Empleo y capacitacion de los recursos humanos
Enviado por Guillermo Garcia Huidobro el 02/06/2005 a las 3:07
Etiquetas: Proyecto País | Regiones Región Metropolitana
I. Palabras introductorias
El tema del empleo está omni-presente en los discursos políticos, en los programas de gobierno, en las noticias, y entre las preocupaciones más sentidas de las personas. No obstante ello, no está suficientemente presente en las prioridades de las políticas públicas ni en el comportamiento efectivo de los empresarios.
¿Sobre quién recae la responsabilidad de crear nuevos empleos?
¿Es responsabilidad de los gobiernos?
¿Es la responsabilidad del sector privado?
En el actual modelo de desarrollo económico adoptado por la región y la gran mayoría de las sociedades del mundo la responsabilidad es compartida. En las sociedades que han optado por el mercado como mecanismo de asignación de los recursos productivos y por la democracia como forma de gobierno, la generación de empleo recae tanto sobre las autoridades económicas, como sobre los empleadores.
Los gobiernos deben actuar como facilitadores de la actividad económica, por medio de una eficiente y eficaz política económica que conduzca a un crecimiento acelerado y sobretodo estable a lo largo del tiempo. Por su parte, a la empresa privada le corresponde la responsabilidad de crear empleos de calidad, bajo jornadas de trabajo razonables y dignamente remunerados.
La creación de buenos empleos es una tarea mancomunada de los sectores públicos y privados y es asimismo la base para el desarrollo de buenas relaciones laborales.
II. Las dimensiones socioeconómico culturales del empleo
El empleo encierra múltiples dimensiones del quehacer humano. Tiene una dimensión económica, una dimensión social, una dimensión laboral y una dimensión política.
El premio Nobel de Economía, Amartya Kumar Sen, al referirse a este tema, nos señala que por medio del empleo los trabajadores realizan su aporte a la sociedad a la cual pertenecen, contribuyendo al producto de las naciones. A cambio de ese aporte reciben remuneraciones por su trabajo. Y además de lo anterior, el empleo ilustra el papel que cumple en cada sociedad cada trabajador.
De modo que cuando un trabajador pierde su empleo, deja de contribuir al producto nacional y con ello pierde toda la sociedad a la cual pertenece. A nivel individual la pérdida es aún mayor para el trabajador, pues pierde la fuente de ingresos. Esa pérdida de ingresos, que se produce con el desempleo de un jefe de familia, en la mayoría de los casos deriva en una situación de pobreza familiar y consecuentemente de insatisfacción de las necesidades básicas de toda una familia. Por su parte, el trabajador desocupado pierde su rol en la sociedad, y si el desempleo se extiende por mucho tiempo, pierde su auto estima y el respeto de sus vecinos y amigos causando daños sicológicos muy profundos y difíciles de superar.
Se suele discutir si el empleo pertenece a la esfera de los temas económicos o sociales de los países. La verdad es que el empleo trasciende a esas dos dimensiones. El trabajo es una actividad muy importante para el ser humano, es lo que le permite pertenecer a su sociedad y por lo tanto le brinda su sentido de inclusión económica lo cual conlleva a su inclusión social. La economía debe estar al servicio de los hombres y de la satisfacción de sus necesidades básicas, de su pleno desarrollo de sus potencialidades y del logro de su felicidad. Sólo con inclusión económica y social, los países pueden desarrollar cohesión social y fortalecer su gobernabilidad.
Si se aceptan las premisas anteriores, quiere decir que el empleo es una buena medida del logro económico y social de las naciones. Nuestros países suelen tener alrededor de un 33 por ciento de sus trabajadores padeciendo distintas formas de problema de empleo. Esa magnitud del problema del empleo puede llegar a representar el desperdicio o la pérdida de hasta un 33 por ciento del producto nacional. Es por lo tanto un problema para la sociedad en su conjunto, que pierde producción de bienes y servicios, es un problema que empobrece a todos.
