
Hace años que observo el paulatino aumento de problemas sexuales en el grupo etario que bordea los 30 años, siendo la inapetencia sexual el motivo de consulta más frecuente en hombres. En el extranjero, los títulos de los artículos al respecto son muy sugestivos: La libido en crisis?; Hoy no tengo ganas ¿y mañana? tampoco; La falta de deseo sexual de los hombres; Cuando a él le duele la cabeza. En Chile no es muy diferente: Parejas jóvenes: aumentan consultas por problemas sexuales; Vida en Pareja: Poco sexo a los 30. Este mismo tema fue abordado en una Teleserie Nocturna en 2005 (ver post anterior en mi blog: Los Treinta: problemas de deseo sexual en hombres) y Pilar Sordo lo está investigando.
Las causas de este fenómeno? Como es tan reciente, las hipótesis son confusas, por lo que los invito a que, entre todos, intentemos una mejor explicación. Las alteraciones asociadas a un bajo deseo sexual han recibido nombres tales como anafrodisia, inapetencia o penuria o apatía o anorexia sexual, aunque el término más usado en los manuales es Deseo Sexual Inhibido (conocido bajo las siglas DSI) o Hipoactivo.
En Occidente, una nueva tendencia es el aumento del DSI secundario en hombres de 25 a 35 años (incidencia aprox. de 15%). Varones de 50 años declaran mayor satisfacción sexual que los de 30. La falta de deseo y la evitación del acto sexual, antes asociados a mujeres, ahora cada vez más hombres recurren a excusas ("estoy cansado, estoy bajo mucha presión). Sus consultas más comunes son por pérdida de deseo y por una sensación de indiferencia hacia su mujer.
Últimos estudios han encontrado que, el llamado DSI diádico, es más frecuente que el generalizado (22% versus 13%). En estos casos, la problemática es situacional exclusivamente con la pareja estable, es decir, no equivale a una pérdida del impulso sexual, lo que se refleja en la presencia de fantasías sexuales, masturbación y eventual deseo por otra persona. Las parejas se quejan hoy más de insatisfacción sexual que de incomunicación. Reportan una escasa vida sexual, de baja calidad y sin lograr una conexión, aunque afirman quererse, compartir intereses y llevarse bien entre ellos. Más decidor es que, aprox. el 25% de estas parejas, confiesan que no hacer el amor durante meses (e incluso años) no les preocupa, que el deseo ha disminuido tanto, que ya ni lo intentan, absortos en otros problemas.
El DSI es una condición muy compleja y multicausal donde, descartándose lo orgánico, quedan los factores psico-emocionales, ambientales y de pareja. Esta disfunción que corresponde a la Fase del Deseo, se manifiesta en un bloqueo de la libido que lleva a un desinterés por iniciar o responder a la estimulación erótica, aunque la persona pueda funcionar sexualmente sin problemas.
En el caso del hombre, antes se solían mencionar las experiencias insatisfactorias, pérdidas o fracasos laborales, económicos, amorosos, baja autoestima, trastornos de pánico, obsesivos, depresión, alcoholismo, toxicomanías y el encubrimiento de disfunción eréctil, eyaculación precoz o retardada. Y, más específicamente, el miedo a ser atrapado, a perder la libertad, a enamorarse y a la penetración. Concerniente a la relación de pareja, se señalaba la rutina, problemas de comunicación, luchas de poder, conflictos crónicos en áreas significativas. Se concluía que los mayores riesgos estaban asociados al abuso sexual en la infancia y al miedo a la intimidad emocional.
Existen nuevas circunstancias que expliquen el DSI en hombres jóvenes?. Se ha sostenido que el estrés - producto de variados factores - es el mayor enemigo, ya que aumenta la liberación de cortisol, afecta las funciones orgánicas y disminuye el nivel de testosterona. Entonces, es que hoy en día existen más causales de estrés que antes?. Algunos apuntan a las ambientales (cansancio, desesperanza, inseguridad social, incertidumbre laboral y económica); a la sobreerotización - que disocia al sexo del afecto - junto a las tendencias exitistas, competitivas, consumistas, trabajólicas y de culto al cuerpo. Habría escaso tiempo para la pareja y el sexo se habría convertido en otra obligación más.
Otros recalcan las consecuencias de los cambios en las concepciones del sexo y del rol femenino. A la eterna pesadilla de fallar, se habría sumado el miedo a esta mujer moderna libre, experimentada y con altas expectativas sexuales, lo que se refleja en que si ella toma la iniciativa, ellos se retraen. El varón teme no estar a la altura, no poder satisfacer las nuevas exigencias, se siente con menos poder, evaluado por su pareja y que su rendimiento sexual esta siendo comparado. Estas inseguridades latentes ante el rechazo y el fracaso, pueden llevar a que el hombre diga no tengo ganas porque estoy cansado, en vez de decir tengo miedo o tengo rabia.
A continuación transcribo algunas afirmaciones de un psicólogo chileno, publicadas recientemente: “ha perjudicado la búsqueda constante de la paridad en lo sexual. Está bien la paridad en el plano de lo social o laboral, pero no debería existir paridad en lo sexual, pues los roles comienzan a desdibujarse. La sexualidad requiere desigualdad, dos cosas distintas que buscan acoplamiento; tiene que haber tensión, conductas y roles diferentes. En la consulta me ha tocado encontrarme con dos personas que, en términos psíquicos, aparecen como muy semejantes. De ahí la queja cada vez más frecuente de las mujeres de que ya no hay hombres que se comporten como tales. Alegan que los hombres de hoy son muy minas para sus cosas; que andan enrollados, que no hablan claro y que nunca se deciden. Hay que partir de la base de que, en el plano de la sexualidad, hombres y mujeres somos distintos y así debe ser”. Qué les parece a ustedes la hipótesis de este psicólogo?. Hace tiempo que busco información especializada al respecto, pero he encontrada muy poca. Como en Chile, para variar, no existen investigaciones, he posteado en otros sitios para recavar opiniones. Han observado ustedes este nuevo fenómeno?. A qué causas lo atribuyen?.
Nota: este mismo post fue publicado en 2006 en Atinachile y recibió interesantes comentarios.
Otros artículos sobre la crisis masculina y la apatía sexual en:
http://blogalejandragodoyh.bligoo.com/community/subscribe/18474&destination



















señora alejandra
chita la desgracia grande pa los cabros de treinta po, miren la última que agarraron ahora, cada vez se ven mas custiones raras en el mundo po.
Oña Pinque
En primero, la saludo. Cómo está Usted? Y sí, po, cada vez se ven cosas una más rara que la otra.
doña alejanrra
yo cuando iba a primero no me acuerdo de haberla visto po, capacito que haigamos sido compañeras de curso po y yo como soy bien asopá (como dice mi comadre celebro) ni me acuerdo.
Como le a ido oiga?, yo estoy bien gracias al santísimo.
Si pues
oña Pinque, lo primero es lo primero y lo primero era saludarla.