

Y bien, llegó el Transantiago, pero tal vez no para quedarse. O por lo menos no si conserva su actual estructura (o falta de). De acuerdo, este es otro post sobre Transantiago, y si estás cansado del tema eres libre de pasarlo por alto. Es un post que tardé tiempo en cocinar, tal vez porque son demasiados los puntos que intenta abarcar.
Hasta ahora hemos visto que la adopción del sistema ha estado lejos de ser satisfactoria, y quienes deberían ser los responsables se pasan la pelota el uno al otro: o son los pasajeros que no se informan y no aceptan el cambio, o son los empresarios que no sacan a circular los buses, o es el Gobierno que permitió todo esto (el de Lagos, para los que se les olvida y atacan a la Presidenta) Intentaré reunir algunos de los aspectos que he observado durante estos primeros días y ver que conclusiones nos entrega sobre qué esperar y qué hacer a futuro.
El lunes conversaba con un colectivero del recorrido Las Palmeras-Metro, que va desde San Bernardo hasta el paradero 25 de Gran Avenida (hasta diciembre hacía el recorrido hasta el paradero 18) durante mi viaje hasta dicho lugar (como se podrán imaginar, preferí pagar el coleto que irme colgando de la pisadera de una máquina de los 2 recorridos troncales que pasan cerca de mi casa, y vi que no era el único). Me contaba que él había sido chofer de micro, y que ex-colegas suyos que se incorporaron al sistema nuevo le ponían al tanto de los vicios que se estaban generando en los terminales de algunos recorridos alimentadores: los mismos choferes pinchaban los neumáticos o dañaban intencionalmente las máquinas, a fin de no hacer los recorridos, puesto que para ellos no significaba ninguna diferencia el salir o no a recorrer pasajeros dado que reciben un sueldo fijo, y si el problema es causado por "fallas técnicas" no es culpa suya. Es más, cuentan casi con la aprobación de los empresarios que los controlan, ya que en este momento no les es rentable hacer sus recorridos, al contrario: el pasajero no les está pagando y ellos tienen que cubrir los gastos operacionales (léase combustible). ¿Y dicen que no hay boicot?
Por otro lado, escuchaba en las noticias un caso particular, el de una señora que debía trasladarse desde su hogar en Pedro Aguirre Cerda, hasta su trabajo en ??uñoa. Tuvo que tomar una troncal que la dejó en Estación Central, donde abordó la línea 1 del Metro bajando en estación Los Leones, y ahí finalmente tomó un alimentador que la dejó en su destino. Argumentaba que antes tenía una micro directa, y ahora debe dar una absurda vuelta en U.
A lo que apunta el párrafo anterior es a la esencia misma del Transantiago: los transbordos. Recientemente hemos visto cómo los pasajeros se niegan obstinadamente a hacerlos, aún cuando tal procedimiento no tiene costo adicional, cuando menos hasta agosto. Si actualmente esperan la micro directa de punta a punta y rechazan el transbordo sin costo, ¿qué se puede esperar después, cuando tenga un recargo adicional? Lo anterior significa evidentemente volver a implementar algunos recorridos de las amarillas como indica
Teodoro, y hacer una reevaluación completa de los que entraron en funcionamiento. Ver por televisión que un alimentador lleva una única pasajera mientras los troncales se atiborran, claramente es señal de que algo anda mal.
Lo impensable se volvió realidad, y al parecer queda mucho más por ver; si ahora cientos de pasajeros consiguieron tomarse un par de micros por la fuerza y obligarlas a marchar a Quilicura, entonces una reestructuración que equilibre tanto las necesidades del público, como la proporción de buses circulando, como el beneficio en tiempo y dinero del pasajero y del controlador -y no olvidemos a quienes no son de Santiago y deben venir LA vez y usar su tarjeta bip! LA vez porque después caduca- es posible (Esto último es real. ¿Sabían que si la tarjeta bip! no es utilizada en dos años, no sólo se pierde la carga en ella, sino que la tarjeta misma expira?)

Desafortunadamente, creo que noventa días es un plazo muy exiguo para esto. Como dijo Teodoro, habrá que ver si pasa agosto, y exigir estos cambios antes, y después también si no son satisfactorios. El imponer arbitrariamente noventa días para evaluación es irreal si se contemplan todas las fases por las que el sistema debe atravesar.
Aquí vi algunas buenas sugerencias. Como de costumbre, me permito agregar la indispensable coordinación con los sistemas de transporte que no son Transantiago, como son los taxis, colectivos, el Metrotren y los buses interprovinciales, que en la actualidad constituyen mundos paralelos dentro de una misma ciudad. Pero eso da para otro encuentro.
Parece que algunas personas no interpretaron bien tu post
Puede ser
Esas fotos darían para un post especial