A propósito de servicio
Enviado por Jose Miguel Arcos el 28/06/2005 a las 16:34
Etiquetas: Amor por Chile | Regiones Región Metropolitana
¿Cuántas veces hemos oído hablar del servicio en Chile? (me refiero a la calidad de servicio no al servicio militar, por si acaso). Toco el tema a propósito de una reproducción de voz que circula en Internet con un tipo que reclama a su empresa de agua, a raíz de un corte que no se le repone en el tiempo prometido. ¿Lo oyeron?, es increíble.
Tambien se me ocurre hablar de esto después de pasarme 2 horas del viernes en Movistar, esperando el cambio de un aparato Motorola que se negaba a recargarse cuando lo enchufaba.
Pensando en esto y sufriéndolo en carne propia, se me ocurrió que el problema no es el servicio sino la mala calidad del pensamiento y la poquísima responsabilidad que tenemos sobre lo que decimos, es decir, no tenemos claro lo que hacemos y eso nos hace prometer cosas que no sabemos cumplir luego de decirlas o damos respuestas inventadas para salir rápido del aprieto en que nos pone la pregunta.
Entonces, nace el carril, la chiva, el chamullo, la mentira, la vacuna, la mula, la empaná, el doblao, etc, etc. tan chilena, tan latina, tan borrosa, tan ambigua y tan odiosa cuando somos nosotros los que la recibimos.
Pareciera que decir "NO SE" fuera pecado y preferimos carrilearnos o no contestar lo que se nos pregunta.
Llame ud. a un técnico en computación y sabrá de qué estoy hablando... nunca, nunca, nunca dicen no sé y siempre hay una chiva nueva para explicar lo que no supieron desde el principio. Y ud se queda más colgado que al comienzo y sin saber cómo cresta funcionan las cosas.
Y no es problema del servicio, no!!, es la mala calidad del pensamiento y lo poco que nos hacemos cargo de las palabras que salen de nuestros labios cuando prometemos X,Y o Z.
"Espere 5 minutitos, llegan la próxima semana, lo vamos a llamar, mañana se los tengo, a las 3 en punto, voy y vuelvo, el lunes te los traigo, están por llegar, están en camino, ya fueron despachados, lo estamos viendo, te llamo de vuelta, llamémonos, veámonos, juntémonos", ¿le suenan familiares?
Son promesas diarias que se oyen por millones, en casas, oficinas, bares, estadios, colegios, universidades, plazas y calles. Entre compañeros, Jefes y empleados, Padres e Hijos, Parejas, etc, etc. a cada minuto. Basura oral irreciclable y además tóxica que desgasta al que la oye y al que la emite, que no construye nada y al contrario, mata la poquita confianza que nos va quedando.
El servicio es algo que yo doy o entrego, algo que está ligado a mí y en el cual yo voy incluído como dador.
Entonces tengo que saber qué es eso que entrego y doy como parte de mi.
Es un pedazo mío y no es ajeno a mí.
Entonces, tengo que hacerme cargo de aquello que salió de mí y no vomitarlo, escupirlo o defecarlo como si fuera una materia desechable, algo que sobra o no sirve y se olvida. Mi palabra no puede ser basura porque si lo es, yo sería portador de desperdicios y no de cosas útiles.
Mi pensamiento es el generador de palabras y es de palabras que están hechos los compromisos, por lo tanto si mis pensamientos son de mala calidad, qué calidad van a tener mis promesas??
No sé si esto sirve de algo o yo estoy filosofando mucho o pidiéndole peras al olmo pero, se me ocurrió pensar en esto a propósito de lo malo que es el servicio en Chile.
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