Desde la perspectiva social, los trabajadores con problemas de empleo, pierden sus ingresos, sus familias caen en la pobreza, no pueden seguir educando a sus hijos, no pueden seguir pagando sus viviendas, sus servicios básicos, pierden su acceso a la salud y a la protección social. Toda la fibra social se pone en riesgo y ello amenaza a la estabilidad política y a la gobernabilidad de las naciones.
Pero el problema del empleo no debe confundirse, como a menudo sucede, con el problema del desempleo abierto, como única expresión de este drama. Los trabajadores subempleados y los trabajadores ocupados en puestos de trabajo precarios o bajo condiciones de trabajo no protegidas, también padecen problemas de empleo y el alivio de sus problemas va por carriles diferentes a los que corresponden a los trabajadores dependientes o asalariados.
III. Las manifestaciones del problema del empleo
Efectivamente se debe distinguir al menos entre cuatro manifestaciones más importantes del problema del empleo, a saber:
· Desempleo abierto
· Desempleo oculto
· Subempleo por insuficiencia de horas trabajadas
· Subempleo por insuficiencia de ingresos percibidos
El desempleo abierto, conforme a las definiciones de la Oficina Internacional de Trabajo (OIT) organismo especializado del Sistema de las Naciones Unidas en la materia, se refiere a personas que estando en edad de trabajar, no tienen trabajo en un determinado período de tiempo (semana pasada, por ejemplo), que han estado activamente buscando un empleo durante las últimas cuatro semanas, y que están disponibles para trabajar de inmediato.
Si la persona no tenía trabajo en el período de referencia y no buscó activamente empleo durante las últimas cuatro semanas, por pensar que no encontraría, pero estaría disponible y dispuesta a trabajar de inmediato, se trata de un trabajador desalentado, que probablemente es un cesante y que puede quedar clasificado como inactivo, por el solo hecho de no haber buscado activamente empleo. Esas personas, en edad de trabajar, son desempleadas ocultas, entre los inactivos. Este tipo de problema de empleo es muy común entre los trabajadores que realizan ocupaciones estacionales, como es el caso de las trabajadoras temporeras. Una vez concluida su temporada de trabajo, quedan cesantes, y no buscan empleo porque saben que no lo encontrarán.
OIT recomienda considerar a una persona como ocupada si realizó al menos una hora de trabajo durante la semana anterior a la entrevista. Esta definición suele ser considerada como muy generosa o poco realista. Sin embargo, como toda definición encierra márgenes de arbitrariedad, es válida, siempre que la medida del desempleo abierto vaya acompañada de la medición del subempleo. Si una persona trabajó sólo una hora no está desocupada abierta, empero está subocupada por insuficientes horas trabajadas. Si la jornada de trabajo es de 48 horas semanales, la persona que trabajó sólo una hora, quiere decir que le hace falta 47 horas más de trabajo, es decir, tiene un déficit de 98 por ciento de horas requeridas (47 dividido por 48).
Tampoco es suficiente medir sólo el subempleo por horas insuficientes, pues hay trabajadores que laboran semanalmente jornadas incluso superiores a las 48 horas semanales y perciben a cambio ingresos inferiores al salario mínimo legal, que constituye el piso mínimo bajo el cual la familia del trabajador no podrá satisfacer sus necesidades básicas.
El problema del empleo incluso va más allá de estas cuatro manifestaciones más frecuentes y relevantes del problema del empleo. OIT ha agrupado a estas manifestaciones adicionales bajo la categoría de ocupaciones en situaciones inadecuadas de empleo. Son varias, sin embargo, conviene recordar las siguientes tres: personas que desarrollan empleos que no se ajustan a sus calificaciones, experiencia o competencias; personas que perciben ingresos insuficientes y personas que desarrollan jornadas de trabajo excesivamente largas o extensas.
