato en todo caso...y si da pa pensar...
Unos han nacido santos, otros alcanzan la santidad, otros la reciben sin buscarla...“.
Se declaró el fuego en un pozo petrolífero, y la compañía solicitó la ayuda de los expertos para acabar con el incendio. Pero el calor era tan intenso que no podían acercarse a menos de trescientos metros. Entonces, la dirección llamó al Cuerpo de Bomberos voluntarios de la ciudad para que hicieran lo que buenamente pudieran. Media hora más tarde, el decrépito camión de los bomberos descendía por la carretera y se detenía bruscamente a unos veinte metros de las llamas. Los hombres saltaron del camión, se esparcieron en abanico y, a continuación, apagaron el fuego.
Unos días más tarde, en señal de agradecimiento, la dirección celebró una ceremonia en la que se elogió el valor de los bomberos, se exaltó su gran sentido del deber y se entregó al jefe del Cuerpo un sabroso cheque. Cuando los periodistas le preguntaron qué pensaba hacer con aquel cheque, el jefe respondió: “Bueno, lo primero que haré será llevar el camión a un taller para que le arreglen los frenos”.
...y para otros, ¡ay!, la santidad no es más que un ritual.
A. De Mello - " la oracion de de la rana 1"