BASTHIAN

LO PROMETIDO ES DEUDA

lo

 

LO PROMETIDO ES DEUDA

 

Por Basthián C.

basthián@hotmail.com

 

 

Se acaba una relación, te mueres de adiós y entre tanto fracaso, acabas olvidando tu recuerdo de promesas rotas. Ese recuerdo que impulsado por la pasión inicial y el romanticismo más optimista, jamás perdió la velocidad de recuerdo. Tú te paras, te frenas, provocas una baja emocional, pero tarde o temprano ese recuerdo vendrá por ti, atropellándote con toda su apatía y celeridad.

 

Y si en algún momento te falla la memoria, no te preocupes. Amigos y familiares varios están ahí para darle un último impulso a la pena, justo en el instante preciso y recordarte los planes que tenías, lo mucho que querías, lo mucho que quisiste, lo mucho que aún deberías estar queriendo si de verdad fueses cumplidor y no este harto de decepciones en el que con el tiempo te estás convirtiendo.

 

Las promesas duelen siempre a destiempo. Serían el equivalente a criar un tigre de Bengala. Sabes que al principio es lindo, tierno y encantador, pero que algún día, sí o sí te arrancará un brazo o cualquier otra extremidad. Y así andamos cada vez más cojos o lo que es peor, con menos extremos que arrancar.

 

Llega un momento en el que ya no te crees nada de lo que te dices. Es cuando te das cuenta de que con el tiempo, a toda promesa le ha salido un matiz.

 

Prometer es mentirle al destino. Prometer es perder por adelantado. Hipotecar lo inexorable. Repartir lo insuperable. Autojoderse en diferido.

 

Aunque claro, parece que prometerse cosas acaba siendo necesario para avanzar. Con uno mismo y con los demás. Porque actúa como timón de las relaciones sentimentales: marca el rumbo a seguir, pero ni de nada te esperes que sople viento sobre las velas.

 

Pero es que si no prometes nada, tarde o temprano te enfrentarás a la pregunta a la que se enfrentan los que cometen es pecado de vivir al día, de disfrutar el momento, de habitar sola y únicamente en el presente. Amor, hacia dónde va lo nuestro.

 

Yo cada día me siento más orgulloso de mis dudas. Las únicas que con el tiempo, acaban siempre confirmándose. Las únicas que con el tiempo jamás me van a traicionar.

 

Hoy, mientras la palabra nosotros se me escurre entre los dedos, me voy dando cuenta con todas y cada una de mis ineptitudes emocionales. No he sido capaz de hacerte feliz. No he sido capaz de estrecharte entre mis lazos. No he cumplido casi ninguna de mis promesas. No he respondido casi ninguno de tus porqués.

 

Y aún así, hay algo que quiero y puedo decirte.

 

Que pase lo que pase a partir de ahora, voy a quererte toda la vida. Te lo prometo.

 

Basthián.

 

Publicidad por Bligoo.com
Comentarios de este artículo en RSS

MENSAJE_LEGAL_ATINA_CHILE.jpg

{container-17}