IV. ¿A quiénes afecta más el problema del empleo?
El problema del empleo golpea particularmente fuerte a ciertos grupos poblacionales más vulnerables como lo son las mujeres, los jóvenes, los adultos mayores, los trabajadores con poca experiencia o bajos niveles de educación. Estos grupos vulnerables respecto del mercado de trabajo tienden a su vez a pertenecer a las familias más pobres, estableciéndose para ellos una clara asociación entre el problema del empleo y de la pobreza.
Su solución es compleja, ya que la incorporación de las mujeres al mercado de trabajo exige de ciertos cambios culturales que les facilite su entrada tanto por medio de actitudes más abiertas de parte de empleadores, como de facilidades en infraestructura social, en términos de salas cuna y jardines infantiles.
En el caso de los jóvenes se requiere además de la apertura cultural que acepte la contratación de trabajadores con falta de experiencia práctica, una adecuación del sistema educativo formal hacia las competencias que requiere la actividad productiva, y que la sociedad brinde más oportunidades a los jóvenes con talento pero que pertenecen a familias de escasos recursos para financiar sus estudios y capacitación, por medio de becas y sistemas de financiamiento blandos.
V. La calidad del empleo
Uno de los problemas más serios que enfrentan los países de la región es que el estilo de crecimiento actual no sólo genera muy poco empleo adicional sino que los empleos que se generan son de muy baja calidad. De allí que ciertos programas políticos ofrezcan la generación de más y mejores empleos.
¿Por qué sucede esto?
El estilo de crecimiento actual se basa en brindarle un mayor espacio al sector privado en materia de producción de bienes y servicios, por medio de privatizaciones de actividades que anteriormente las realizaba el Estado y que las brindaba directamente sin transarse en el mercado, como son los servicios básicos de educación y de salud. A ello se sumaron las privatizaciones de empresas públicas que brindaban servicios sin motivos de lucro y en la mayoría de los casos se proveían son subsidios estatales. Se trata de los servicios públicos de telecomunicaciones, electricidad, gas, agua potable, alcantarillado, etc.
Las empresas públicas más los servicios públicos estatales generaban un importante empleo público, bien remunerado, por sobre el salario mínimo legal y con una gran diversidad ocupacional que requerían profesionales y técnicos, que conforman la clase media de nuestros países.
Las privatizaciones de todas esas actividades han generado ya sea el desempleo inmediato de numerosos empleados públicos que, desde la perspectiva de los nuevos propietarios privados sería sobre numerarios o personal subempleado y contratado por razones políticas más que económicas. O alternativamente, han ido perdiendo posteriormente su trabajo como resultado de las llamadas re ingenierías al interior de las empresas privatizadas, con el propósito de elevar su productividad y competitividad de mercado.
Una segunda característica del estilo de crecimiento actual (además de ser privado) es su creciente apertura hacia el exterior. Al abrirse una economía al exterior, su mercado interno pierde importancia relativa, y además se independiza la estructura de distribución del ingreso con la estructura de la demanda efectiva. En otras palabras, la distribución del ingreso puede ser concentrada e incluso concentrarse progresivamente, sin que ello signifique que la actividad privada pierda clientes, pues siempre los habrá en el exterior. Es decir, una economía abierta puede soportar niveles de desempleo abierto más altos y niveles de salario más bajos, que una economía cerrada, ya que puede orientarse a la satisfacción de necesidades de mercados externos dinámicos y de más altos ingresos.
Una tercera característica del estilo de crecimiento actual (además de ser privado y abierto hacia el exterior) es su especialización en la explotación de recursos naturales por medio de procesos de baja generación de valor agregado. Se trata de actividades mineras, altamente intensivas en el uso de capital, de baja elaboración local. O de actividades de pesca, con modernos métodos de captura, que ocupan muy poca mano de obra, que depredan los recursos marinos y que agregan bajo valor agregado local. Un caso emblemático de este tipo de actividad es la actividad de harina de pescado, si se la compara con la producción de pescado fresco o congelado, fileteado para el consumo humano, o en conserva. La actividad forestal, es otro ejemplo de procesos productivos volcados hacia los mercados externos de mercancías e insumos de bajo valor agregado local. La exportación de troncos o astillas vis a vis la exportación de muebles de madera como lo hacen los países escandinavos es un claro ejemplo de lo que aquí se está planteando como el estilo de desarrollo adoptado. Todas estas exportaciones de materias primas, basadas en la explotación de ricos recursos naturales por medio de procesos que generan bajo valor agregado local, generan muy poco empleo, y aportan importantes volúmenes de producto. Es lo que se denomina el crecimiento económico sin generación de empleos.
