los caballos corrieron temerosos por el camino, detras de ellos se veía amenazante la tormenta, el tiempo había cambiado durante la mañana, estaba húmedo el ambiente y sinembargo el calor era sofocante, el camino terminaba unos metros más allá, el acantilado escupia rafagas de viento que movían su pelo, suelto al aire, estaba descalza, con un vestido negro de terciopelo, arrojó unas flores amarillas al vacio, sus pies estaban heridos de tanto caminar, soñó un día con llegar allí donde lo había perdido. Todos la consolaron, cuando aquel día , envuelto en fiebre , su niño murió , durante muchos días no comió ni durmió, sólo lloraba , balbuseando palabras incoherentes, de pronto detuvo su llanto , se vistió con un luto de rigor y se marchó, cerró la reja del jardín y huyó , por diferentes caminos, diferentes colores y olores, continentes diversos, nisiquiera eso podía borrar de su cabeza a su hijo, lo abandonó pero su alma estaba con él , cómo rezó durante noches eternas para que estuvuera tranquilo y feliz, era su niño, pequeño y lleno de luz, la respuesta era siempre la misma,.. lo abandoné...., jugaba con la lluvia, en los vidrios de la ventana del edificio donde más tiempo estuvo, pero no es igual, el viento no es el mismo, ahora lo sabía con exactitud, los caballos pasaron por su lado y se detuvieron. el viento era cada vez más fuerte, míró la llanura y decidió bajar.
Allí estaba el cementerio donde ya descansaba el cuerpo de él. se arrodilló y se extendió en el pasto , durmió un rato y cuando despertó ya no le dolían los pies, ya no existía , era sólo viento y un puñado de cabello, se mantuvo recostada y tomó la mano de su hijo y solamente flotaron entre lágrimas de felicidad.



















Lágrimas...
..que ya no eran lágrimas, eran sonrisas y risas... eran las manos buscándose y encontrándose en el lugar donde el tiempo no tiene cuerpo y es solamente un espacio para el reencuentro... hermoso y emotivo... saludos, Jeniffer.