Lü

Será que soy una lectorainómana?

Siete horas seguidas leyendo, cenar, luego otras cuatro. Dormir y luego otras cuatro.

Será que soy una lectorainómana?

Recuerdo que mi madre me hacía parar de leer a veces de niña… Cuando era “demasiado”. Y cuando viajábamos en auto me hacía parar cada tanto. Recuerdo una vez en que me prohibió leer hasta el día siguiente porque ya casi no quedaba luz, dijo que dañaría mis ojos. Lo hice igual, por supuesto. Cómo olvidar los dos libros que me prohibió leer… La odie. Entonces aprendí a leer “privadamente”. No quiero que se hagan una visión equivocada de ella; también es un ratón de biblioteca, me entiende… sólo intentaba protegerme de lo que según ella son peligros. Así que entre nosotras libros van y libros vienen. A veces llega con un libro abierto y me dice; tengo que leerte esto, con una voz de que realmente no escucharlo afectará mi vida.

Leo en la micro, en el auto, en el metro, en clases, en los recreos, en todos los sitios de la casa, en las plazas, en las salas de espera, en la boletería del metro, en el gimnasio y… ya que estamos confesando… a veces en las calles mientras camino… y eso aumenta el odio habitual que me tienen los postes de luz. Tengo preferencias literarias, por supuesto, pero si se trata de leer, leemos. Y cuando no leo falta algo en mi vida. Creo que nunca había leído tantas horas seguidas. Me he comido 500 páginas en tres o cuatro días. Pero no esto. De verdad no lo hice con ninguna intención, era incapaz de decir si habían pasado dos horas o seis sin ver la hora. Debo decir que en mi fuero interno tenía la duda pequeña de que “me hiciera mal” como me dijeron algunos, sobre todo en mi chiquites. Amplio termino aquel. Y la verdad es que me hizo mal… No podía soltar el libro!!! : )!

Libros… libro, libros… mi refugio, mi entretención, mi forma de conocer, mi lugar, mi vicio. Debo hacer un equilibrio entre el mundo interno y el externo todo el tiempo. A algunos les pareceré loca, lo sé. Pero ya he confesado mis locuras varias veces por estos lados... así que qué més da. Pero sé que hay otros quienes, en mayor o menor medida, van a entender de verdad la confesión de esta lectorainómana.

Publicidad por Bligoo.com
Alejandra Godoy Haeberle
dijo :

No había "leido" este post tuyo. Debe haber sido porque estaba leyendo otras cosas. Leyéndote recordé mi chiquites. Todo lugar era bueno para leer, incluso arriba del parrón en la casa de mi abuela.

Mi mamá no tenía cara para pedirme que leyera menos. Ella leía casi-casi tanto como yo. Recuerdo que las mejores salidas con ella era ir a librerías, esos templos de atracción hipnótica para mí. El trato era más o menos así: podía estar horas revizando sentada en el suelo todos los libros (mientras ella hacía lo mismo, por supuesto, además de conversar con los libreros, todos eran amigos y le "hacían" precio) y podía elegir dos para llevarme a la casa.

Ya de grandecita y ahora de viejecita, me he sentado en el suelo de muchas librerías y no solo en Chile. El marido ya sabe que tiene que tener paciencia de santo para esperarme o irse a hacer un tour completo con la esperanza de que haya terminado a su vuelta.

Besos obesos

Ale 

10/08/2008 a las 10:27
Comentarios de este artículo en RSS

MENSAJE_LEGAL_ATINA_CHILE.jpg

{container-17}