Una cuarta característica del estilo de crecimiento actual es el surgimiento de nuevas modalidades de empleo, que en su gran mayoría son de naturaleza precaria. La exportación de frutas a gran escala ha desarrollado mercados estacionales por mano de obra que se acentúa en períodos de cosecha, dando pie al surgimiento del empleo estacional denominado de las temporeras. En su mayoría mujeres, por sus ventajas comparativas en materia de coordinación motriz fina, muy importante para los procesos de selección y empaque. Las temporeras, como tales, no pueden aspirar a mantener sus empleos dependientes por más de seis meses al año. De allí el surgimiento del desempleo oculto entre los inactivos, de estas temporeras que quedan cesantes al final de la temporada de cosecha y que dejan de buscar activamente empleo hasta la próxima temporada y se declaran como dueñas de casa. Entre los desempleados ocultos también existe un elevado porcentaje de jóvenes, que al quedar cesantes una vez concluida la cosecha, se refugian en el sector educativo, como estudiantes, hasta la próxima temporada de cosecha. Para estos desocupados ocultos, las estadísticas oficiales sobre el desempleo abierto les resultan risibles, pues ellos tienen la percepción de estar cesantes y no ven reflejada su situación en las cifras de desempleo abierto que no les incluye como parte de ese problema.
Además del fenómeno de las temporeras, surgen nuevas modalidades de empleo, a veces al interior del sector moderno de la economía, pero con modalidades de contratación informales: los trabajos a honorarios, el ???boleteo???, las empresas de servicios laborales que intermedian trabajadores para empresas modernas como cajeros y guardias de seguridad de la banca privada, etc. Son los llamados empleos informales al interior del sector moderno. En el Brasil existe una categoría de trabajadores asalariados que están insertos en el sector moderno, pero que forman parte de una zona gris entre la modernidad y la informalidad, se les denomina trabajadores sin carteira, es decir, asalariados sin contrato de trabajo. Al no tener contrato de trabajo pierden, por definición, varios de los beneficios de protección y de seguridad que disfrutan los que disponen de contrato de trabajo. Son además la categoría de trabajadores que primero se despide a lo largo de los ciclos depresivos, constituyendo un colchón de ajuste en el mercado de trabajo formal y moderno.
Por otra parte están las actividades informales propiamente tales. El empleo informal no se trata de la resultante de una oferta y demanda por trabajadores informales; se trata de un empleo independiente generado por los propios trabajadores. Algunos trabajadores informales optaron por esa alternativa, de ser trabajadores por cuenta propia, dueños de sí mismos, independientes, que no les agrada tener un jefe u horarios muy inflexibles. Sin embargo, existe una gran mayoría que está en las actividades informales contra su voluntad, porque simplemente no pudieron acceder a un puesto de trabajo dependiente asalariado protegido y de calidad en el sector moderno. Par esos trabajadores su empleo informal no es más que una estrategia de supervivencia. No se sienten pertenecientes al sector informal, más bien se sienten excluidos del sector moderno en donde siempre estarían disponibles y deseosos de ingresar. Por ello en México se considera a este tipo de trabajadores informales como parte de la ???presión??? por búsqueda de empleo que ejerce la oferta de mano de obra sobre el mercado de trabajo formal. No sólo buscan empleo los desocupados abiertos, también ???presionan??? por un mejor empleo aquellos trabajadores informales insatisfechos de su condición.
