Patricio Young Moreau

NUESTRO MAR

 Estamos en mayo, el Mes del Mar. Fecha que generalmente asociamos  por el Combate de Iquique, pero muy poco por la valoración de uno de nuestros principales recursos.

Chile cuenta con 7.000 kms. de costa con 3.464.462 kms2 de mar territorial sin considerar la proyección marítima del Territorio Antártico Chileno. Por su parte el territorio continental  es de 2.006.096 km 2.

Estas cifras no demuestran que nuestro país tiene más mar que tierra sin embargo aún no lo sabemos valorar en toda su riqueza. Sorprende que nuestra población siga mirando hacia los cerros y vea en ellos su potencial riqueza y no se de cuenta que contamos con un rico mar que  no sabemos sacar provecho y que en algunos casos incluso depredamos.

En el mar hay muchos recursos inexplorados o inexplotados. Uno de estos últimos  por ejemplo es el gas natural descubierto por el  Servicio Hidrográfico y Oceanográfica de la Armada (SHOA) con investigadores de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Por el mar  llega y sale más del 90% del comercio internacional. El Mar y su larga costa son también de importante interés turístico.

Hoy existe poco interés de  los jóvenes por abrazar la carrera de oficiales o tripulantes de Marina Mercante. La flota de esta Industria está conformada principalmente por barcos con bandera de conveniencia para así superar las limitaciones que ponen nuestra vieja ley que regula esta actividad.

A pesar de la importancia del transporte marítimo para nuestro comercio internacional, en el Ministerio de Transporte están muy ocupados con los problemas de la grandes urbes que poco  o nada de tiempo y personal le dedican a esta actividad.

Parece lógico preguntarse ¿por qué existe  ministerio de agricultura, de minería y no del mar? Si nuestra superficie marítima es muy superior a la agrícola o minera ¿Por qué le damos tan poco valor?. Existe una subsecretaría de pesca y no una de transporte marítimo cuando contamos con una de las más grandes flotas (no propia sino arrendada) del continente.

El país está desaprovechando este tremendo recurso que tenemos a la vista de todos. No podemos seguir mirándolo solo como proveedor de pescados y mariscos o un lugar para bañarse. El Mar de Chile es mucho más y con  potencialidades aún desconocidas. Eso nos lleva a sugerir la necesidad de que todos quienes trabajan en el mar o ligados a él, se unan para hacer consciencia nacional de esta riqueza. En la medida que todos los ciudadanos lo valoren contaremos con más recursos humanos y económicos para conocerlo y para trabajar en él. Creo que una buena oportunidad es este mes de mar, para lo cual La Armada de Chile, debiera abrirse a preparar esta celebración con otros actores nacionales ligados a esta actividad, para que así tenga una mayor repercusión y trascienda a los líderes políticos y sociales a los cuales llega hoy, para alcanzar así a  la comunidad nacional toda.

Por su parte el Gobierno debiera estudiar la formación de un Ministerio del Mar que tenga como función: investigar, desarrollar y regular la explotación y toda la actividad que se realiza en él. Es un desafío urgente. Esperamos tengan la visión de asumir este gran desafío. Solo así “el mar que tranquilo nos baña”, será Nuestro Mar.

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