El Controversial Estilo de Fernando Flores
Enviado por Mauricio Bertero el 22/11/2006 a las 16:47
Etiquetas: Cafe Atina Proyecto País | Regiones Fuera de Chile
Fernando Flores, bajo el argumento de "limpiar la casa" ha provocado un quiebre en la política chilena que puede tener insospechadas consecuencias. Hé aquí algunas claves para entender su controversial temperamento.
La leyenda negra que los medios transmiten en torno a la figura del senador Fernando Flores es su mal humor, el trato despiadado y la arrogancia de su actuar. Ahora que introdujo un fuerte quiebre en la política chilena, al denunciar la prácticas corruptas que ha visto en su partido, la figura de Flores ha sido el interés de diarios, revistas, radios y canales de televisión. En muchas de las columnas, crónicas y artículos que he leído en los últimos días, su estilo demoledor y lenguaje directo es motivo de críticas veladas y otras no tanto.
Fotografía del blog FuturoPPD, cuando de enfrentó a Sergio Bitar por la presidencia de ese partido.
Cabe preguntarse, desde otra mirada, si la incomprensión que se observa frente a Fernando Flores es producto de su estilo, o bien es es el resultado de un choque con la cultura "chilensis" producto de su larga estadía en Estados Unidos, donde se exilió y transformó en una inédita mezcla de ingeniero, filósofo, político, empresario e innovador.
El líder simpático
Hace algunas semanas, antes que se avisorara el quiebre del PPD y su salto a las portadas, tuve el privilegio de asistir a un taller sobre periodismo ciudadano que Fernando Flores ofreció a los integrantes de El Observatodo en La Serena.
Al cierre de la jornada le pregunté a Flores sobre la "leyenda negra" que circula en torno a su persona y cómo le llegaba esta crítica. Su reacción fue certera: "desconfío profundamente de la gente simpática", me dijo. Explicó que en su vida ha pasado muchos episodios en los que se ha topado con esas personas que, a su juicio, encubren su personalidad tras apariencias poco sinceras.
Creo que éste es el meollo del asunto. Los chilenos en general no estamos acostumbrados a un trato frontal. Es de "mal gusto". Va contra nuestra idiosincracia. Nuestra educación refuerza este comportamiento. Nos gustan los líderes simpáticos. Privilegiamos el carisma.
Fernando Villegas (otro profundo conocedor de los seres humanos) escribió el domingo en el diario La Tercera una columna titulada "Fernando Flores, pirómano", la cual suscribo casi en su totalidad.
Villegas señala respecto a los chilenos: "Adictos a las sinuosidades de un verbo hipócrita, el estilo frontal de Flores les resulta a muchos en extremo chocante. De ahí que cuando se oye lo que se dice sobre él, muy rápidamente aterricen en el tímpano epítetos como "arrogante", "prepotente", "atropellador", "desconsiderado", "abusador", "amedrentador" y hasta "roto". A la pasada le cuelgan también ser cachetón. Se cuentan historias de terror sobre sus seminarios, en los cuales, afirma una versión muy difundida, goza pisoteando sin asco a quien diga algo que le parezca tonto u ose contradecirlo"
Villegas agrega: "Es posible, siquiera posible, que algunos átomos de dichas acusaciones tengan una base real de su temperamento, pero para comprobarlo debiéramos ir más allá de las fronteras de Chile, nación donde el mero hecho de existir suscita sospechas".
"Somos pésima vara de medida para evaluar al prójimo. Habría que ver a Flores en lugares del orbe donde la inteligencia y el talento se despliegan sin miedo, primero porque existen y segundo porque son respetados. Y sería preciso considerar que quienquiera se críe intelectualmente en sociedades desarrolladas donde la confianza en sí mismo, la asertividad y el despliegue del potencial son fomentados y apoyados, no chaqueteados, disminuídos y ninguneados, está por definición pésimamente preparado para llegando acá pasar piola, hacerse invisible y borrarse del mapa como corresponde a un cumplido caballero".
"Flores, lamentablemente, no llena los requisitos para pasar colado con facilidad (.....) al hombre le sucede lo que le ocurre a quienquiera tenga méritos intelectuales sobresalientes: tropezar a cada paso con entidades bípedas de menor cuantía -"lesser men" dicen los yanquis- despertar odios feroces, perder la paciencia ante grados de incompetencia con los que no se está acostumbrado, quedarse progresivamente sin brújula social y finalmente caer de lleno en lo que este modesto columnista llamará provisoriamente el Síndrome de Nerón, léase a Suetonio y otros", sostiene Villegas en su columna semanal.
Un ejemplo de lo que habla Villegas lo reproduzco aquí con el título de "No seas Huevón", una crónica publicada también l domingo 19 de noviembre, esta vez el el diario La Nación.
En lo personal, observé atentamente a Flores en el taller que les comenté al inicio. Mi impresión es que tiene una forma y un sentido del humor que es extraño para la mayoría de los chilenos. Concluyo que el tan mentado mal humor o la difundida prepotencia de Fernando Flores es un juicio que no tiene que ver con él, tiene que ver con nosotros, con quienes emitimos el juicio.
No nos hemos dado cuenta que cuando juzgamos a Flores de prepotente, no estamos hablando de la prepotencia de Flores sino de la inseguridad que él nos provoca. Deberíamos considerar -como chilenos que somos- que estamos insertos en una cultura determinada, que nuestras prácticas sociales son los fundamentos de los juicios que emitimos.
