La lírica individual o incluso la de las redes cuando éstas son sólo el reflejo de grupos sociales pre-existentes, puede ser un escapismo nihilista. La lírica de las grandes mayorías, por su parte, puede transformarse en un acto movilizador, en una suerte de epifania para las elites y el gobierno. Eso es lo que necesitamos. Un terremoto lírico que se construya sobre cuestiones pedestres, aparentemente desvinculados de lo épico, pero que terminen creando algo muy similar. Un terremoto lírico con un impacto épico.
Esta es una invitación a construir algo revolucionario a partir de la provocación de David de Ugarte
UN PAIS QUE ESPERA UNA SE??AL
Sebastán Edwards,uno de los economistas más destacados del Chile actual, mencionaba en un reciente seminario en el que se cuestionaba el estancamiento económico de los últimos años, que en nuestro país tenemos muy claro lo que tenemos que hacer para poder crecer, pero no lo estamos haciendo.
Coincido plenamente con el diagnóstico de Edwards cuando señala que "nos falta un sentido de urgencia". Me parece que hace al menos dos o tres años somos una nación estancanda que se mueve por inercia.
Claramente el gobierno tiene una responsabilidad al respecto. Eso es cierto tanto para Chile como para la mayoría de los países. No obstante, en un país acostumbrado a la verticalidad del poder y que tiene una idolatría casi enfermiza por las figuras patriarcales, "el sentido de urgencia" debe ser activado desde arriba.
Es cierto que en sociedades más democráticas y en menor medida, en lugares como Chile se encuentran crecientemente formas alternativas de distribución del poder, es decir, nuevas modalidades y actores están movilizando la escena sociopolítica. Los escolares que paralizaron por semanas a la nación a principio de este año son un ejemplo de ello. Los niños y niñas hicieron política. También hicieron política los miles de españoles que se movilizaron antes de la elección que sacó al Partido Popular del poder. No obstante, es indudable que al menos en Chile, el engranaje de la "alta política" nacional esta artículado alrededor de las elites tradicionales (empresarios, grandes familias unidas por endogamia, instituciones religiosas y seculares,etc.), por lo que aunque grupos emergentes logren fragmentar el control monopsódico del poder, las decisiones estratégicas seguirán -al menos por un tiempo- girando en torno a dichas elites tradicionales.
En otras palabras, lo que quiera que se necesite para que Chile se mueva pasa por convencer primero a un puñado de personajes, probablemente no más de un centenar.
DE LO EPICO, LO LIRICO Y LA CONJUGACION DE AMBAS CUESTIONES
Luego del paso de David de Ugarte por Chile y la discusión entre lo lírico y lo épico, me hicieron más sentido las declaraciones de Edwards, formuladas frente a algunos de los empresarios y políticos más influyentes del país.
Mi conclusión es simple: El Chile de los poderosos necesita épica. Lo que la elite (particularmente la elite empresarial) lleva tiempo diciendo es que no tenemos nada épico en nuestro horizonte cercano.
Por ejemplo, Horst Paullman, uno de los empresarios más acaudalados del país ( progenitor de la que será la torre más alta y épica del Cono Sur), señaló en relación con la exposición de Edwards que: ???En Chile necesitamos que haya una señal audaz, donde todos los empresarios van a ir detrás." Sin embargo, creo que nadie presupone que esa señal es esperada desde la ciudadanía (salvo en el acto de votar). No hay duda que la señal tiene que venir desde el gobierno.
¿Y entonces qué? ¿No hay espacio para la lírica a la que nos invita David de Ugarte? Según de Ugarte "El poder del lírico emerge de su capacidad para generar nuevos consensos, de diseñar nuevos juegos, nuevas experiencias que muchos o todos en una red concuerden como mejora, como fuente de felicidad para cada uno.". Se trata de una apuesta postmoderna que apunta a "construir la felicidad desde lo pequeño". En este espacio es donde entra la ciudadanía, la construcción de redes y la movilización de voluntades colectivas construidas de manera agregada.
Para ir al grano. Lo que nos urge realmente es un "Terremoto Lírico" de las proporciones de las movilizaciones escolares. La "blogo-revolución de los pinguinos" como la describí en su momento representó esa movilización de voluntades construidas de manera agregada, donde las asambleas, los contactos personales, los blogs, los sms, la prensa tradicional y toda clase de medios no convencionales transformaron la lírica de lo pequeño (decenas de reclamos puntuales sobre la calidad de la educación) en algo nacionalmente épico (mejorar la educación transformará a nuestro país en una nación desarrollada).
La lírica individual o incluso la de las redes cuando éstas son sólo el reflejo de grupos sociales pre-existentes, puede ser un escapismo nihilista. La lírica de las grandes mayorías, por su parte, puede transformarse en un acto movilizador, en una suerte de epifania para las elites y el gobierno. Eso es lo que necesitamos. Un terremoto lírico que se construya sobre cuestiones pedestres, aparentemente desvinculados de lo épico, pero que terminen creando algo muy similar. Un terremoto lírico con un impacto épico.
LUIS RAMIREZ conectandoachile.org
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Para ir al grano. Lo que nos urge realmente es un "Terremoto Lírico" de las proporciones de las movilizaciones escolares. La "
















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