Vivir en un Oasis
En la cultura popular chilena no se tienen muchos recuerdos de los Oasis. La gran mayoría los asocia al Sahara, algunos al Gobi, a Irán, y por último se sabe que nuestro San Pedro es uno. Se olvidan de muchísimos rincones de nuestra geografía nacional, lugares que por remotos e inaccesibles son prácticamente olvidados.
Yo como estudiante de agronomía, tuve la suerte de hacer mi práctica y Tesis en uno de éstos rincones apartados de Atacama en el transcurso de este año. Era un micromundo, tan distinto a nuestro macromundo cosmopolita, metropolitano, internacional y univerzalizador santiaguino posmoderno. Un micromundo, enclavado en lo macro de la inmensidad del Desierto, rodeado de cerros y parajes desolados. Un Oasis tan verde y vital que si no hicieran 20 ºC en invierno, y si no se mostraran tan solitarios e inertes los cerros en el fondo, cualquiera pensaría que nos encontramos en el sur chileno.
Ahí viven personas que han nacido en los potreros, nacido debajo de los mismos árboles que ahora los protejen del Sol, mientras descansan el mediodía. Personas siempre dispuestas a sonreír y a bromear, y que no por ello dejan de llorar en la borrachera de cada fin de semana. Recuerdo vívidamente aquellas ocasiones en que me divertía escuchando los relatos semi mitológicos locales, mezclados con mucha imaginación del relator, rodeando una fogata y comiendo cabrito asado. Donde nunca falta el tinto en caja y la aceituna negra.
Invito a todos a que se aventuren a conocer Atacama, no por los caminos turísticos y conocidos, que se internen por la ruralidad, y conozcan una parte de Chile, que sin duda estará feliz de recibirlos.







Cristobal, se agradece mucho
me gusta mucho la vision y el animo con el que describes esa singular experiencia
Un post corto pero de calidad
Se agradece y mis saludos a Ud.
Drakkar.