De las categorías anteriores, de trabajadores que se desempeñan en ocupaciones de baja calidad de empleo, se puede derivar explicaciones sobre lo que se ha venido a denominar como la ???sensación térmica??? del problema del empleo, que supera con creces las tasas y montos de personas con problemas de empleo que publican periódicamente las cifras oficiales. En países con un desempleo abierto del 10 por ciento es muy posible tener un 33 por ciento de trabajadores que se perciben con problemas de empleo, ya sea porque estan desempleados ocultos, subempleados o en ocupaciones de paso mientras consiguen el verdadero empleo a que aspiran. No se trata que las cifras oficiales sean manipuladas, están bien medidas, pero nop miden el fenómeno en su plena dimensión, es decir, incorporando el problema de la calidad del empleo.
VI. La aspiración de un empleo decente
OIT en la actualidad está concentrando toda su atención en la generación de más empleo decente. Bajo ese concepto ha subsumido sus diferentes mandatos con relación al mundo del trabajo. Trata de combinar sus objetivos con relación al empleo, las remuneraciones, las jornadas de trabajo, la legislación laboral, la seguridad social y el gasto social.
¿Qué es el empleo decente?
Se trata del empleo que se realiza en ocupaciones productivas, justamente remuneradas, y que además se ejercen en condiciones de libertad, de equidad, y de seguridad. Todo lo anterior respetando la dignidad humana.
Se entiende por ocupaciones productivas aquellas generadas por las actividades formales, que además requieren de altos niveles educativos al momento de su contratación inicial y que luego a sus trabajadores se les capacita periódica y regularmente, todo ello con el propósito de alcanzar elevados niveles de productividad y de competitividad.
Las ocupaciones deben ser justamente remuneradas. Allí surge la noción del salario mínimo oficial, que se estableció en países industrializados que disponían de Consejos Salariales Sectoriales, en los cuales negociaban empleadores y trabajadores las diferentes tarifas salariales, conforme a oficios y tipos de ocupación específicas. La idea de un salario mínimo, común a diferentes oficios muy difundidos y de baja calificación, como un piso de dignidad bajo el cual no sería ético contratar los servicios de la mano de obra, si a cambio de ello los trabajadores no pudiesen reponer ni siquiera las energías consumidas durante la jornada laboral.
El salario mínimo oficial se aplica entonces fundamentalmente a trabajadores de baja calificación y educación, con escaso poder de negociación salarial con sus empleadores (trabajadores a domicilio) debido a su gran número, y bajo nivel de organización.
Los salarios de mercado o promedios se establecen a través del libre juego de la oferta y demanda por mano de obra en mercados relativamente competitivos. Los trabajadores organizados en sindicatos pueden disfrutar de un poder de negociación adicional si logran negociar de manera colectiva con sus respectivos empleadores, por medio de contratos de negociación colectiva. En ese tipo de contrato colectivo se negocia no sólo el salario monetario sino una cantidad de beneficios adicionales como por ejemplo bonos de transporte, desayuno y almuerzo en el sitio de trabajo, centros recreativos, becas escolares para las familias de los trabajadores, programas de vivienda, comisariato para la compra de víveres y demás satisfactores básicos a precios bajos, vacaciones pagadas, seguros especiales, etc. Esta es la forma por medio de la cual las empresas modernas de los países industrializados distribuyen los frutos de sus aumentos de productividad entre sus trabajadores, sin agudizar la concentración de los ingresos. Es la forma de mejorar la distribución de los ingresos en el tiempo, generando inclusión económica por medio de mejores salarios, inclusión social por medio de la participación de los trabajadores, cohesión social y gobernabilidad.
El empleo debe ser además una expresión de la libertad humana, un derecho ciudadano, que genere sentido de pertenencia y de inclusión al sistema. Por lo tanto el Estado debe tener en este respecto también la obligación de facilitar la generación de empleo productivo, y de reducir el problema del empleo en todas sus manifestaciones: desempleo abierto, desempleo oculto, subempleo visible, subempleo invisible, y situaciones de empleo inadecuadas.
