SE NECESITA MATERIA PRIMA PARA CONSTRUIR UN CHILE NUEVO
Este artículo tenía otro nombre que a menudo, hipócritamente, se traduce como ¡Viva Chile Mier...mosa patria! y con ese, con el verdadero, quise publicarlo, pero el sistema no lo aceptó. ¡Veamos que pasa ahora!
Hace Como un mes recibí este mensaje de un compañero de curso y me parece que es uno de los mejores y más sinceros que he leído, no obstante que en él se mencionan muchas características negativas de nuestra “materia prima” y sin duda hay otras que siendo positivas no parece necesario mencionarlas. Creo que el compartirlo puede ayudarnos a reflexionar un poco.
Aquí va, con algunos agregados de mi cosecha, por lo cual pido, al autor, mis disculpas:
Una creencia general antes del actual gobierno era que Lagos no servía, al igual que Frei y que Aylwin. Actualmente se dice que Bachelet tampoco servirá para nada. También se dice que Frei Montalva, Allende y Pinochet desperdiciaron la oportunidad de hacer las cosas bien; es decir, nadie ha funcionado, nadie funciona y, probablemente nadie funcionará. Por eso, estoy sospechando que el problema no está en el desbarajuste en que terminó el Gobierno de Lagos o en lo desordenado, por decirlo suave, que es el gobierno de Bachelet.
Me he propuesto encontrar al responsable de esta mediocridad y, como verán, ¡creo que lo he logrado!.
Los hechos:
Pertenezco a un país, en donde la ley de querer ser siempre el más vivo, es la moneda de cambio que es valorada tanto o más que el dólar o el Euro.
Pertenezco a un país en donde hacerse rico de la noche a la mañana es un virtud más apreciada que emprender con eficiencia y efectividad, pero por sobre todo con calidad, equidad y justicia, en un plazo razonable (5 a 10 años.
Para que decir que educar para ser “vivo”, es más apreciado que formar una familia que se desarrolle en el largo plazo, inculcándole valores y respeto por los demás.
Pertenezco a un país, en donde los periódicos jamás se podrían vender como se venden en otros países desarrollados de verdad; es decir, poniendo unas cajas en las veredas donde uno deposita el valor de un ejemplar y saca uno sólo, dejando los demás en donde están.
Pertenezco a un país, en donde las empresas privadas y los organismos públicos son librerías particulares desde las que, empleados deshonestos, se llevan para su casa, libros completos fotocopiados, como si fuera lo más natural del mundo, hojas de papel, lapiceros, bolígrafos, marcadores, y todo lo que les pueda servir, entre otras cosas, para las tareas de sus hijos.
Pertenezco a un país, en donde casi invariablemente, si no me mantengo “ojo al charqui” cuando cargo bencina o petróleo, los bomberos de casi todas las estaciones de servicio emplean las más increíbles artimañas y maniobras distractivas para estafarnos en lo que más puedan, justificándolo, cuando los descubrimos, con que “¡ganamos el mínimo patrón!” y … recientemente un reportaje de la TV concluyó que eso no pasaba, que trabajan con mucha honestidad…
Pertenezco a un país, en donde gente humilde pero también empresarios” exitosos” se sienten triunfales cuando consiguen colgarse de los cables de energía eléctrica o del cable de TV del vecino.
Pertenezco a un país, donde la gente inventa situaciones, a la hora de hacer sus declaraciones de impuestos, para pagar menos impuestos o quedar liberados de ellos.
Pertenezco a un país, donde la impuntualidad es un hábito de lo más natural al que no le damos la debida importancia, no respetando así el tiempo de los demás, y no se nos ocurre pensar que con ello se pierden millones y millones de pesos.
Pertenezco a un país, donde las empresas y los organismos públicos no generan capital humano.
Pertenezco a un país, donde no hay interés por la ecología, donde las personas compran un helado y botan el envase en la calle y si van en auto abren la ventana y arrojan las basuras, como si fuera lo más natural… luego reclaman al gobierno o al alcalde por no dar mantenimiento al alcantarillado.
Pertenezco a un país, donde no existe el hábito de la lectura y donde no hay conciencia ni memoria política, ni histórica, ni económica.
Pertenezco a un país en donde los dirigentes gremiales en las asambleas, simulan estar muy enojados con sus jefaturas administrativas, por ejemplo por que se apropian de sobresueldos ilícitos, pero en las reuniones “de trabajo” con ellas, los felicitan efusivamente por su “política de honorarios”, lo que les trae como beneficio que, por un lado, aseguraran su reelección con el voto de los sindicalizados (que se las tragan todas) y, por el otro, que “se arreglan” sus sueldos o son nombrados en cargos de jefatura.
