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La mirada de Amnistía Internacional por una Cultura de los Derechos Humanos

Ultima Hora | Publicado el 29.05.2008

La mirada de Amnistía Internacional




Amnistía Internacional - Chile presentó públicamente el Informe 2008 "El Estado de los Derechos Humanos en el mundo" en un multitudinario acto realizado el 28 de mayo, en la Universidad Alberto Hurtado. Al acto, que contó con la presencia de representantes de la sociedad civil, embajadas y simpatizantes de la organización, no asistieron representantes del Gobierno, que estaban especialmente invitados. El informe fue comentado por el periodista Juan Pablo Cárdena, la diputada Karla Rubilar y el Presidente de AI Chile, Karl Böhmer (Lea aquí su discurso)

Karl Böhmer, Presidente de la Junta Directiva AI Chile

La mirada de Amnistía Internacional

Sesenta años después de 1948, rendimos homenaje a la visión extraordinaria de quienes redactaron la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en cuya elaboración tuvo una destacada participación el embajador y diplomático chileno Hernán Santa Cruz. Dedicamos nuestro Informe 2008 a todas las personas que con valentía y persistencia siguen arriesgando su vida en la defensa de los derechos humanos.

En el Informe 2008 de Amnistía Internacional se documenta la situación de los derechos humanos en 150 países. Este Informe muestra una sociedad civil mundial dividida por la desigualdad, marcada por la discriminación y desfigurada por la represión política y las violaciones de Derechos Humanos que cometen los Estados y los abusos de grupos armados de oposición, y algunos grupos económicos y actores no-estatales.

A diario, los defensores y defensoras de los derechos humanos –en todo el mundo- ponen contra las cuerdas a los poderosos, sacan a la luz la verdad y dan voz a quienes no la tienen. La defensa de los Derechos Humanos abarca amplios sectores de la vida de las comunidades, y por supuesto, no está limitada al ámbito de la labor de las organizaciones o la abogacía. Se extiende a ámbitos que abarcan desde los derechos de las mujeres, los pueblos originarios, o la diversidad sexual; hasta la libertad de sindicalización, el acceso a la información, la libertad de expresión o la preservación del medio ambiente, por citar unos pocos.

En todas las regiones del mundo se violan los derechos con total impunidad. Se mata y tortura a personas por sus creencias e ideas políticas; mueren mujeres por falta de asistencia médica básica al dar a luz; comunidades enteras se ven privadas de su hogar de forma intencionada a manos de partes interesadas, que de manera despiadada buscan explotar los recursos y saciar su naturofagia.

No obstante lo anterior, en los últimos 60 años, la humanidad ha ido poco a poco haciendo suyo el mensaje de los derechos humanos y entendiendo su promesa. Este informe muestra por qué, para que se materialice la visión de la Declaración Universal de Derechos Humanos de un mundo libre “del temor y de la miseria”, no hay más que un camino: trabajar para garantizar que la indivisibilidad de los derechos consagrados en la Declaración sean una realidad auténtica para todas las personas.

En este informe presentamos un enfoque que se podría calificar como ingenuo, pero no lo es en absoluto: Amnistía Internacional plantea hoy a los gobiernos del mundo el doble desafío de pedir disculpas por seis décadas de fracaso en derechos humanos y de renovar su compromiso para realizar mejoras concretas. Un cambio de actitud, que pase de la retórica de los discursos y las salas alfombradas en las reuniones internacionales, a las realidades de las personas que sufren en todo el mundo, por falta de acceso o denegación de los derechos fundamentales.

Sitios como Colombia, Darfur, Zimbabue, Gaza, Irak, Sudáfrica y Myanmar son “hierros candentes” en las manos frecuentemente insensibles de la comunidad internacional.

El año 2007 se caracterizó por la inhabilidad, la falta de voluntad política, impericia e impotencia de los gobiernos occidentales y la ambigüedad o renuencia de las potencias emergentes a enfrentar con coraje algunas de las peores crisis mundiales de derechos humanos. Este es el caso tanto de los conflictos prolongados, como el de los abusos y desigualdades que siembran el desaliento y dejan relegadas a tantos millones de personas.