Si analizamos el "factor Flores" desde esa perspectiva, deberíamos concordar que su actuación le está causando un gran bien a Chile como comunidad social.
Enlaces:
- "No seas huevón.. Las sui generis clases del emprendedor Flores". La Nación Domingo.
- "Jóvenes indignados por caso Flores en la prensa".. Atina Chile.
Fotografía del blog FuturoPPD, cuando de enfrentó a Sergio Bitar por la presidencia de ese partido.
Cabe preguntarse, desde otra mirada, si la incomprensión que se observa frente a Fernando Flores es producto de su estilo, o bien es es el resultado de un choque con la cultura "chilensis" producto de su larga estadía en Estados Unidos, donde se exilió y transformó en una inédita mezcla de ingeniero, filósofo, político, empresario e innovador.
El líder simpático
Hace algunas semanas, antes que se avisorara el quiebre del PPD y su salto a las portadas, tuve el privilegio de asistir a un taller sobre periodismo ciudadano que Fernando Flores ofreció a los integrantes de El Observatodo en La Serena.
Al cierre de la jornada le pregunté a Flores sobre la "leyenda negra" que circula en torno a su persona y cómo le llegaba esta crítica. Su reacción fue certera: "desconfío profundamente de la gente simpática", me dijo. Explicó que en su vida ha pasado muchos episodios en los que se ha topado con esas personas que, a su juicio, encubren su personalidad tras apariencias poco sinceras.
Creo que éste es el meollo del asunto. Los chilenos en general no estamos acostumbrados a un trato frontal. Es de "mal gusto". Va contra nuestra idiosincracia. Nuestra educación refuerza este comportamiento. Nos gustan los líderes simpáticos. Privilegiamos el carisma.
Fernando Villegas (otro profundo conocedor de los seres humanos) escribió el domingo en el diario La Tercera una columna titulada "Fernando Flores, pirómano", la cual suscribo casi en su totalidad.
Villegas señala respecto a los chilenos: "Adictos a las sinuosidades de un verbo hipócrita, el estilo frontal de Flores les resulta a muchos en extremo chocante. De ahí que cuando se oye lo que se dice sobre él, muy rápidamente aterricen en el tímpano epítetos como "arrogante", "prepotente", "atropellador", "desconsiderado", "abusador", "amedrentador" y hasta "roto". A la pasada le cuelgan también ser cachetón. Se cuentan historias de terror sobre sus seminarios, en los cuales, afirma una versión muy difundida, goza pisoteando sin asco a quien diga algo que le parezca tonto u ose contradecirlo"
Villegas agrega: "Es posible, siquiera posible, que algunos átomos de dichas acusaciones tengan una base real de su temperamento, pero para comprobarlo debiéramos ir más allá de las fronteras de Chile, nación donde el mero hecho de existir suscita sospechas".
"Somos pésima vara de medida para evaluar al prójimo. Habría que ver a Flores en lugares del orbe donde la inteligencia y el talento se despliegan sin miedo, primero porque existen y segundo porque son respetados. Y sería preciso considerar que quienquiera se críe intelectualmente en sociedades desarrolladas donde la confianza en sí mismo, la asertividad y el despliegue del potencial son fomentados y apoyados, no chaqueteados, disminuídos y ninguneados, está por definición pésimamente preparado para llegando acá pasar piola, hacerse invisible y borrarse del mapa como corresponde a un cumplido caballero".
"Flores, lamentablemente, no llena los requisitos para pasar colado con facilidad (.....) al hombre le sucede lo que le ocurre a quienquiera tenga méritos intelectuales sobresalientes: tropezar a cada paso con entidades bípedas de menor cuantía -"lesser men" dicen los yanquis- despertar odios feroces, perder la paciencia ante grados de incompetencia con los que no se está acostumbrado, quedarse progresivamente sin brújula social y finalmente caer de lleno en lo que este modesto columnista llamará provisoriamente el Síndrome de Nerón, léase a Suetonio y otros", sostiene Villegas en su columna semanal.
Un ejemplo de lo que habla Villegas lo reproduzco aquí con el título de "No seas Huevón", una crónica publicada también l domingo 19 de noviembre, esta vez el el diario La Nación.
En lo personal, observé atentamente a Flores en el taller que les comenté al inicio. Mi impresión es que tiene una forma y un sentido del humor que es extraño para la mayoría de los chilenos. Concluyo que el tan mentado mal humor o la difundida prepotencia de Fernando Flores es un juicio que no tiene que ver con él, tiene que ver con nosotros, con quienes emitimos el juicio.
No nos hemos dado cuenta que cuando juzgamos a Flores de prepotente, no estamos hablando de la prepotencia de Flores sino de la inseguridad que él nos provoca. Deberíamos considerar -como chilenos que somos- que estamos insertos en una cultura determinada, que nuestras prácticas sociales son los fundamentos de los juicios que emitimos.
Si analizamos el "factor Flores" desde esa perspectiva, deberíamos concordar que su actuación le está causando un gran bien a Chile como comunidad social.
Enlaces:
- "No seas huevón.. Las sui generis clases del emprendedor Flores". La Nación Domingo.
- "Jóvenes indignados por caso Flores en la prensa".. Atina Chile.
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