Pertenezco a un país en donde una Ministro dice que todo está aclarado que eran 200 mil millones y no 262 mil millones lo que se mal “administró” ¡Cara de palo! ¿Aclarado que?, ¿Qué se robaron la plata? ¿Cual es la diferencia? Y.. ¿Dónde estaban nuestros organismos contralores, nuestros Parlamentarios, nuestro Poder judicial que no hicieron que los ladrones devolvieran la plata?
Pertenezco a un país, donde nuestros congresistas trabajan dos o tres semanas al año y cobran generosamente jugosísimos sueldos por todas las demás, como si lo hubieran hecho concienzudamente y, como si fueran eficientes ejecutivos de empresa privada.
Pertenezco a un país, donde los congresistas generan leyes que lo mejor que hacen, es hundir al que no tiene nada, perjudicar al que tiene poco y beneficiar a ellos mismos y a su socios, familiares y amigos.
Pertenezco a un país, donde las licencias de conducir, los certificados médicos y hasta certificados de estudio se pueden comprar sin dar ningún examen.
Pertenezco a un país, en donde en la administración pública, antes de pensionar a funcionarios de planta de los escalafones bajos e intermedios, en edad de pensionarse, las jefaturas, para congraciarse y poder disponer de las vacantes para sus amigos y correligionarios políticos, los ascienden fraudulentamente a cargos superiores por un mes, con rentas de altas y cargos simulados "de jefaturas", lo que es suficiente (vacío legal) para que sus rentas de pensión sean dos, tres o cuatro veces mejores que las que tenían en servicio activo, y esto, sin que la Contraloría General de la República se oponga (lo toman como natural y de benevolencia… ¡Total, son sólo platas fiscales!
Pertenezco a un país, donde, a menudo, cuando sube al Metro o un bus del fantástico Transantiago, una persona de edad avanzada, una mujer embarazada o una mujer o un varón con un bebé en brazos, o incluso un minusválido, la persona que va sentada en los asientos rotulados para estos casos, se hace la dormida para no darlo y si alguien reclama, se levanta, pero no sin dar un golpe o decir una grosería.
Pertenezco a un país, donde la prioridad es para el automovilista y no para el peatón (salvo en determinadas localidades que no están en la capital).
Pertenezco a un país, donde los peatones, corren para impedir que un automovilista pueda cruzar el paso de cebra, a pesar de que estaban lejos de este y, de que los automóviles estaban en condición de hacerlo, sin mayor riesgo.
Pertenezco a un país, donde cuando un automovilista desea cambiar de pista y señaliza para ello, los otros que debieran disminuir la velocidad para dejarle el paso, apuran la marcha para no permitirle la maniobra.
Pertenezco a un país donde se observa una actitud de aprovechamiento y abuso en todas las áreas del quehacer nacional, actitud que ya se está haciendo insoportable. con decir, que los bancos cobran “gastos de administración”, como si fuera lo mas natural del mundo, por trabajar con nuestros dineros, en vez de pagarnos intereses por ello, o cobran “gastos de administración” por renovar líneas de crédito, no obstante que cuando las usamos debemos pagar subidas comisiones; Sí hasta el Banco del Estado de Chile, simulando ser una empresa privada, cobra nefastos gastos de Administración a las sencillas libretas de ahorro que abre la gente pobre que no tiene otras opciones .
Pertenezco a un país en que, como callampas, aparecen empresas propiciadas por los Municipios, que cobran por estacionarse en la vía pública, en el patio de los hospitales públicos, como, por ejemplo, en el Sótero del Río, y por estacionar frente a la playas del litoral chileno y de lo lagos, como en Puerto Varas, y en cualquier calle pública en donde uno tenga que concurrir para hacer algún tramite obligatorio, sin que los que cobran por supuesta “protección”, asuman responsabilidad alguna, ni sientan que tienen la obligación de cuidar los vehículos; Si hasta dañan los vehículos o sirven de "sapos" a los delincuentes que los violan impunemente.
Pertenezco a un país, donde su gente, estando como se aprecia, llena de vicios, disfruta criticando a sus gobernantes (a lo mejor con razón). Mientras más les decimos “corruptos”, mejor nos sentimos como personas, a pesar de que apena ayer nos conseguimos las preguntas para el examen de mañana.
Pertenezco a un país, en donde viendo actos de evidente corrupción de nuestras jefaturas, nos hacemos los lesos para cuidar la pega y no tener problemas o (porque tenemos también la esperanza de agarrar algo).
