Durante estos días ha comenzado una fuerte campaña de difusión y puesta en marcha del Transantiago, sin duda, uno de los proyectos ciudadanos más innovadores que hemos enfrentado los últimos años. Veo la preocupación que ha puesto el Estado en este tema y el compromiso de la empresa privada, pero sin embargo, no veo un estado de ánimo similar en los ciudadanos.
Por qué ocurre esto?
Creo que en gran medida los responsables son los medios de comunicación que cubren ???la noticia??? los que afectan negativamente los juicios de estos ciudadanos. Miraba en estos días, entrevistas de personas que se han visto afectadas con el Transantiago, imágenes de paraderos sin terminar y planos de recorridos que al parecer son ilegibles.
Si estos medios de comunicación dieran una cobertura más amplia al tema y con una visión global, podrían hacer un reportaje a los que ha significado este tipo de modernización en ciudades como Paris, Barcelona y Madrid, donde esto es una realidad hace más de 5 años. Hoy esos ciudadanos europeos evalúan el medio de transporte urbano como moderno, eficiente y seguro. No me cabe la menor duda, que en tres años más la evaluación en Chile será distinta, estaremos hablando de las economías que significa para la gente, lo rápido que es trasladarse de un lugar a otro y lo seguro que es viajar.
El desarrollo como país no lo alcanzaremos solo con la voluntad del gobierno y el compromiso de los empresarios, también una cuota importante la colocan los ciudadanos, son ellos al fin y al cabo, los llamados a involucrarse positivamente en estos proyectos sociales. Si los hijos escuchan solo cosas negativas, lo más probable es que enfrenten futuros cambios con un estado de ánimo pesimista.
Por eso, propongo mirar el Transantiago no solamente como uno de los proyectos emblemáticos del bicentenario, sino también, como una oportunidad de involucrarnos como ciudadanos con una mentalidad positiva en estos cambios sociales que no terminarán aquí, por el contrario, están comenzando.
Siempre nos ocurre lo mismo, nos invade un estado de ánimo negativo cada vez que enfrentamos un cambio, aparece la resignación en lugar de las preguntas, los problemas en lugar de las oportunidades y terminamos como la mayoría de las cosas, culpando al Estado por las cosas que hace.
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Porque casi nadie sabe qué es realmente este Transantiago