
En Libia, se levantan una diversidad de teorías que conlleva al análisis del nuevo colonialismo Norteamericano y Frances para entender el arrebatamiento de tierras con riquezas naturales a los residentes y colectivos que albergan esos lugares. Hay muchas expectativas, pero, el verdadero interés de los intelectuales en este siglo XXI es que los jóvenes sean preñados de ideologías para conformar un mundo contemporáneo accesible a la tecnología y medios informáticos. Nadie puede seguir mintiendo como manipulando. Ya basta del baile del payaso Sarkozy y sus disfraces, la ideología es necesaria en todos los quehaceres de la vida civil para lograr cobrar fuerza y desarrollar los nuevos designios de una patria libre y, acá en Venezuela deseamos ante el mundo una lección de dignidad para el pueblo libio.
La toma de esta tierra norafricana por vía aérea y en unos días por la terrestre, indican, la existencia de una razón de peso para que Obama actúe con tolerancia ante la presión de los franceses e italianos. Deben medirse los riesgos para liderar una verdadera batalla para la distribución equitativa de sus principales riquezas. Solo, algunos esperan que arriesgue su capital político para negociar con los rebeldes. Quienes equivocadamente se prestaron a una jugada infernal por drogas introducidas por Al Qaeda y que van contra los intereses de su propio pueblo y, la primera ministra para el Estado, Hilary Clinton, debe ordenar la elaboración y distribución de nuevas guías de trabajo en el proceso de acción belicista que beneficiaria a los propios norteamericanos.
Estamos, frente a una alimentación de intereses que tienen su base en el petróleo, agua y oro. Presidentes licenciosos buscan las reservas petrolíferas de Libia, cuya cifra oscila en 42 mil millones de barriles y recursos hídricos que proporcionarían el vital liquido por 4 mil ochocientos años.
Los europeos juegan con fuego y la opción que vislumbro es muy triste, porque Estados Unidos no accederá a un acuerdo multilateral por las penurias económicas que viene sufriendo por la crisis. La historia, prosigue su camino y nos refleja que los pueblos deben organizarse para una resistencia popular a largo plazo. Porque hay una felonía americanista para hacer hito en la vida política de algunos conglomerados humanos. America Latina y Centroamérica deben lograr su objetivo común por medio de una alianza verdaderamente democrática y prospera.
Estos grupos interesados en atacar el poder político en Libia, desean enarbolar la bandera de la época de la monarquía y dividir el territorio en tres grandes bloques geográficos: tripolitana, Cirenaica y Frezzan. Es un esquema político que tenía el Estado Libio, cuando estaba bajo el dominio de Italia hasta 1939 y se mantuvo después de la segunda guerra mundial, mientra éste país fue un territorio de Inglaterra y Francia. Esta monarquía fue suprimida con la revolución de Gaddafi, quien concretó la unificación del país. Ahora, los estadounidenses y europeo se encuentran fomentando la fragmentación del país para destabilizarlo y generar condiciones para originar una invasión a ese territorio desértico.
Las
palabras de Ernesto Guevara de
No podemos seguir siendo escépticos. Hay una apertura económica mundial y un desarrollo económico abierto, solo que los financistas y banqueros desean todo el control de lo bursátil para reorientar el perfil de las franquicias hacia sus propios intereses.
El pasado esta muy cerca de nosotros. La disidencia florece y el pueblo registra sus equivocaciones en reiteradas veces para que los jóvenes políticos asuman con severidad una nueva serie de argumentaciones que, la verdadera democracia constituye un esfuerzo de todos para construir nuestra memoria. Mucho tiempo, estuvieron los europeos añorando ese pasado y vivían de una manera muy ociosa, nadie se le ocurrió formar los ejércitos populares y la acción de algunos movimientos nuevos. Ahora, la gran incógnita de los latinos son Brasil y Colombia, pero Libia es un ejemplo de una realidad diametralmente distinta, nos encontramos frente a una periodización del nuevo mundo político que se avecina.






