Caminar...
Caminar para que...
"Caminar solo que mal acompañado".
Caminar acompañando a alguien.
Acompañar es una posibilidad enriquecedora para con el otro. En ese actuar vamos despertando, en la otra persona, confianza y cariño; sus defensas aumentan y su respirar se realiza con más calma.
Cuando tú acompañas, desarrollas capacidades que estaban guardadas y fueron aquel instante en que despertaron.
Cuando nos sentimos acompañados, los dolores y tristezas se comienzan a aminorar. Es el momento en que la hormona llamada cortisol comienza también a disminuir su producción. Y no es que tú la compraste y la consumiste, eres tú la propia persona que la creaste con tu pena o tu rabia.
Comienza a fluir otra hormona que se llama serotonina. Ella es la responsable que te sientas mejor.
Cuando acompañas solo a una persona para que camine mejor, te sientes realmente contento(a); estás sintiendo que el otro se desplaza con más seguridad; empieza a fluir un lenguaje comunicativo mejor; le observas que su postura es más erguida; ves que el otro sonríe solo porque tú estás allí.
¡Ahora te estoy acompañando en tu caminar!, ¡cuántos más esperan por ti!.







Hoy y siempre quiero regalarte...
Amistad
para que cuando tu alma añore un amigo,
sin pensar lo busques, y ese alguien corra a tu lado.
Sonrisas
para que cuando tus lágrimas se deslicen
por tu mejilla en un día gris y oscuro,
sean las risas las que iluminen tus tristezas.
Grandes sueños
para que cuando en tu mente exista un vacío,
sean aquellos bosques cubiertos de invierno,
los que atrapen la atención de tu pensamiento.
La fuerza de unas manos
para que cuando tus tobillos se cansen,
los hombros de alguien te sirvan de den las fuerzas para andar.
Un ramo de abrazos
para que cuando los tropiezos te dificulten el andar,
sean los ánimos una esperanza
que te ayuden a continuar.
Una estrella joven y brillante
para que cada vez que el sol descanse,
sea esa fiel luz, la que te acompañe.
Un pedacito de humildad
para que cuando los éxitos engrandezcan tu persona,
sea la sabiduría, el aire mágico que te hagan valorar,
lo que otros desprecian al llegar a una nueva orilla.
Mi cariño sincero
para que cuando sientas que nadie te acompaña,
recuerdes que en paisajes verdes o valles áridos,
mi pensamiento siempre te lleva de la mano.
Un abrazo inmenso
para que cuando necesites sentir tus fuerzas
sean estos, el puerto de tus emociones.
Un par de lágrimas,
para que se alberguen entre tu alma y corazón,
así, si algún segundo la soberbia daña tu andar,
sea una muestra de sensibilidad ajena,
la que te ayude a no cometer injusticias.
Hoy quiero desearte
que compartas tus alegrías con los seres que amas,
para que cuando creas que caminas en la soledad,
mil angelitos resguarden tu mirada.
Hoy quiero obsequiarte
lo más bello que puedas recibir;
mientras transformas estas líneas en un espejo,
donde la ternura que aquí encuentres,
donde la belleza que aquí nazca,
te dé la certeza de que nunca te dejaré solo (a)...
Con amistad y sueños, con fuerza y abrazos, con estrellas y humildad, con sinceridad y un par de lágrimas siento que se puede caminar y también acompañar.
Gracias María desde Santiago-Chile.
Jaimeviajero.