Pertenezco a un país, donde en los organismos públicos, prácticamente todas sus jefaturas que llegan por cuoteo político, establecen sin ningún pudor, que sus sueldos “ deben “asimilarse a la empresa privada”, y a pesar de haber asumido sus cargos con las patas y el buche, de saber exactamente, cual es el sueldo que legalmente les corresponde (más que suficiente por lo demás) y a pesar de no tener los pergaminos necesarios, se aumentan fraudulentamente sus sueldos, en cantidades groseramente abusivas, asignándose, con la anuencia de Ministros, Subsecretarios y Jefes de Servicio, trabajos imaginarios, que supuestamente “harán fuera de las horas de servicio”; todo mediante contratos simulados, finalmente avalados por la propia Contraloría, los que están hábilmente redactados y revisados por jefes administrativos y abogados inconcientes.
Pertenezco aun país en que los que tienen el poder para invertir fondos públicos, propician proyectos innecesarios que normalmente no se ejecutan, pero que se adjudican a sus amigos o empresas y se pagan mediante informes falsos, cínicamente firmados por altas autoridades o por sus delegados.
Pertenezco a un país, en donde invariablemente, cada dos o tres años se realiza deficientemente la construcción de determinadas calzadas, por empresas especialmente creadas para esto que hacen su negocito una y otra vez, esquilmado, sin asco, el dinero de las arcas fiscales.
Pertenezco a un país en donde en instituciones que sirven a determinados servicios o manejan materiales y alimentos, tales como hospitales, casinos para el personal y bodegas, los directores, mayordomos o administradores se ponen de acuerdo con los proveedores para que inflen artificialmente sus precios a cambio de una participación oculta, o se ponen a la lata con sus jefaturas y amigos cobrando un rancho pero entregando 2, 3 o 4, mientras el total de los gastos se prorratea entre los usuarios que muchas veces no tienen otra opción que “morir en la rueda”.
Pertenezco a un país, en donde muchas autoridades de alto rango y con poder de manejo de recursos monetarios fiscales suelen arrendar y remodelar pisos completos para luego ocuparlos por unos pocos meses, mientra remodelan por enésima vez el recinto que tienen oficialmente asignado, adjudicando estos trabajos a sus parientes y amigos.
Pertenezco a un país, en donde cuando se presenta un recurso de protección o un reclamo contra autoridades administrativas y jefaturas, tanto la Contraloría, como el organismo judicial correspondiente o la Dirección del trabajo, se las arreglan, en connivencia con los mismos denunciados, para desvirtuarlo o declararlo “extemporáneo” una y más veces, no importando los antecedentes probatorios que se presenten.
Pertenezco a un país en donde los tribunales electorales, cuando emiten fallos torcidos, estos resultan ”constitucionalmente” inapelables, aunque favorezcan, ilícitamente a dirigentes gremiales y jefaturas de la administración pública, no obstando que se presenten antecedentes probatorios de fraudes, tales como la inscripción de personas no legitimadas para votar.
Mientras más digo que le falta autoridad al Ejecutivo, mejor nos sentimos como chilenos, a pesar de que apenas ayer alteramos la declaración de impuestos, con lo que no quedaron utilidades para pagar deudas.
Conclusiones:
Como “materia prima” de nuestro país seguro también tenemos muchas cosas buenas, pero nos falta mucho para llegar a ser los hombres y mujeres que nuestra patria necesita.
Estos defectos, esta filosofía de ser “vivos” y de “arreglarse” oportuna pero ilícitamente, esa deshonestidad que primero se cultiva en pequeña escala, pero que después crece y evoluciona en forma increíble, hasta que alguien, en contadas oportunidades, lo denuncia y estalla un escándalo, pero sólo por un par de días, hasta que se olvida, sin mayores consecuencias, porque que se sepa, nadie ha devuelto las platas fiscales robadas. ¡Eso sí constituye una Institución, una institución fantasma, pero ahí está!.
No es muy difícil imaginar que el Estado, que fuera de los impuestos específicos, el impuesto a la renta y otros que de seguro habrá, es socio, al 19% de todos los negocios, de todo Chile y que por lo tanto recauda muchísimo dinero, dinero que no se emplea con la honestidad eficiencia y eficacia que debiera, que si no, tendría que ser suficiente para financiar una mejor educación y una mejor salud pública, entre otras cosas, pero que en lugar de eso, en un gran porcentaje, va a parar “legalmente” a bolsillos de chilenos deshonestos que tienen el privilegio de ocupar por turnos cargos relevantes.
(conozco una ferretería de barrio, que para poder subsistir frente a los grandes consorcios del rubro recarga los precios de los proveedores en un rango alrededor del 10%.. y les va estupendo, hasta hacen turismo en el extranjero ¿Cómo les iría con un 19 %?.
Esa falta de calidad humana que también se ve y se nota en los gobernantes y en los políticos que nos ha tocado padecer, es lo que nos tiene francamente jodidos.
Aunque Bachelet renunciara hoy mismo, el próximo Presidente que la suceda, tendrá que seguir trabajando con la misma “materia prima defectuosa” que, como pueblo, somos nosotros mismos y no podrá hacer nada mejor.
