Poemas para todas las Mujeres II ??? ahora también para hombres
Enviado por Catalina Baeza el 04/02/2007 a las 13:05
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Algunas veces me he atrevido a poner algunos poemas de Vinicius de Moares pero nunca me he atrevido a hablar un poco de él, porque de él no se habla poco.
Como hablar poco de un hombre que fue poeta, compositor, embajador. Amante de la vida y de las mujeres, todas las mujeres, prefería a las bellas pero no dejaba de amar a las menos agraciadas. Tuvo 9 oficialmente conocidas y muchas más no tan conocidas.
Filosofo en su poesía, trágico, cínico, divertido y bohemio. Conocido por ser amigo, pero amigo con letra mayúscula, era fácil enamorarse de él. Todavía creo que lo es, basta leerlo o escucharlo.
Para mi, él es este poema
???Poética ???
(fragmento)
De manhã escureço
De dia tardo
De tarde anoiteço
De noite ardo.
...
Hoy quiero convidarlos a leer ???Receita de Mulher???
Receta de Mujer
Las muy feas que me perdonen
Mas la belleza es fundamental. Es preciso
Que haya en todo eso algo de flor
Algo de baile, algo de haute couture
En todo eso (o si no
Que la mujer se socialice elegantemente en azul como en la
República Popular China).
No hay término medio posible. Es preciso
Que todo eso sea bello. Es preciso que de pronto
Se tenga la impresión de ver una garza apenas posada y que un rostro
De vez en cuando adquiera ese color único del tercer minuto de la aurora.
Es preciso que todo eso sea sin ser, pero que se refleje y florezca
En el mirar del hombre. Es preciso, es absolutamente preciso
Que sea todo bello e inesperado. Es preciso que unos párpados cerrados
recuerden un verso de Eluard y que en unos brazos se acaricie
Algo más allá de la carne: que se les toque
Como el ámbar de una tarde. Ah, déjenme decir
Que es preciso que la mujer que está allí como la corola ante un pájaro
Sea bella o tenga por lo menos un rostro que recuerde un templo y
Sea leve como un resto de nube: mas que sea una nube
Con ojos y nalgas. Lo de las nalgas es importantísimo. De
Los ojos, entonces ni decirlo: que miren con cierta frialdad inocente.
Una boca fresca (nunca húmeda) es también de extrema pertinencia.
Es preciso que las extremidades sean flacas; que unos huesos
Sobresalgan, especialmente la rótula en el cruzar de piernas,
Y las puntas pelvicas cuando se enlaza una cintura ondeante.
Gravísimo es sin embargo el problema de los huesos claviculares.: una mujer sin ellos
es como un río sin puentes. Indispensable que haya una hipótesis de barriguita, y en seguida la mujer se alce en cáliz, y que sus senos
sean una expresión grecorromana, más que barroca o gótica
y puedan iluminar la oscuridad con una potencia mínima de 5 bujías.
Es muy menester que calavera y columna vertebral
Casi se muestren; y que exista un gran latifundio dorsal !
Que los miembros terminen como tallos, y bien haya un cierto
Volumen de muslos y que sean lisos, lisos como el pétalo y cubiertos de suavísima pelusa
Sensibles, sin embargo, a la caricia a contrapelo.
Es aconsejable en la axila una dulce gramilla con aroma propio.
Casi imperceptible (un mínimo de productos farmacéuticos!)
Preferibles sin duda los cuellos largos
De manera que la cabeza dé a veces la impresión
De ser ajena al cuerpo, y la mujer no recuerde flores sin misterio. Pies y manos deben contener elementos góticos discretos.
La piel debe ser fresca en las manos, brazos, dorso y rostro
Pero que las concavidades y los huesos tengan una temperatura nunca inferior
A los 37 grados, pudiendo eventualmente provocar quemaduras
De primer grado. Los ojos, que sean de preferencia grandes
Y su rotación al menos tan lenta como la de la tierra; y
Que estén siempre más allá de un invisible muro de pasión
Que es preciso traspasar. Que la mujer sea en principio alta
O, si baja, que tenga la actitud mental de las altas cumbres.
Ah, que la mujer dé siempre la impresión de que, si cerráramos los ojos,
Al abrirlos ella ya no estaría presente
Con su sonrisa y sus enredos. Que ella surja, no que venga;
Que parta, no que se vaya
Y que posea una cierta capacidad de enmudecer súbitamente
Y hacernos beber
La hiel de la duda. Oh, sobre todo
Que no pierda nunca, no importa en qué modo
No importa en qué circunstancias, su infinita volubilidad
De pájaro; y que acariciada en el fondo de sí misma
Se transforma en fiera sin perder su gracia de ave; y que exhale siempre
El perfume imposible; y destile siempre
La embriagadora miel; y cante siempre el inaudible canto
De su combustión; y no deje de ser nunca la eterna bailarina
De lo efímero; y en su incalculable imperfección
Constituya la cosa más bella y más perfecta de toda la creación innumerable.
