BASTHIAN

EMPRESARIOS Y EL DICOM EN CHILE

 

Por Basthián C.

basthián@hotmail.com

 

Los medios de comunicación nos bombardean diariamente con noticias sobre delitos que ya no tienen ninguna originalidad ni interés y debemos convivir permanentemente no se si realmente con un aumento real del fenómeno delictivo o más bien con el aumento de la información, porque pareciera que crear alarma pública y sembrar el terror es un excelente negocio para los propietarios de los medios de comunicación, que en general son los mismos que integran los grupos económicos que dominan la economía del país.

 

No debe dejar de llamarnos la atención el que el mayor número de delitos se realiza en contra de la propiedad, abundando los hurtos, robos en sus distintos tipos, los asaltos y otros, es decir, en todo aquello que puede significar ingresos económicos o generar alguna disponibilidad de dinero para el que delinque.

 

El que el mayor número de delitos o su eventual aumento se refiera a bienes materiales o a la propiedad, no es un tema menor y sin duda debe resultar indiciario de la existencia de algún otro fenómeno que debemos investigar como sociedad y que hasta la hora no se ha hecho.

 

Pareciera que estamos todos convencidos que para frenar la delincuencia basta con construir más cárceles y aumentar la dotación policial y no caemos en la cuenta de que por años y años, a pesar de los gobiernos de la concertación supuestamente más progresistas, al menos, las desigualdades sociales y disparidad de ingresos con una distribución del ingreso propia de países bananeros, continúa inmóvil, sin grandes diferencias y en donde el modelo económico imperante no ayuda mucho en el proceso de ofrecer a nuestros jóvenes principalmente aquello que tanto se usa en toda campaña política y que se conoce como IGUALDAD DE OPORTUNIDADES.

 

Hay Chilenos que nacen con todo a su disposición y hay otros que nacen sin nada, no avanzamos mucho en atenuar o mitigar esas diferencias que crean grandes abismos entre los Chilenos y fuertes carencias en cohesión social, sin embargo luego nos quejamos que hay muchos resentidos sociales, desadaptados y delincuentes.

 

A quienes tienen dudas de esto me permito sugerirles que visiten las cárceles y podrán observar que el 95 % de los reos SON POBRES, provienen de familias en general mal constituidas, padres alcohólicos o de sectores poblacionales de gran vulnerabilidad, hogares que conocen de trabajos transitorios, esporádicos, y en que sus integrantes conocen el hambre, la  miseria y conviven cotidianamente con ella sin vislumbrar la esperanza de un futuro mejor.

 

Para colmo de males cuando han tenido un trabajo que pareciera más permanente y con el fin de mejorar su calidad de vida tratando de disponer de los beneficios del progreso, adquieren crédito a través de alguna tarjeta comercial y al perderlo no pueden continuar trabajando y caen en DICOM lo que resulta a veces peor que una sanción penal ya que implica una especie de muerte cívica laboral ya que no le dan más trabajo en ninguna parte ni siquiera para ir a sacar papas, por decirlo de alguna manera. 

 

Con ello los poseedores del capital, dueños del trabajo, poseedores de empresas, que tanto reclaman por el aumento de la delincuencia no hacen otra cosa que incentivarla al acorralar y asfixiar al modesto trabajador que de buena fe adquirió un crédito con la sana intención de pagar cosa que hizo mientras tuvo trabajo, empujándolo a buscar otras formas de subsistencia para eliminar ese dolor estomacal porque   como sabiamente se ha dicho: EL HAMBRE ES COSA VIVA, cuestión que a muchos les cuesta siquiera imaginar.

 

Hace apenas unos diez años en la cárcel de Temuco, la proporción de reclusos era 50 % mayores de 30 año con similar porcentaje para menores de 30, actualmente la población penal ha aumentado manteniéndose el número de mayores de 30 años estancado, fijo en 200, como hace diez años, sin embargo, los menores de esa edad se han duplicado aumentando a 400, es decir, sigamos entonces construyendo recintos penales y no hagamos nada más pero tengamos claro que estamos encarcelando a nuestra juventud.

