
Por Basthián C.
basthián@hotmail.com
De tanto hablar de globalización nos globalizamos sin remedio. No tenemos escapatoria: somos del mundo, adiós a las Indias Occidentales, huija rendija, podemos exportar hasta aves escabechadas en petróleo, importamos chinnoiserie siglo XXI, zapatos en vez de objetos de cloisonner, todo en serie. La fábrica del mundo es China y nos sentaremos a mirar cómo producen con las materias primas que les vendemos. Aquí no habrá trabajo, pero habrá zapatos, parkas, calzones, medias, linternas. De un cuanto hay.
Lindo panorama. Nos compran cobre en cantidades y nos envían lo que producen con él. En cuanto al valor agregado, no es necesario quebrarse la cabeza, vamos p'arriba como un cohete, ¿no ve que tenemos internet hasta en Puerto Edén y Putre? No intento desacreditar esa herramienta tan maravillosa. Ha hecho los mejores hackers, ha construido las grandes utopías de la ilustración no ilustrada. El cut&paste le entregó a los niños un arma más peligrosa que el Gran Berta. Ahora no necesitan pensar, se meten a Internet, buscan el tema que les pidieron en la escuela o colegio, en la universidad, eligen un artículo y sin leerlo siquiera se lo entregan al profesor que sospecho que tampoco lo lee.
Se han producido estafas notables jugando a las finanzas internacionales por Internet. Las cifras van y vienen, hacen ricos a jóvenes sentados frente a las mesas de dinero, al computador día y noche, van y vienen las acciones, los commodities, el yen, el dólar, el euro. Un muchacho se hace rico jugando en este casino universal en menos que estornuda, la pasada le deja unos cuantos miles de dólares en el bolsillo. Ni rocha, señores.
En las islas Caimán o las Vírgenes guardan el tesoro acumulado en cuentas cifradas, bajo nombres falsos y allí, empozada, crece la fortuna del habilidoso. Esto ha hecho de Wall Street un hito. Miro con asombro la lista de nombres de la bolsa de Nueva York que suben o bajan, la lista de los procesados por engañar al fisco, me encanta Dow Jones, es persona importante. ¿Qué pensarán los niños, los seres adultos sin demasiada educación de este enjambre de datos entregados al voleo?
Las noticias internacionales nos internacionalizan a galope tendido. Y la noticia solo puede ser escandalosa, perversa o hacer daño para ser noticia. Hearst ya lo decretó y aunque es responsable de haber desatado una guerra para vender su diario, a nadie le importa un comino porque las guerras son fructuosas, dejan mucho dinero, ganancias impensadas saldrán de la reconstrucción de todo lo destruido a lo largo del siglo XX y el XXI.
Mientras tanto, la frivolidad cerebral que nos acomete es una enfermedad más grave que la pandemia de las aves (no digo aviar ni que me degüellen). Este enfriamiento nos encogió la masa encefálica, a algunos ni se les cerró la mollera. Formamos ejércitos de seres menos humanos, convencidos de dominar el mundo sin conocerlo y menos entenderlo.
Nunca he visto a tantos saber tan poco y hablar de todo. La juventud es la juventud y la pornografía está al alcance de cualquiera con las hormonas desatadas. Por lo demás, se le desatarán con los avisos publicitarios que anuncian el paraíso de la cadera, la nalga, la extrema delgadez, la felicidad está en la tarjeta de crédito que ofrece su propio hachich.
Harta pena que me da un país lleno de gracia, esforzado y con años de sacrificio encima, un país delgadito como filo dental, que ha tenido por ratos breves la riqueza en la mano y después, pájaros volando: Chañarcillo, el salitre, el cobre, continúe creyendo que sin industria ni manufactura será rico a pura exportación de lenga y alerce.
Pero hemos vuelto a ser una república. Lagos hizo un gobierno inteligente y no le echen encima los errores de una masa burocrática que hace las cosas tarde y mal, que saca tajada donde puede y carece del aliciente del éxito. Sabe que él no tocará los pollitos de Fra Fra, que no comprará líneas aéreas, que no le ofrecerán un crédito a treinta años para que se convierta en dueño de una empresa estatal. Su máxima aspiración es jubilar con una pensión modesta, aburrirse cuarenta años en un trabajo monótono y con suerte mandar a sus hijos a una escuela con internet. Si hasta tumbas ofrecen a crédito y por teléfono. Uno debe comprar para ser feliz. ¿De dónde salió ley tan agresiva con las neuronas, que nos convierte en bandada de gansos silvestres, cuándo perdimos el derecho a crecer anchos y creativos, libres y curiosos, pensantes y no furiosos?
En los años 20, los Estados Unidos tenían una economía fulgurante. La mayor riqueza se logró gracias a la venta de automóviles. Nada hacía presumir el viernes trágico del año 29 cuando cayeron en picada las acciones y en picada, también, algunos suicidas orgullosos. En picada cayeron los pobres sobre las ollas comunes y la cesantía fue, para ese país tan aguerrido, lo mismo que ha sido para nosotros.
La tragedia de una quiebra masiva e inesperada es más que un tsunami y un terremoto juntos. Somos una república, sí, pero aún no somos republicanos. Hemos perdido la capacidad de investigar y sancionar en el Parlamento. Hemos perdido el derecho a la seriedad y a la austeridad.
Por sobre todo perdimos el derecho a la individualidad. Este país se llenó de clonados que juran por la tarjeta de crédito y se endeudan hasta la contumelia.
Termino: no se juega con el Sida. No se envían mensajes vulgares a muchachos desprevenidos, la vida no es un juego sexual. Lean el Kama Sutra, por el amor de Shiva. Y entiendan de una vez por todas que la revolución social será moral o no existirá.






