Hacia Una Teoría Científica de la Organización
En la actualidad se puede constatar la tendencia a emplear las denominadas "ciencias de la complejidad" para aplicarlas en el mundo de la gestión de organizaciones, claro ejemplo de ello son los planteamientos recientes de Stuart Kauffman.

Esta tendencia es síntoma de un fenómeno profundo que no debe sorprendernos. En efecto, hasta hace poco la administración se practicaba bajo la forma de un arte más que como una técnica, fundamentándose mucho más en la experiencia de los administradores que en un bagaje sólido de conocimientos científicamente establecidos. En las condiciones actuales de competitividad, en que las empresas deben adaptarse rápidamente a permanentes cambios extremadamente bruscos, esta situación ha empezado a ser insostenible. Tal vez sea la hora de "poner pantalones largos" a la administración y la única forma de hacerlo, en el contexto de nuestra civilización cosmopolita, es dotarla de un sustrato teórico sólido y pertinente. En la base de esta situación encontramos una confusión generalizada. En efecto, en la tradición administrativa es posible percibir una fuerte inclinación a confundir dos disciplinas que debieran conceptualizarse como diferentes: la administración y la teoría de la organización. Para nadie es un misterio que biología y medicina no son la misma cosa; poca gente confunde ingeniería con física o semiótica con periodismo; sin embargo la diferencia entre Teoría de la Organización y Administración no se ha perfilado con el rigor que ésta amerita. La Teoría de la Organización debería ser una disciplina científica que aborde el problema de la empresa y la organización, haciendo abstracción de los aspectos prácticos que la administración involucra. Una Teoría de la Organización no debería abordar la problemática inmediata y particular de cómo abaratar costos, incrementar la productividad o posicionarse en un mercado específico y puntual. Debería ser una disciplina rigurosa que responda preguntas fundamentales basándose en el planteamiento de hipótesis verificables empíricamente; preguntas como: ¿qué es la organización?, ¿cómo se constituye?, ¿cuál es su dinámica?, ¿se puede acaso decir que una empresa existe, como se dice que un electrón existe? y, de ser así, ¿en qué espacio existe? Este quehacer científico debiera sustentarse sobre la base del conocer por simple curiosidad, sujeto al rigor requerido, y libre de presiones o compromisos por obtener determinados usos o aplicaciones utilitarias. La administración, así como otras disciplinas afines, como el control de gestión o la ingeniería de procesos de negocios, son las disciplinas prácticas destinadas a resolver los problemas concretos en dichos campos. Estas disciplinas afines a la administración deberían tener un referente científico no sólo en ciencias como la sicología, la sociología o incluso en la biología, donde en la actualidad -en ocasiones- lo hayan, sino que principalmente en una teoría científica de la organización.







Por lo tanto, también ligados al factor económico financiero las empresas de hoy deben "especular" en su adminstración y organización.
No existen en la actualidad mercado de capitales sólidos, ni mucho menos organizaciones que se jacten de tales, mucho menos cuando ellas negocian sus acciones en un mercado bursátil y VOLÁTIL.
Ninguna empresa puede sobrevivir en una constante improvisación de instantaneidad por los vaivenes del mercado financiero, que debiera ser un elemento secundario no prioritario para la existencia de las organizaciones, ues no todas cotizan en las Bolsas.
Sigo discrepando sobre la aplicación de teorías que no son "naturalizadas" a las idiosincracias locales. Debemos considerar pues , seguir aplicando la experiencia que nos brinda el conocimiento de la viabilidad de emprender el negocio adecuado en tiempo y en forma.
Quizás hoy, una embotelladora de agua potable no sería negocio pero quién lo dice si lo será mañana?
Un abrazo fraterno.
Angel Pablo Pinazo Astudillo
estimado... soy de los que se apasiona y vive de y para este tema. Lo que no me queda claro es por qué dices "debiera" cuando hay muchísima teoría de la organización en los términos que estás hablando.
saludos.
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Pancho Cerda