No existe ninguna garantía de lo contrario, esto es, mientras alguien no nos señale un camino destinado a erradicar nuestros pequeños y grandes vicios, reforzando nuestras virtudes, (que alguna tendremos) nadie podrá hacer un buen trabajo.
No sirvió Aylwin, ni Frei, ni Lagos; no sirve Bachelet y no servirá el que venga
¿Es que quizás necesitamos un dictador, que nos haga cumplir la ley por la fuerza y el terror? ¿habrá por ahí un dictador que sea bueno, inteligente, pero también honesto y con carisma? … ¡bien difícil! ¿No?
Aquí hace falta otra cosa, algo más que “cacerolazos” y “ejercicios de enlace” y, mientras esta “otra cosa” no empiece a surgir, ya sea desde abajo, o desde arriba, o de la izquierda, o de la derecha o desde el centro o como quieran, seguiremos igualmente estancados, condenados y “cagados".
Es muy bueno ser chileno y estoy satisfecho de serlo, pero cuando esa chilenidad autóctona empieza a hacerle daño a nuestras posibilidades de desarrollo, como nación, la cosa cambia.
Disculpamos nuestra mediocridad mediante publicidad en nefastos programas de TV y radiotelefonía, que nos dicen que las encuestas internacionales nos ubican entre lo menos corruptos del mundo ¿Cómo serán los más corruptos?
No esperemos encender una vela a todos los santos, a ver si nos mandan un Mesías.
¡Nosotros tenemos que cambiar! ; ¡Un nuevo Presidente con los mismos chilenos, con los mismos dirigentes mediocres, no podrá hacer nada!.
¡Está claro, muy claro!… ¡Somos nosotros los que tenemos que cambiar!
Creo que este mensaje encaja muy bien en lo que nos pasa.
Y bien, francamente había decidido buscar y encontrar al responsable de ello, no para castigarlo, sino para exigirle, sí, exigirle, que mejore su comportamiento y que no se haga el que no escucha o el que no entiende.
Bueno, debo decir que ¡lo encontré!; lo penca es que lo encontré cuando me miré en el espejo… ¡Ahí estaba el huevón, con su cara de inocente!; no necesito buscarlo en otro lado, ¡que porquería!, ¡que desilusión!... pero partiendo de la premisa que para corregir los errores primero hay que reconocerlos, trataré de hacerlo cambiar, ¡lo prometo!
Y tu ¿Qué piensas?
¡Por favor reflexiona!, y a pesar de que ¡No hay ciego más ciego que el que no quiere ver! mírate al espejo y ve si descubres a un mediocre que aporta a lo que somos y, si ese es el caso, ¡dale una patada en el trasero y oblígalo a cambiar!; no importa si eres un Presidente de la República, un Senador, un Diputado, un Alcalde, Un Ministro, un Subsecretario, un Jefe de Servicio, un Director de Universidad, Un profesor, un Empleado, Un trabajador, Un estudiante, o si eres Hombre o Mujer, no importa, ¡hazlo! y nuestros hijos se beneficiarán de ello, aunque nos demoremos un par de quinquenios o un par de décadas.
Si de seguro tienes algunas experiencias personales, piensa si vale la pena leer y mejorar este mensaje para compartirlo con todos tus parientes amigos y conocidos; en la esperanza de que de una vez por todas nos saquemos la careta y obremos en consecuencia; ¡tu decides!; Por supuesto, también puedes decidir si es mejor borrarlo o guardarlo en el PC… en una de esas alguien de otro planeta o de este mismo, lo descubre, en el futuro, cuando “la tierra” renazca de sus cenizas.
Ya nos estamos yendo al carajo y si no cambiamos, nos vamos a ir un poco más lejos
¿O no?
¡Eso sería todo!, aunque de seguro, hay más.
Transcrito y complementado por Juan Raúl Valenzuela+
En Santiago de Chile, el 26 de Junio de 2008
buena descripción
Un buen ejercicio de "sociología política". Y una muy aceptable descripción de "su" realidad.
Saludos
¡NO ES SÓLO MÍ REALIDAD, DON SALVADOR!
Modestamente debo reconocer que el artículo no es mío pero me permití agregar algunos párrafos que si fueron de mi realidad. Ahora estoy pensionado, después de que por denunciar algunas de estas cosas a las autoridades pertinentes, perdí mi trabajo y sólo quisiera ayudar a que mejoremos; ¡nunca es tarde!
¿Ud. no ha experimentado nada igual? ¿No usa el Transantiago? ¿Es siempre puntual? ¿Nunca le han fallado a un compromiso? ¿Conoce la Avenida Matta y La Avenida de la Paz?
atentamente
Juan Valenzuela