

El último cuestionamiento a Chile Deportes me ha hecho pensar en el Chile que queremos construir y que supuestamente esperamos tener en Bicentenario. La verdad es que lo veo muy lejano.
Al poco tiempo de destaparse el Caso Chile Deportes, uno de los escándalos más bullados durante el 2006, un corresponsal de nuestro diario escribió en un comentario "detente Chile que me quiero bajar".
Quiero partir la reflexión con esta frase. ¿Qué nos está pasando como país? ¿Realmente nos merecemos lo que estamos recibiendo?
Mentira. Corrupción. Fraude. Engaño. Parecen ser términos por estos días muy poco valorados por quienes están dirigiendo nuestro país.
Lo último fue de antología. La Subsecretaria que no era filosofa y la respuesta de algunos parlamentarios, para mí, irrisoria. Es que ellos prefirieron exhibir públicamente sus certificados de título en vez de atacar el fondo del asunto.
El problema más grande que veo, es el ejemplo que el país está dando a las futuras generaciones. A esos jóvenes idealistas que supieron defender lo que pensaban y que nos dieron una lección a todos en mayo de 2006.
Les estamos enseñando que para conseguir poder político es necesario mentir, engañar, estafar y por sobre todo olvidar que hay que ayudar al pueblo y no beneficiarse de ellos.
Es que me quedan muchas dudas al respecto. En especial con el Bicentenario a las puertas.
Sí, porque se suponía que para el 2010 Chile debía ser un país moderno, un verdadero ejemplo para toda la Región. Ya nos quedamos sin puente en el Canal del Chacao, es de esperar que no nos quedemos sin un puente que nos una como país y nos permita crecer.
Que pesimista