 

Tengo la leve sospecha de  que en esto de controlar la delincuencia,  como sociedad, estamos atacando la consecuencia y no sus causas, pretendemos controlar los síntomas y no hemos sido capaces de descubrir y atacar la enfermedad y de aplicar el remedio adecuado, tanto como si quisiéramos curar la tuberculosis administrando remedios para la tos y no atacáramos al Bacilo de Kockj  que la provoca.

 

Estas apreciaciones superficiales de la realidad, me llevan a pensar que quienes tienen el poder, y tienen autoridad, pareciera que jamás han andado en micro, en taxis colectivos, no han visitado jamás los servicios de urgencia de los hospitales, los campamentos poblacionales y que viven en los aviones o trabajan cómodamente tras un escritorio y les hace mucha falta “bajar” a veces a la realidad, que decir de otros que a penas asumen un cargo público, se hacen inaccesibles, no se puede hablar con ellos porque siempre están ocupados o viven  en reuniones y si se intenta una comunicación telefónica le contesta una secretaria que luego de someterlo a un riguroso interrogatorio a través del auricular, le señala que él no atiende esas cosas y que debe dirigirse a tal o cual; pero la cosa cambia si es positiva la respuesta a la típica pregunta ¿El lo conoce a usted? Como si el puesto fuera para atender solo a los conocidos o amigos.

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Enrique Ernesto Lavin Orellana
dijo :

...son válidas. La inequidad es parte importante del problema. Puede ser una fuente generadora de delincuencia y desarraigo social.

Los jóvenes, en particular los más pobres, prácticamente no tienen ninguna oportunidad. Su capacidad productiva es cercana a cero. Por lo tanto, su opción remuneracional ni siquiera alcanza al salario mínimo.

Todas esas consideraciones son valederas.

Pero un análisis del problema en el tiempo, nos hace ver las siguientes consideraciones:

Etapa primaria:

Quienes delinquen, ¿lo hacen sólo por suplir sus necesidades básicas?

¿Delinquen por satisfacer sus deseos adictivos?

¿Delinquen, entonces, más allá de sus necesidades diarias?

Quienes sufren la delincuencia:

¿Deben tolerar dichas agresiones?

¿Deben aceptar la violación de sus domicilios, el amedrentamiento físico y sicológico, la violación personal, etc.?

Dicho lo anterior, queda claro que se deben tomar medidas inmediatas que repriman la delincuencia. Que no quede la sensación de impunidad que activa mayor delincuencia. Que las risotadas de muchos descarados delincuentes habituales no quede en el silencio de los inocentes.

Etapa media o secundaria:

Creación de centros de formación juvenil, cerrada y semi-cerrada, con apoyo de profesionales que puedan ayudar al desarrollo ciudadano y productivo de los sujetos delictivos.

Seguimiento profesional del desarrollo humano de cada sujeto delictivo. Su pertenencia familiar, si es que la tiene. El grado de afectividad que recibe o ha recibido. En fin, el comportamiento personal de dicho entorno familiar.

Etapa terminal o definitiva:

Romper la inequidad mediante incentivos de seguimiento escolar y profesional.

Reforzamiento de la familia, incentivando dicha convivencia mediante la creación de Centros de Familias que promuevan las actividades familiares. Provisión de entretención familiar. Promoción de centros comunitarios con apoyo profesional para todo el grupo familiar.

Promoción, incluso, de centros recreacionales que puedan compartir una buena merienda algún fin de semana.

Nada está fuera de las posibilidades de recuperaciòn. Sólo falta la voluntad política para hacerlo.



11/05/2008 a las 17:45
Enrique Meza
dijo :


Muy buen post,  cuyo planteamiento  lo comparto plenamente.

Creo que el fondo del problema es el modelo político, económico y social, que fomenta el consumismo, el individualismo,  la gran inequidad y muy especialmente, voy a decir,  la delincuencia económica, desde las más altas esferas del poder, de un modo u otro.

Ahora, por supuesto,  comparto también las medidas o caminos que propone mi estimado amigo Enrique Ernesto, me parecen muy positivas, solo que buscan atacar el  problema desde el interior  del mismo insensible esquema.

Muchos saludos, Enrique.

12/05/2008 a las 23:11
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