La injusticia, la desigualdad, la discriminación y la impunidad se han transformado en las marcas distintivas de nuestro mundo. Los gobiernos y los organismos internacionales tienen que actuar ya para acabar con la gigantesca brecha que separa lo que se dice de lo que se hace.

Amnistía Internacional revela que 60 años después de haber sido adoptada la Declaración Universal de los Derechos Humanos por las Naciones Unidas, hay todavía al menos 81 países donde se infligen torturas o malos tratos a las personas; que en al menos 54 países se las somete a juicios sin las garantías debidas; y que en no menos de 77 naciones no se permite hablar con libertad ni se tolera el libre flujo de las ideas.

La mayor amenaza para el futuro de los derechos humanos es la ausencia de una visión compartida y de un liderazgo colectivo, para enfrentar con seriedad y los recursos necesarios las crisis que se avecinan como sombras gigantescas para la humanidad: el calentamiento global y su impacto sobre las comunidades tradicionales y más pobres del mundo;, la crisis de los alimentos; el impacto del terrorismo en la seguridad pública; el crecimiento permanente de las poblaciones carcelarias; y los siempre presentes desafíos en el acceso y la exigibilidad de derechos como la vivienda, la salud, la seguridad, la justicia y la educación.

El año 2008 ofrece una oportunidad sin precedente a las dirigencias políticas que acceden al poder y a los países que están emergiendo en la escena mundial para “rayar la cancha” de nuevo para la construcción de un mundo más justo y en paz; y para rechazar las políticas y prácticas miopes que en los últimos años han hecho del mundo un lugar muy peligroso y dividido.

En Amnistía Internacional queremos que se establezca un nuevo paradigma de liderazgo colectivo basado en los principios consagrados en la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Tenemos una larga lista de expectativas en éste Informe, pero podrían resumirse diciendo: Son los más poderosos quienes tienen que predicar con el ejemplo.

Algunos ejemplos de esto:

• China tiene que cumplir las promesas en materia de derechos humanos que formuló en torno a los Juegos Olímpicos y permitir la libertad de expresión y de prensa, y acabar con la práctica de la “reeducación por el trabajo”. Hoy, exigimos poner las consideraciones éticas por sobre los intereses materiales de unos pocos y que se permita que su sociedad civil goce de todos los Derechos Humanos.

• Estados Unidos tiene que cerrar el campo de detención de Guantánamo y demás centros secretos de detención, juzgar a los detenidos en procesos justos o ponerlos en libertad, y rechazar sin sombra de duda el uso de la tortura y los malos tratos. Hoy exigimos, una vez más, que Estados Unidos haga valer el Artículo 5 de la Declaración que se concibió en su suelo: “Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes”.

• Rusia tiene que mostrar mayor tolerancia hacia la disidencia política, y tolerancia cero hacia la impunidad por los abusos contra los derechos humanos en Chechenia. Hoy exigimos, una vez más, la plena vigencia de los Derechos consagrados en la Declaración, que siempre tuvo problemas de reconocimiento en esas latitudes.

• La Unión Europea tiene que investigar la complicidad de sus Estados en las “entregas extraordinarias” de personas sospechosas de terrorismo, y aplicar a sus propios integrantes los mismos estándares en materia de derechos humanos que fija para terceros países. Hoy exigimos que haga cumplir los compromisos contraídos al suscribir la Declaración Universal y la Declaración Europea de Derechos Humanos.

