BASTHIAN

DE MI DESAMOR AL AMOR

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DE MI DESAMOR AL AMOR

 

Nuestro amor es una fuerza integradora, generadora, sanadora, es un estado auténtico que nace de la conciencia. A medida que vamos ampliando nuestro conocimiento sobre la vida, el amor cobra mayor fuerza en nuestro interior. Al tener el interior invadido de amor la vida adquiere su sentido último y esto brota el exterior sin detenerse a pedir permiso, ya que amar es el profundo impulso vital de todo persona por conectarse con el centro de la existencia y establecer vínculos con los otros.

 

El amor es una postura inclusora conectada al corazón del universo. Al amar nos cubrimos de vigor. Este estado nos moja de intuición, nos sumerge en expresión haciéndonos valorar cualquier forma de vida en el universo. El amor es una fuerza que otorga libertad, sabiduría, nos sensibiliza y seduce para que entreguemos sin dudas o juicios lo más hermoso de nuestra esencia en el transcurso del camino.

 

Igualmente nos acompaña en las etapas dolorosas brindándonos la oportunidad de caminar el sufrimiento amoroso y dignamente, para hacernos llegar a los lugares más potentes de nuestro interior, tocar nuestros inmensos recursos y descubrir que su fuerza es un remedio regenerador.

 

Nunca estamos solos, el amor nos acompaña todo el tiempo, vive con nosotros, aún en los momentos de desesperanza y cuando olvidamos nuestra capacidad amorosa, el amor encuentra las formas necesarias para abrazarnos. Depende de nosotros aceptar sus regalos (las llamadas “casualidades“ que más bien son una guía para encontrar nuestra misión). El amor no se cansa de permanecer a nuestro lado. Porque  su tarea principal es mostrarnos el camino adecuado incrementando nuestra conciencia.

 

El amor es una cualidad que se nos da junto con la vida, nacemos con ella, somos seres amorosos por naturaleza, por tanto es natural que nuestra necesidad principal sea amar y ser amados. Los seres humanos, los animales y cualquier ser vivo se entristece y se deprime cuando vive el desamor. Todo esto explica que la vida en esas circunstancias parezca privado de significado y de pronto su sentido último se paralice.

 

Son tiempos críticos por que nos toca decidir entre vivir en la evasión y la felicidad artificial que produce el materialismo o vivir en amor: un estado invariable, productivo, verdadero e inmortal. En ningún momento quiero decir que lo material no sea necesario o bello, por el contrario cualquier creación humana es hermosa e imprescindible. Hay una gran diferencia entre crear y poseer desde y para la vida y utilizar nuestros recursos, conocimientos y oportunidades egoísta e inconscientemente sin importar las consecuencias o sin contemplar el dolor para sobrevivir mediocre y “cómodamente“ nuestra estadía sobre la tierra.

 

No se trata de juzgar sino de recuestionarnos y afinar nuestra intuición para retomar el camino hacia el interior, hacia el encuentro con nuestro espíritu y nuestra enorme capacidad amorosa que está en espera de ser desplegada.

 

Es cuestión de encontrar el equilibrio, no de caer en fanatismos o extremos. La vida es una oportunidad para hacernos conscientes de nuestra existencia, de nuestro potencial y trascender desde nuestra virtud más sabia y poderosa que es simplemente el amor.

 

Los seres humanos somos personas luminosas, poderosas, creadoras de la vida misma, nacemos dotados de amor. El mal es una elección, no una característica que poseamos por naturaleza, se construye con cada decisión incorrecta que tomamos, cuando nos traicionamos optando por el desamor.

 

No es el odio lo que mata al amor sino el miedo. La traición, el egoísmo y la egolatría constituyen la fórmula perfecta para construir hombres temerosos de sí mismos, carentes de dar o recibir amor, desconectados de su interior, convirtiéndose así en seres realmente pobres y débiles por elección.

 

Son estos seres los que comenten las injusticias más despreciables, inhumanas y aberrantes. Detrás de cada asesino, abusador o cualquier líder de la injusticia se encuentran seres escasos de amor, su esencia más profunda está dañada y enferma por todas las veces que han traicionado su capacidad amorosa. Son seres impotentes que no pueden expandirse en el amor por eso destrozan a su paso todo lo amoroso y realmente valioso en la vida. Sus acciones están respaldadas por la envidia proveniente de los espacios insaciables que se alojan en el alma cuando se traiciona el espíritu.

 

No hay por que temerle a nuestra fuerza amorosa. Ésta es generosa, poderosa y vital. Es al miedo al que hay que huirle sin pensarlo.

 

El amor es aquello que hace posible las metamorfosis, nos da los elementos oportunos para extender las alas, trascender y volar con entera libertad hacia la verdad. El amor es ese brillo resplandeciente que proviene del alma y se refleja en la mirada acusando lo maravilloso de la vida, es todo acto de perdón, comprensión, conmoción, es lo que hace posible lo soñado. El amor es un sentimiento fácil de reconocer, es piadoso, acoge el alma y cuida del otro. Es la fuerza última que nos une por encima del rencor, el desazón, el temor o cualquier acto de ingratitud.

 

La fuerza del amor es tan intensa que repara todo tipo de heridas, es un medicamento renovador, magia real para curar el dolor y lo más increíble es que nacimos con el. Somos seres sanadores de los desgarramientos más profundos. Todo consiste en elegir el amor y permitirle que se extienda en nuestro interior.

 

El amor es energía inmortal e indestructible ya que su característica principal está en regenerar, por está razón siempre tiene la última palabra frente al desamor o la traición.

 

El amor nos permite percibir el aroma de lo invisible, nos muestra la función de la vida, suaviza nuestros sentidos para deleitarnos con sus acciones, repara lo herido, florece lo arruinado, es música que hace bailar con ritmo conteste, suma, renueva, es agua nutritiva del que continuamente estamos deseosos, está sumido en el viento y genera oportunidades. Es insistente y sin dudas encuentra los medios para hacerse presente, reconfortar, curar, y materializarse. El amor nos hace vivir en sincronía, nos conecta con su fuerza de forma tangible. Es lo que hace posible la vida y la oportunidad de descubrirla.

 

Basthián

basthian@hotmail.com

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Francisco Javier Córdova Echeverría
dijo :

Cuando estés sufriendo por "el amor", me gustaría escucharte leer eso en voz alta.

No quiero ser chaquetero, pero parafraseando a no se quien: "el amor es el olvido del yo".

Que estés bien y que te vaya bien con el amor, te lo dice un hombre enamorado, que sus más grandes sufrimientos son basados en los más grandes amores.

12/07/2008 a las 8:14
Khg
dijo :

Basthian, algunas veces el amor es tan grande que debes saber dejarlo ir. Renunciar o aceptar el hecho por amor al bien del  otro.

Créeme, y si duele. Pero ese dolor es tu capital de gracia hacia la persona amada sin  ella (el) saberlo.

 

Saludos  y suerte

 

¿Y porque olvidar necesariamente? Déjalo fluir

12/07/2008 a las 17:34
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