Vinicius de Moräes
Receita de mulher
As muito feias que me perdoem
Mas beleza é fundamental. ?? preciso
Que haja qualquer coisa de flor em tudo isso
Qualquer coisa de dança, qualquer coisa de haute couture
Em tudo isso (ou então
Que a mulher se socialize elegantemente em azul, como na República Popular Chinesa).
Não há meio-termo possível. ?? preciso
Que tudo isso seja belo. ?? preciso que súbito
Tenha-se a impressão de ver uma garça apenas pousada e que um rosto
Adquira de vez em quando essa cor só encontrável no terceiro minuto da aurora.
?? preciso que tudo isso seja sem ser, mas que se reflita e desabroche
No olhar dos homens. ?? preciso, é absolutamente preciso
Que seja tudo belo e inesperado. ?? preciso que umas pálpebras cerradas
Lembrem um verso de ??luard e que se acaricie nuns braços
Alguma coisa além da carne: que se os toque
Como o âmbar de uma tarde. Ah, deixai-me dizer-vos
Que é preciso que a mulher que ali está como a corola ante o pássaro
Seja bela ou tenha pelo menos um rosto que lembre um templo e
Seja leve como um resto de nuvem: mas que seja uma nuvem
Com olhos e nádegas. Nádegas é importantíssimo. Olhos, então
Nem se fala, que olhem com certa maldade inocente. Uma boca
Fresca (nunca úmida!) é também de extrema pertinência.
?? preciso que as extremidades sejam magras; que uns ossos
Despontem, sobretudo a rótula no cruzar as pernas, e as pontas pélvicas
No enlaçar de uma cintura semovente.
Gravíssimo é porém o problema das saboneteiras: uma mulher sem saboneteiras
?? como um rio sem pontes. Indispensável
Que haja uma hipótese de barriguinha, e em seguida
A mulher se alteia em cálice, e que seus seios
Sejam uma expressão greco-romana, mais que gótica ou barroca
E possam iluminar o escuro com uma capacidade mínima de cinco velas.
Sobremodo pertinaz é estarem a caveira e a coluna vertebal
Levemente à mostra; e que exista um grande latifúndio dorsal!
Os membros que terminem como hastes, mas bem haja um certo volume de coxas
E que elas sejam lisas, lisas como a pétala e cobertas de suavíssima penugem
No entanto sensível à carícia em sentido contrário.
?? aconselhável na axila uma doce relva com aroma próprio
Apenas sensível (um mínimo de produtos farmacêuticos!)
Preferíveis sem dúvida os pescoços longos
De forma que a cabeça dê por vezes a impressão
De nada ter a ver com o corpo, e a mulher não lembre
Flores sem mistério. Pés e mãos devem conter elementos góticos
Discretos. A pele deve ser fresca nas mãos, nos braços, no dorso e na face
Mas que as concavidades e reentrâncias tenham uma temperatura nunca inferior
A 37º centígrados, podendo eventualmente provocar queimaduras
Do primeiro grau. Os olhos, que sejam de preferência grandes
E de rotação pelo menos tão lenta quanto a da terra; e
Que se coloquem sempre para lá de um invisível muro de paixão
Que é preciso ultrapassar. Que a mulher seja em princípio alta
Ou, caso baixa, que tenha a atitude mental dos altos píncaros.
Ah, que a mulher dê sempre a impressão de que se se fechar os olhos
Ao abri-los ela não mais estará presente
Com seu sorriso e suas tramas. Que ela surja, não venha; parta, não vá
E que possua uma certa capacidade de emudecer subitamente e nos fazer beber
O fel da dúvida. Oh, sobretudo
Que ela não perca nunca, não importa em que mundo
Não importa em que circunstâncias, a sua infinita volubilidade
De pássaro; e que acariciada no fundo de si mesma
Transforme-se em fera sem perder sua graça de ave; e que exale sempre
O impossível perfume; e destile sempre
O embriagante mel; e cante sempre o inaudível canto
Da sua combustão; e não deixe de ser nunca a eterna dançarina
Do efêmero; e em sua incalculável imperfeição
Constitua a coisa mais bela e mais perfeita de toda a criação inumerável.
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Con todo lo que dijo ya no quedan mas palabras....ja ja ja.
Mujer hay muchas, pero para el amor... solo una.