Llevamos más de dos años hablando de Educación en Chile y hemos visto y escuchado de todo. La gran bandera de la llamada Revolución Pingüina fue la derogación de la LOCE, pero cuando se logró el acuerdo necesario, ya habían levantado otras exigencias, cada una más rimbombante como escasa de sentido.
No quiero decir con esto que no haya problemas. Los hay y de fondo.
Espero que esas escuelas sucias, llenos de hongos, que se llueven por todos lados, con baños insalubres y ratones robustos, hayan desaparecido del horizonte de nuestra estructura pedagógica. Dos años son más que suficientes para ello.
Nuestra Educación, como creo que ya todos saben, fue capaz en los 80 y 90 de superar el desafío no menor de la cobertura, tema que el estado chileno no fue capaz nunca de resolver satisfactoriamente y que solo a través de la promoción de la iniciativa privada y de las leyes de enseñanza gratuita obligatoria, de doce años de escolaridad, fue posible alcanzar.
Es necesario recordar estos hitos, porque a veces la caricatura que nos hacen los medios de prensa y las consignas vacuas de sentido de los “líderes educacionales”, provocan el pronto olvido de un tema que no es menor y que, gracias a haberlo superado, podemos discutir sobre la calidad de nuestra Educación.
Y, por cierto, la calidad de la educación, es un tema mayúsculo que no se soluciona solo con una ley más o menos en el Parlamento ni con la eliminación del lucro, ni con la vuelta de las escuelas a la esfera pública.
Me parece que los problemas en este sentido abarcan todo el espectro educativo, solo a manera de minuta mencionaré algunos de los más evidentes:
El Mineduc:
- Programas de estudio ineficientes. Con contenidos poco útiles a la luz de las habilidades que deben desarrollarse en el siglo XXI, escasamente significativos, con gran tendencia al academicismo y demasiado extensos.
- Libros de texto de mediocres a malos. Cualquier profesor especialista que conozca sus materias, se da cuenta que hay errores conceptuales y metodológicos abundantes. El Mineduc no parece darse cuenta de ello, pese a la millonaria inversión que significa. Por otra parte, claro está, los libros no suelen llegar ni a tiempo ni en la cantidad adecuada a los colegios.
- Escasa proyección de las investigaciones y aportes del CPEIP
- Ineficiencia a la hora de entregar los incentivos ganados. Los profesores que han obtenido el AEP casi nunca reciben el dinero de su premio, que no es mucho, a tiempo. Algunos cálculos de escuelas favorecidas por el SNED también aparecen mal hechos o pagados a destiempo.
- Escasa experticia del personal de las respectivas provinciales educativas en temas técnico-pedagógicos o procedimentales.
Las universidades:
- Ineficiente formación inicial docente.
- Ausencia casi absoluta de manejo de tics como parte de la formación y de la práctica diaria de los profesores en sus respectivas cátedras.
- Escasa implementación de nuevas metodologías vinculadas a una educación moderna desde un punta de vista práctico, más que teórico.
- Permanencia de programas de postítulo o postgrado escasamente útiles.
Los profesores
- Un Colegio de Profesores que funciona más como asociación gremial pro-izquierda, que como un colegio profesional.
- Escaso nivel de preparación de las clases.
- Poco interés en cambiar metodologías y experimentar con tics.
- Tendencia a confundir poder con autoridad y liderazgo en el aula, gestándose un autoritarismo ineficiente.
- Escaso conocimiento y uso de sistemas evaluativos más eficientes y pertinentes. Tendencia a usar la nota como elemento punitivo y evaluaciones más vinculadas al uso de la memoria y de tendencia academicista, que buscando el desarrollo de habilidades intelectuales superiores.
- Negativa, en la práctica, ya que no en el discurso, a evaluarse.
Los estudiantes:
- Mayor compromiso con su propia formación.
- Marcada tendencia a exigir derechos más que a cumplir deberes.
- Tendencia al mínimo esfuerzo y la mediocridad.
- Abuso del hurto intelectual a través de internet.
Los padres
- Desatención de su labor formadora.
- Imagen del colegio más como guardería que como institución educativa.
- Ausencia en la relación padre-profesor
- Desconocimiento del Proyecto Educativo Institucional del Colegio.
- Descuido en la labor supervisora del trabajo escolar de los hijos y de sus usos en internet
Los sostenedores
- Falta de liderazgo pedagógico para incorporar a sus establecimientos a:
a) Directores líderes.
b) Unidades de UTP eficientes y colaborativas, más que ineficientes y punitivas.
c) Tecnología vinculada a la educación a través de propuestas pedagógicas claras y coherentes
- Excesivo énfasis en miradas cortoplacistas de resultados externos, más que en cambios de fondo a las prácticas internas permanentes de su unidad educativa.
- Tendencia a generar inestabilidad laboral en los profesionales contratados.
Difícilmente voy a acotar aquí en este breve espacio todas los problemas posibles, de seguro habrá muchos que se me escapen y otros que vaya anexando en el transcurso delas horas y de los días. Espero, por cierto, que otros nazcan de los aportes de mis amables lectores.
Lo concreto es que no hay ingenuidad más grande que creer que una ley pueda solucionar las cosas o que tener al estado como único sostenedor del sistema educativo sea el camino correcto. Lo peor, es que no hay maldad mayor -en mi opinión- que la que cometen aquellos adultos que les entregan eslogan vacíos a mis estudiantes para que ellos los repitan sin detenerse a pensar.
Por cierto, soy un convencido de que alumnos y apoderados son ingenuos al creer honestamente que una ley y dos firmas pueden solucionar los problemas.
Pero hay que estar atento a aquellos que intencionadamente manipulan estas situaciones para detener las clases y fomentar la agresividad y falta de diálogo.
Finalmente, nos hace falta un sentido crítico mayor que posibilite entender que la verdad no es patrimonio de algunos, sino que ésta adquiere ditintos matices y significaciones en las situaciones coyunturales individuales.
En fin, hay tanto que hablar sobre esto, que seguramente volveré al tema otro día.
prof. Benedicto González Vargas
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Nada de nada tiene sentido en educación....
Todas las teorías cognotivistas y la nueva paradoja constructivista son impracticables en cursos mayores de 20 alumnos.
Creo hay que partir de ahí...
Y ni hablar de la educación regulada por el mercado... y el clientelismo.
Francisco.
Efectivamente, la cantidad de alumnos por sala
es un problema, pero créeme que no es de los más importantes, además es difícil disminuir la cantidad de estdiantes sin afectar la cobertura y financiamiento del sistema.
Gracias por tu comentario,
prof. Benedicto González Vargas