crónica de un dia bajo temporal II
Vengo llegando de un viaje relámpago a los cerros de la costa entre los bosques de eucaliptus y pinos (rien a parfait) para internarme en ellos y escuchar-ver-sentir la fuerza desatada de los vientos en este temporal.
Y es impresionante estar debajo de esos arboles cuando viene la ráfaga impetuosa. Y bailan los arboles una danza enloquecida al ritmo de los silbidos del viento. Es impresionante de verdad.
Es impresionante ver con la facilidad con que el viento juega con los árboles en un juego brusco, salvaje, desatado (el que aguanta, aguanta).
Es impresionante sentir como crujen las maderas tras la inclinacion forzada.
Es impresionante de verdad pararse frente a ese vendaval que viene subiendo por la ladera, agitando violentamente las copas en un exorcismo de manada desbocada. Y hacerle frente, y sentir como pasa rugiendo, poderoso, orgulloso, sin detenerse siquiera para mirarlo a uno.






