Existen varios tipos de viajeros, los que andan por India y sus conversaciones están todo el rato en torno a lo que les gusta o no les gusta. Desde ellos y hacia ellos, esa es la única referencia.
Los más neuróticos, andan de viaje enseñándole a los pobres hindúes, que con suerte hablan inglés, como deben hacerse las cosas. O porque no les trajeron tenedor (y acá lo tradicional es comer con la mano, y sobre una hoja de plátano). Y como los hindúes no saben lo que es tenedor en inglés, nunca se lo trajeron. No tienen más que hablar que no sea en contra de donde eligieron estar. Y lo eligen a cada momento y se contradicen a cada momento, pero siguen aquí.
Hay otros que son los exploradores, que están todo el tiempo buscando y haciendo conversaciones de lo que hay, de lo que descubrieron, de lo que quieren descubrir. Traen lo último de la zona. El mejor restorant, el más barato, la playa mas limpia, la mas sucia, la mejor tienda, el mejor masaje ayurvédico. Están en la acción permanente, casi esquizofrénica, como si los lugares o las acciones tuvieran el poder de transportarlos a las conversaciones y las personas. No paran, no descansan, es desde ahí donde sacan su energía y se justifican. Y saben mucho de todo lo que no leíste en el Lonely Planet o el folleto del ???turist point???, y aun más de lo que ellos mismos te pueden decir.
También hay un grupo que habla de todo y de nada, sin prisa. Disfrutan más de los placeres, de la risa, de hablar con la guardia baja (sin pensar lo que el otro piensa de ellos mientras hablan), de no tener miedo al tiempo. A que pase, a que se note, a que se quede. Están en aporio permanente. Solo están, en tiempo presente. No están en los juicios, en la dicotomía de lo bueno o lo malo, de cómo es en su país o como debe ser, o de quienes te inventas que eres. Están, estamos???que hacemos?
Son formas para vincularnos, porque nadie nos enseña como debemos presentarnos o como debemos hablar ni menos de que debemos hablar. En los viajes sale lo más primitivo, lo más instintivo de la naturaleza de cada uno. La reacción inmediata, en el cutis.
Pero también te puedes inventar quien eres. Porque una cosa es como entrar en una conversación y lo que hablas permanentemente y otra es como te presentas. Aquí se pone interesante, porque puedes ser quien quieras. Porque la identidad te la inventas cuando quieres y la puedes cambiar de pueblo en pueblo.
Para aquellos, que están viajando y lo descubrieron, tienen una sensibilidad especial con los tiempos. Creen que hay dos: todo lo que dejaron atrás, y todo lo que quieren ser ahora: pasado y presente/futuro.
Porque los que viajan, saben de alguna u otra manera, o lo intuyen, que las palabras pueden convertirlos en lo que siempre quisieron (aunque sea por un día), o lo que no van a ser y jugar con eso. Y en eso, los tiempos de viaje, corren a su favor. Nadie sabe, al final, para quien trabaja. Y tampoco que eso, puede ser pan de cada día, no solo en viajes.


















desindentidad
Y en que trabajan estas personas?