Claudio

UNA ATEA CRISTIANA

Una Atea Cristiana: Oriana Fallaci

Un extracto de un libro de Oriana Fallaci y que se titula “La Fuerza de la Razón”. Me parece “Atinado” publicarlo en atención a los numerosos artículos leídos respecto del mismo tema aqui en Atina.

"Y soy cristiana porque me gusta el discurso que está en la base del cristianismo. Me convence. Me seduce hasta tal punto de que no le encuentro contraste alguno con mi ateísmo y con mi laicismo. Hablo, obviamente, del discurso de Jesús de Nazaret, no de aquel elaborado o traicionado por la Iglesia católica e incluso por las iglesias protestantes.
Un discurso que, superando la metafísica, se concentra sobre el Hombre. Que reconociendo el libre albedrío, es decir reivindicando la conciencia del Hombre, nos hace responsables de nuestras acciones y señores de nuestro destino. En ese discurso, veo un himno a la Razón, al raciocinio. Y porque donde hay raciocinio hay posibilidad de optar y donde hay posibilidad de optar hay libertad, veo en él un himno a la Libertad.

Al mismo tiempo, veo en él la superación del Dios inventado por los hombres por soledad, impotencia, desesperación, debilidad y miedo a vivir y a morir. Veo en él la ocultación del Dios abstracto, omnipotente y despiadado de casi todas las religiones. Zeus que reduce a cenizas con sus rayos, Jehová que se venga con sus amenazas y sus venganzas o Alá que sojuzga con su crueldad y sus estupideces. Y en vez de esos tiranos invisibles e intangibles, una idea que nadie había tenido o, en cualquier caso, nadie había divulgado. La idea del Dios que se hace Hombre. Es decir, la idea del Hombre que se hace Dios, Dios de sí mismo. Un Dios con dos brazos y dos piernas, un Dios de carne que se lanza a hacer o a intentar hacer la Revolución del Alma. Un Dios que hablando de un Creador sentado en el Cielo (¿quién nos escucharía si no?), se presenta como su hijo y explica que todos los hombres son sus hermanos y, por lo tanto, a su vez, hijos de aquel Dios y capaces de vivir su enseñanza divina. Vivirla predicando el Bien, que es fruto de la Razón y de la Libertad, dando Amor, que antes de ser un sentimiento es un razonamiento.
Un silogismo del que deduje que la bondad es inteligencia y la maldad, una estupidez..


Un Dios, por último que afronta el drama de la Ética desde el hombre. Con el cerebro de un hombre, el corazón de un hombre, las palabras de un hombre y los gestos de un hombre. Un Dios que es más que benignidad. Más que dulzura, ternura, dejad que los niños se acerquen a mí.
Como un hombre, echa con cajas destempladas a los fariseos y a los rabinos que comercian con la religión. Como un hombre afronta el tema del laicismo: dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Como un hombre detiene a los cobardes que van a lapidar a la adúltera: el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Como un hombre grita contra la esclavitud.
¿Quién se había levantado contra la esclavitud? ¿Quién se había atrevido a decir que la esclavitud es inaceptable, inadmisible e inconcebible?

En definitiva, lucha como un hombre. Se enfada, se atormenta, se equivoca, sufre, ciertamente peca y, por fin, muere. Muere sin morir, porque la vida no muere. Renace siempre, resucita siempre. Es eterna.

Y, junto al discurso de la Razón, la idea de la Vida que no muere es el aspecto del cristianismo que más me convence. El que más me seduce. Porque en ella veo el rechazo de la Muerte, la apoteosis de la Vida.

La pasión por la vida se come a sí misma, pero es Vida y el contrario de la Vida es la nada.
En definitiva, los principios que están en los cimientos de nuestra civilización. Esta mañana me he vuelto a leer el famoso ensayo que Benedetto Croce publicó en 1942: «Para que no podamos no decirnos cristianos». (…) Hay dos cosas en dicho ensayo que me llaman poderosamente la atención. El lapidario juicio con el que exalta lo que yo he llamado Revolución del Alma, y la fuerza con la que sostiene que todas las revoluciones que han venido después se derivan del cristianismo. «El cristianismo ha sido la mayor revolución que jamás haya realizado la Humanidad.
Ningun
a otra se le puede comparar. Respecto a él, todas las demás son limitadas»"

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Enrique Ernesto Lavin Orellana
dijo :

...apócrifos o nó, tienen un valor en si mismos.

Los valores humanos no son patrimonio de nadie. Sólo le pertenecen a las personas en su individualidad o en su sociedad.

He conocido grandes personas que, sin profesar religión alguna, reconocían en los valores cristianos sus principios de vida.

Un hombre respetuoso lo es por sus virtudes y no por sus creencias.



13/05/2008 a las 19:47
Cristián Gomez
dijo :

estoy muy de acuerdo con sus palabras don Enrique

 

dicho de forma bien burda: no es necesario leerse un mamotreto descontextualizado para actuar éticamente (no me refiero a moralmente lo que equivale a regido por normas)

veo que actuar éticamente surge cuando la preocupación por el bienestar del otro (por ejemplo el animal humano o de otra especie) mueven y dan sentido nuestras acciones

por eso podemos encontrar coincidencias éticas, en muchos personas/personajes a lo largo de la historia, de distintas partes del planeta

 

.... Jesús hombre puede no haber existido ... pero eso no me impide rescatar la tremenda sabiduría que traen a mi presente algunos de los relatos históricos

 

hay que saber encontrar la aguja en el pajar ... viva la reflexión!

 

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Vamos sumando GRANOS DE ARENA bienvenido es tu aporte 1+1+1+1 ...





13/05/2008 a las 20:22
Khg
dijo :

Buena exposición, palabras claras sin ofensas, ni recriminaciones a nadie.

Concuerdo con que las opciones y dediciones son personales y nadie debe ser ofendido, ni discriminado por ello.

virtud
f. Cualidad personal que se considera buena y correcta:
tiene la virtud de la paciencia.
Buena conducta, comportamiento que se ajusta a las normas o leyes morales:
siguió una vida de virtud.
Capacidad para obrar o surtir efecto:
este preparado tiene virtudes calmantes.
virtudes cardinales En la religión católica, cada una de las cuatro siguientes: prudencia, justicia, fortaleza y templanza.
virtudes teologales En la religión católica, cada una de las tres siguientes: fe, esperanza y caridad.
en virtud de loc. adv. A consecuencia o como resultado de:
llegaron a un acuerdo en virtud del cual se aprobaron los presupuestos.

http://www.wordreference.com/definicion/virtud

 

Bueno, hasta acá todo bien, el clima despejado, aire limpio y espíritu ateo y cristiano sano. Es de esperar que las inclemencias del tiempo no varíen con agravios personales.


Saludos y suerte

Es un gusto verte por acá nuevamente Cristian (Gómez).

13/05/2008 a las 20:49
fcofre
dijo :


....el, YO SOY no se encuentra solo en la base de la razon, está tambien en el interior en el espiritu  y lo llena todo.



14/05/2008 a las 9:08
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