
Desde que somos niños, nos enseñan o más bien dicho nos preparan para no llorar porque somos hombres y como tal, debemos contener nuestras lágrimas porque, ante los ojos de la sociedad es mal visto que a los machos se nos humedezcan nuestros ojos. Sin embargo, los tiempos han cambiado y, hoy en día, al igual que las mujeres también sufrimos, sentimos y, en más de una ocasión lloramos de impotencia y dolor por situaciones que nos aquejan, más aún si de un hijo se trata.
Como padres queremos lo mejor para nuestros hijos y ojalá nunca les pasara nada que les cause dolor, y aunque la vida es dura y ellos deben estar preparados para el devenir, siempre nuestro interés estará marcado por cuidarlos tengan la edad que tengan, son nuestra máxima preocupación, sobre todo, si aún son menores de edad... y para que decir el dolor e impotencia que sentimos cuando sabemos que nuestra hija- menor de edad- ha sido presa de las manos de un hombre inescrupuloso que no ha considerado que podría ser su hija.
No sólo siento rabia e impotencia de saber que estuvo o tal vez, aún está en la mira de un depravado, lo que es peor es darse cuenta que la madre- con quien vive- no reacciona y toma las medidas del caso para cuidar a la niña y alejarla de ese hombre que se dice su pareja pero que- sobre todo- es un potencial chacal de tantas jóvenes que pueden circundar a su alrededor.
Sabiendo yo que es un delito, debo callar; conocedor de que esa conducta es deleznable mi silencio me acompaña con el dolor de querer gritar y no poder para no transgredir la confianza que mi hija depositó en mí...¡ cómo denunciar el hecho si me comprometí con mi hija de que sería un secreto entre los dos! ¿cómo abordar el problema que aqueja la inocencia de una menor en desarrollo? ¿ cómo romper los esquemas del miedo para gritarle al mundo y, en especial, a la sociedad que los abusos sexuales contra menores deben ser condenados y sancionados con dureza y sin impunidad? Hoy quiero llorar, me contengo, más, no puedo y las lágrimas inundan mi rostro, lágrimas de un padre que ve la vulnerabilidad de su hija, supuestamente protegida por su madre y abuelos con quienes vive, y sólo a la distancia y en la soledad de mi pena trato de encontrar la mejor fórmula para parar ese delito, sin romper el compromiso que adquirí cuando mi dulce niña confió en mí para contarme- con palabras entrecortadas- que ese hombre de manos toscas y sucias había tocado su cuerpo. ¿ES POSIBLE CALLAR CUANDO UN HIJO HA SIDO VIOLENTADO? Mientras en mi mente se tropiezan las ideas buscando el camino a seguir, mi corazón llora en silencio mientras mis ojos no pueden esconden la pena que me invade.
Exploraciones


















Y es así , como con lágrimas de cobardía...
... algunos se lavan las manos llorando en los rincones , justificando la comodidad de no asumir su labor de Padres presentes , aún en la ausencia... desconociendo el sagrado vínculo de paternidad y cuidados constantes y nunca de " sociedad o camaradería o complicidad irresponsable " y culpable con los hijos.
No nacimos para ser " amigos " de nuestros hijos, nacimos a la maternidad y paternidad para cuidarlos ... a pesar de ellos mismos y de su propia voluntad y miedos, no solo la madre es responsable de su seguridad, también lo es el padre, mas aún si se entera de labios de su propia hija que es abusada.
Las estadísticas y la realidad informan que los agresores están inmersos " dentro" del medio familiar de sus víctimas... que un padre o madre se sume a esta cadena de abuso " por Omisión ", lo hace tanto o más culpable que el mismo agresor.
Que pena por la chiquilla que no cuenta con un verdadero Padre ( en este caso) , ya solo tiene un compinche llorón con ese título.
¡¡¡ Claro que es posible callar...!!! ( está a la vista ¿ no ? )
Los cobardes siempre lo hacen...
saludos ( buen relato para debatir...)
Concuerdo con Ud mama Doris
Si bien debemos ganarnos la confianza de los hijos, entre otras cosas, para que tengan la libertad de contarnos lo que les aqueja a diario y poder ayudarlos en todo lo posible, incluido el evitar una situación producto de la vulnerabilidad de algunos hogares. Tambien es cierto que no podemos convertirnos en sus amigos, compinches ni complices. Muchas veces cuando los padres estan separados se confunden los roles por temor de perder el carino de los hijos, o por una estúpida rivalidad con nuestros ex conyuges y terminamos perdiendo el control y la autoridad sobre ellos.
Los padres debemos velar por la integridad de nuestros hijos, es nuestro deber indagar ante cualquier sospecha de abuso y denunciar con los cuidados debidos para no provocar un quiebre psicológico que agrave mas la situción.
Opino igual, querida Jaci...
... es duro no poder prometer de antemano a un hijo, que cuéntenos lo que nos dirá a continuación... callaremos incondicionalmente según su criterio personal.
Ya es de cuidado lo que tiene que decir, si nos pide olvidarlo. Entonces ¿ porqué es que lo pide ?
De seguro ha sido amenazada por su agresor, lo que es muy grave y peligroso.
¿ Porqué no ha ido con su madre primero en un asunto tan íntimo y que concierne más a ellas dos ya que viven en el mismo lugar con el agresor ?
Es aquí que se logra entender la actitud " previsora " de algunas madres , cuando no quieren tomar la decisión de convivir o formar una nueva pareja.
Tal vez , después de todo las mujeres hemos sido llamadas por naturaleza a caminar siempre un paso mas adelante en nuestro papel de madres y protectoras de los hijos y por lo tanto a " renunciar " mucho más a ciertas necesidades personales. ¿ Justo o no ? ... cada persona debe evaluar después de todo.
Que importante lo que dices acerca del quiebre sicológico que se debe evitar a toda costa !!! allí es donde se deben dejar de lado todas las diferencias con las ex-parejas y poner todo el empeño juntos para salvar la situación , sin buscar responsables o acusar ... sino subsanando causales unidos en un fín común y armónico. ¿ Seremos lo suficientemente padres y alejados de razonamientos particulares y egoístas para lograrlo ?
Mis cariños Jacinta