Chile ha estado presente por muchos años en el corazón y las conciencias de muchas personas solidarias alrededor del mundo. Quiero contarles que Amnistía Internacional ha estado en Chile desde mediados de 1977, pero en 1983, hace 25 años, Amnistía Internacional – Chile fue reconocida como parte del movimiento Internacional, como resultado de la visión de un grupo de mujeres y hombres de nuestro país que estaban profundamente comprometidos en construir un futuro con paz y justicia.
En la región de América Latina las dictaduras fueron reemplazadas por regímenes más o menos democráticos, pero aún siguen persistiendo flagrantes violaciones a los derechos humanos.
Los Pueblos Originarios siguen postergados en el goce pleno de sus derechos civiles, políticos y también económicos, sociales y culturales. La violencia que sufren las mujeres no deja de cobrar víctimas y las noticias de femicidio se han transformado en una crónica habitual; Las personas sexualmente diversas: lesbianas, gay, travestis, transexuales y transgéneras se ven amenazadas, hostigadas y excluidas de establecer vínculos legales que los equipare plenamente. Grupos armados privados realizan secuestros, y empresas contratistas de mercenarios se involucran en conflictos armados, cometiendo abusos e involucrándose en crímenes de lesa humanidad. Muchos estados incumplen su rol de proteger a los habitantes de los abusos de sus fuerzas de orden y seguridad y a veces aún participan en el menoscabo de derechos, por ejemplo restringiendo la libertad de expresión.

Este gris panorama no ha sido un impedimento, para que las voluntarias y los voluntarios de Amnistía Internacional continúen trabajando a favor de concretar la misión de la organización: Construir una cultura de los Derechos Humanos.
La Agenda de Derechos Humanos para el Bicentenario sigue a la cabeza de nuestros programas de acción, y aunque silenciosamente, comienzan a percibirse evidencia del impacto y de una preocupación en la opinión pública sobre “los nuevos temas” de Derechos Humanos y su inclusión en las políticas públicas.

Para ello hemos salido a la calle, hemos investigado, hemos hecho lobby y presión ante las autoridades. También se ha tomado contacto con otras organizaciones, que persiguen ideales similares.

No hemos dejado de recordar, de exigir y buscar el fin de la impunidad de quienes violaron los Derechos Humanos en el pasado reciente de nuestra región. Nuestro mayor logro en ésta área ha sido la extradición, para enfrentar la justicia de su país del ex presidente peruano Alberto Fujimori.
Sin embargo, aún no se logra plenamente la verdad, justicia y la reparación en los casos de violaciones a los Derechos Humanos. No hemos dejado de actuar sobre los temas del pasado, como los hechos vinculados con la tortura a bordo del buque-escuela “Esmeralda” y nos unimos a otras organizaciones que exigen del Estado una solución justa de las violaciones cometidas en el pasado.

Saludamos los logros de la investigación en relación al caso de el asesinato y desaparición del sacerdote Miguel Woodward, a cargo de la jueza Eliana Quezada en Valparaíso; y el reciente anuncio del juez Víctor Montiglio que ha resuelto el procesamiento de 98 personas sospechosas de graves cargos en el caso Operación Colombo. Los magistrados y las magistradas deben investigar y resolver sin intervenciones indebidas, pues éste es el único modo en que la justicia cumpla su cometido.

Continuamos comprometidos con la situación de presas y presos mapuche y con nuestras acciones para asegurar que Chile ratifique sin reservas el Convenio 169 de la OIT.
No ha faltado la solidaridad internacional: Amnistía Internacional se caracteriza por el apoyo a las personas individuales cuyos derechos son vulnerados en cualquier parte del mundo. No nos interesa el color político de los regímenes que los violan, nos importa que todas las personas disfruten de todos los Derechos en todo el mundo. En éstos últimos días, hemos ampliado nuestro trabajo de solidaridad internacional para abarcar los países vecinos en la región. Queremos revertir esa repugnante idea que señala que “Chile está en un mal vecindario”.
En el Informe sobre Chile, la referencia abarca temas tales como:

• Las protestas que reflejaban un malestar generalizado por las desigualdades económicas, y se intensificó el debate sobre la necesidad de un salario mínimo.
• La recurrente situación de impunidad en la búsqueda de la justicia por violaciones cometidas en el pasado y los diversos intentos de poner límites a la acción de los magistrados.
• La rampante discriminación de la que son objeto los pueblos indígenas;
• Y el preocupante crecimiento de la violencia que sufren las mujeres, El informe reseña como las deficiencias legales, los procedimientos burocráticos y una acción policial inadecuada siguieron dificultando los enjuiciamientos por actos de violencia doméstica y sexual contra mujeres, lo que se ha transformado en un escándalo terrible para Chile.

