
Estabas acá, al otro lado de la calle
vestido de traje gris y de cadena en el cuello
Nunca silvastes a los pajarillos
que comieron de mi pan
y beberieron la lluvia de mayo
Hoy cruzas a mi vereda
de barro seco y musgos viejos
Estoy sentada en la misma banca
los pájaros no tienen hambre
y tú paragua tiene un agujero
por donde el agua se escurre
hasta mis pies.
(de: En mi último cuerpo)
Anita Montrosis



















AL OTRO LADO DE....
Nada más que agregar en este juego de tiempo, espacio y desamor. No falta grafema ni fonema. Las distancias y ritmos son de una sencillez genial que nos transportan como cómplices mudos, y estremecen el alma. Las dimenciones de la palabras son infinitas cuando se manifiestan con la belleza de la Poesía.
Bien, profe.
Armando
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anitamontrosis
Gracias por el comentario
Mis saludos