Entre los derechos humanos fundamentales consagrados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas de 1948, se encuentra el derecho a la sindicalización, así como para los empresarios se consagra el derecho a la libre asociación.
De igual forma que el derecho a la libre asociación, los trabajadores sindicalizados deben ser libres para contraer contratos colectivos de trabajo en los cuales se plasmen los resultados de la negociación colectiva entre trabajadores y empleadores.
En la dimensión laboral del desarrollo se sintetiza una serie de aspectos relacionados con la equidad en el desarrollo en general y que dice relación con las brechas de género existentes. Las brechas entre los salarios promedio de varones y mujeres; las brechas existentes en el acceso a determinadas ocupaciones de alta responsabilidad o de naturaleza ejecutiva. La inactividad económica de la población obedece an ciertas circunstancias a falta de oportunidades o a simple exclusión económica y social. Por último la falta de equidad no sólo se da entre géneros, sino también entre grupos poblaciones vulnerables y el resto de la población.
Las condiciones de trabajo vinculan al mundo del trabajo con la esfera de la salud. El trabajo debe desarrollarse bajo condiciones y ambiente de trabajo seguros y sanos. La seguridad y salud ocupacional, es de naturaleza eminentemente preventiva, pero finalmente se vincula con la salud de los trabajadores y los correspondientes accidentes del trabajo y las enfermedades profesionales. Aquí las agencias especializadas de las Naciones Unidas, OIT y OMS se dan la mano y actúan de manera convergente desde las perspectivas de la prevención y la curación.
La inspección del trabajo, ya sea en términos del número de inspectores como de acciones de inspección, son indicativas del compromiso con que el Estado aplica la legislación laboral y asegura los derechos fundamentales de los trabajadores en la sociedad. Es el medio a través del cual se aplica la justicia laboral y se pone en pie de igualdad a dos grupos sociales de muy diferentes grados de poder: trabajadores y empleadores.
La jornada laboral y su respectiva distribución por niveles de horas trabajadas en promedio por semana, es un tema clave sobre el derecho a una jornada de trabajo legal y razonable. Su trasgresión en determinadas ramas de actividad como lo es el transporte, por ejemplo, puede conducir a serios costos en términos de vidas humanas de trabajadores y consumidores. Es indudablemente un tema estrechamente vinculado al de calidad de vida.
El trabajo no debe ser ni un privilegio ni desarrollarse bajo condiciones inhumanas. Por ello debe ser justamente remunerado. No debiera existir trabajo dependiente remunerado a niveles por debajo del costo de la canasta básica alimentaria, que le permita al trabajador y su familia recuperar las energías consumidas diariamente.
El trabajo infantil es una de las peores formas de trabajo que no respeta la dignidad humana, pues les priva de su niñez y de su oportunidad de educarse condenándolos en la edad adulta a empleos precarios y a la falta de empleabilidad. La tasa de ocupación infantil es un indicador indispensable para hacer visible esta lamentable realidad de nuestros países. La tasa de asistencia escolar de niños que trabajan, mide el crudo costo del trabajo infantil respecto de las pérdidas de oportunidades de educarse.
Un indicador muy potente para visualizar la falta de equidad frente a las oportunidades de educación, lo proveen las estadísticas sobre la distribución porcentual de años de escolaridad entre los niños que trabajan.
VII. La capacitación de la mano de obra
Desde el momento que los empleadores toman conciencia que uno de sus activos más importantes es su recurso humano, valoran la relevancia de su permanente capacitación e inversión en su recurso humano. A partir de ese momento las relaciones laborales entre capital y trabajo se tornan complementarias y como socios de un mismo proyecto que comparten objetivos e intereses comunes.