A esto se agregan restricciones incomprensibles en las que unos pocos buscan imponer sus ideas y visión del mundo a millones, como es el caso del reciente dictamen del Tribunal Constitucional en relación con la distribución de la “píldora del día después”, lo que termina por afectar –como es habitual- a las personas más pobres.

En materia de libertad de expresión expresamos la solidaridad de Amnistía Internacional para con el fotógrafo de la agencia Efe, Víctor Salas Arenas, quien resultó herido de gravedad en su ojo derecho, tras ser golpeado con un bastón por un Carabinero a caballo, durante una protesta frente al Congreso cuando la presidenta Michelle Bachelet entregaba su cuenta anual al país. Así mismo expresamos nuestra preocupación por el reiterado uso excesivo de la fuerza por parte de Carabineros

También solidarizamos con Elena Varela, cineasta, productora y guionista, compositora y gestora cultural, En este momento ella está encerrada en una celda helada y sin luz, sin comunicación con el exterior, sin derecho a leer o ver las noticias. Ha sido interrogada con virulencia. Amigos, colaboradores y familiares fueron amenazados. Su productora fue destrozada en un allanamiento.

Queremos saludar los anuncios de la presidenta Michelle Bachelet, que en su cuenta anual hace pocos días se refirió a algunas medidas sobre derechos humanos que impulsará durante el año. Es el tercer año consecutivo de promesas vinculadas con la ratificación del Convenio 169 de la OIT que promueve los derechos indígenas, y la ratificación del Estatuto de Roma, y la creación del Instituto Nacional de Derechos Humanos. Son iniciativas muy pertinentes, que forman parte de nuestras recomendaciones de la Agenda de Derechos Humanos del Bicentenario y que agradecemos, sin olvidarnos que “del dicho al hecho, hay un largo trecho”.

Es necesario que haya apoyo substantivo del Poder Legislativo. A menudo, por diferencias políticas mezquinas se deja de hacer y no se avanza. Los problemas que afectan a los derechos humanos no son tragedias aisladas, sino que actúan como virus que pueden infectar y propagarse con gran rapidez y ponernos a todos en peligro. Por eso es necesario que la política se aleje de la retórica y se comprometa para contribuir en la construcción de un país donde los Derechos Humanos sean apreciados, promovidos y defendidos.

Junto con la creciente información y preocupación por los Derechos Humanos, crece en las personas la exigencia de justicia, libertad e igualdad. Algunas de las imágenes más impactantes del año 2007 fueron de monjes en Myanmar, de abogados en Pakistán y de mujeres activistas en Irán. Pero, más cerca de nosotros en muchos rincones de Chile, las personas se organizan y se movilizan. La gente, inquieta e indignada, no se quedará callada, y los dirigentes no deben ignorar a la opinión pública ni a la percepción de que “es hora de derechos para todas las personas, en todo el mundo”.

Los gobiernos tienen que demostrar hoy el mismo grado de amplitud de miras, coraje y compromiso que hace 60 años llevó a las Naciones Unidas a adoptar la Declaración Universal de Derechos Humanos. La Declaración nos pertenece a todos y todas: corresponde ahora leerla, estudiarla, promoverla y reivindicarla como propia.

Nuestro trabajo está dirigido hacia un Chile y un mundo más justo e inclusivo, que se construye con libertad y equidad entre todos y todas, todos los días. AI ha hecho de la vela envuelta en alambre de púas su símbolo .El alambre de púas representa todo lo negativo que hemos expuesto y que tiene sumergido a los seres humanos en el temor. Es tiempo de generar un estado de cosas en que se haga realidad la erradicación de ese alambre de púas de nuestros corazones, mentes y de nuestro entorno.

En eso trabajamos, hasta el día en que no necesitemos más a Amnistía Internacional.

Karl Böhmer, Camille Charru, Sergio Laurenti AI - Chile

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