Da la impresión de que hay cosas que no cambian en este incesante mundo profesional. Seguimos viendo como los profesionales de este país siguen y seguirán (de no cambiar) actuando de “maestros chasquilla”, haciendo de todo y para todos. Son incontables los currículum que vemos en la empresa donde trabajo, de ingenieros con pretensiones de renta de $350 Mil, $400 Mil, y la cosa no es solo en regiones, en Santiago va por lo mismo.
Y es que en mi humilde opinión nuevamente la necesidad tiene cara de hereje, y la sobre oferta de profesionales provoca indiscutiblemente el control final de las empresas sobre el mercado laboral, su oferta frente a una excesiva demanda de trabajo y obviamente sobre las remuneraciones.
He visto casos que en verdad llaman a reflexionar, ingenieros con post grados, buscando trabajo por el mínimo porque “ya no tienen más puertas que tocar”, y lo que se hace evidente, ya cada uno no trabaja en lo que estudió ni en lo que quiere trabajar, sino que cada uno trabaja en lo que le ofrezcan.
Es el auge de los ingenieros industriales, ingenieros comerciales, de los contadores auditores, psicólogos, ingenieros en alimentos y así podría perfectamente tomar una lista de las carreras presentadas por las universidades para llegar a la conclusión, no nueva por cierto, de que cada cual trabaja en lo que puede. Casos hay muchos, como el contador a cargo de recursos humanos, el psicólogo a cargo de bienestar, el ingeniero en alimentos que está trabajando como administrativo en una tienda y es que seguimos bailando al ritmo de lo que las empresas ofrecen y ofreciendo lo que ellas nos pidan, aún sabiendo que no es lo mejor, tanto para nosotros como para las organizaciones en las que trabajamos. Busqué en internet una agrupación de Profesionales de Chile (sin fines comerciales), pero no la encontré.
Cabe preguntarse, no somos acaso culpables en cierto modo de desvalorizar nuestro propio trabajo. Es cierto la necesidad llama a aceptar lo que tengamos en frente, pero otra realidad sería poder lograr ese cambio de pensamiento costo v/s beneficio -en que siempre priman los costos- no sería lo mejor para todos mostrar nuevamente que cada uno tiene un rol en las organizaciones, que para ello se preparó, estudió y que con sus competencias puede aportar para un desarrollo.
Repasaba hace unos día un artículo en que decía “El ocaso de la psicología en la selección de personal” (que es mi área por cierto, el capital humano), y la verdad es que no estoy de acuerdo, es cierto que la psicología mide un aspecto de las personas y que por eso bajo las exigencias actuales pueden no entregar un candidato “adecuado”, deja de medir otros factores, pero eso pasa y sigue pasando porque la psicología es un complemento, en este caso a un proceso de selección, que obviamente se ve reducido para ahorrar uno cuantos pesos a aquella organización que en una persona, quiere un grupo de profesionales, francamente imposible.
Esto se presenta en todas las organizaciones, todos vemos como solo falta que te pasen el plumero, cobra fuerza la frase “Pastelero a tus pasteles”, difícil, pero todos sabemos que si la cosa sigue así, continuaremos sintiendo el mal sabor de la torta.



















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