En países en desarrollo como los de la región latinoamericana, la capacitación continua siendo vista por los empleadores como un costo y no como una inversión. Además hay empleadores que temen que la capacitación le despierte aspiraciones a sus trabajadores de obtener mejores remuneraciones y ello constituya un segundo shock de costos de producción. A su vez, argumentan que si no conceden esos aumentos salariales corren el riesgo que el trabajador capacitado se les vaya a trabajar a la competencia, perdiendo así lo gastado en capacitación y habiendo ayudado a la competencia.
En ciertos países de la región se ha tomado la decisión política de Estado de incluir a la capacitación de la mano de obra como una parte central de las políticas públicas denominadas de mercado de trabajo y de naturaleza activa. Bajo tales esquemas y bajo ciertas condiciones, el Estado subsidia parcial o totalmente las acciones de capacitación que se llevan a cabo en las empresas.
· Para combatir el desempleo abierto
La capacitación de la mano de obra puede contribuir directamente a la generación de nuevos empleos. En efecto, los grandes saltos que han tenido las actividades de capacitación ha ocurrido durante los períodos inmediatamente después de las dos grandes guerras mundiales. Los veteranos de guerra encontraron problemas de obtener empleos civiles al regreso de las guerras debido a sus carencias de competencias demandadas en esos momentos por las empresas para los tiempos de paz. De allí se dedujo que la capacitación de esa mano de obra que no obtenía empleo (desempleados abiertos) era la mejor política de empleo y es lo que hoy en día se denomina como políticas activas de mercado de trabajo con el objeto de brindarle mayor empleabilidad a la mano de obra de bajo niveles educativos o escasa experiencia laboral, como es el caso de los jóvenes.
· Para combatir el subempleo
El principal problema que enfrentan los trabajadores insertos en actividades informales es el subempleo vinculado a la baja productividad, es decir, el subempleo invisible o por insuficiencia de ingresos. La asistencia técnica y la capacitación de los trabajadores subempleados es una de las políticas públicas claves para aliviar su subempleo, conjuntamente con las acciones que se puedan desarrollar con miras a mejkorar su capacidad de administración, de acceso al crédito, a nuevas tecnologías y a mercados, tanto de insumos como de compradores.
· Para combatir la precariedad
Los empleos en pequeños establecimientos tienden a ser precarios desde varias perspectivas. La capacitación es una de las modalidades más efectivas para mejorar su calidad, por medio de fortalecer las competencias de los trabajadores y su empleabilidad.
· Para mejorar la productividad
El problema de la calidad de los empleo de las pequeñas y medianas empresas (PYMEs) es su baja productividad y por ende su reducida capacidad de retribuir con mejores remuneraciones y condiciones de trabajo. La capacitación es un instrumento de gran relevancia para el fortalecimiento de la posición de mercado de las PYMEs.
· Para mejorar la competitividad
La competitividad de las empresas en general y en particular de las grandes empresas del sector moderno depende no sólo de sus capacidades administrativas, gerenciales y financieras, sino también de la productividad de su recurso humano, la cual se puede elevar por medio de inversión en capital humano y en capacitación.
· Para mejorar la distribución de los ingresos
Mucho se menciona en los tiempos actuales que la educación es el medio más serio para mejorar la distribución del ingreso nacional. Es conocido el tiempo que toma las reformas educacionales y los esfuerzos por mejorar la calidad de la educación. De modo que esperar mejorar la distribución del ingreso por medio de la educación sería una formula de largo plazo, que bien puede tomar más de una generación. Las políticas de empleo y de capacitación, son medios más inmediatos y rápidos para mejorar la distribución de los ingresos, que pueden tener efectos en el corto plazo.
· Para mitigar la pobreza
La pobreza familiar, como se ha señalado en diversas secciones de este documento, esta estrechamente relacionada con el problema del empleo y de las bajas remuneraciones a la mano de obra. La capacitación de los recursos humanos fortalece la empleabilidad de los trabajadores, disminuyendo así la probabilidad de estar desocupados abiertos, a la vez que les aumenta su rendimiento y productividad, la cual está íntimamente asociada a las remuneraciones.
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