Juan Carlos Abara Vázquez.

Psicología primitiva

PSICOLOGÍA PRIMITIVA Y FILOSOFÍA PSICOLÓGICA.

 

PSICOLOGÍA PRIMITIVA

 

Me sorprende cada día mas ver como se suele de tachar a la psicología primitiva como un vago intento de calmar las afecciones espirituales, pues según dicen los mordernos académicos, la psicología moderna -en especial la psicología clínica- ha venido a revolucionar todo ese antiguo bagaje de creencias y supersticiones sin sentido.

 

En este pequeño ensayo, más que tratar de exponer como creían los antiguos en fuerzas mágicas, tratare de hacer ver porque siguen siendo en ciertos casos y en ciertas circunstancias más útiles estas prácticas que un tratamiento psicológico convencional.

 

Desde luego que no quiero hacer en menos a la psicología clínica, simplemente quiero hacer ver que el pensamiento mágico al igual que el pensamiento científico cumple con una función, la de dar un orden y sentido al mundo y al individuo.

 

Si queremos saber como era la psicología primitiva no debemos internarnos a las selvas inexploradas del Amazonas ni buscar tribus perdidas en África, basta con asistir a una iglesia y ver como la gente adora imágenes de diversos tipos y realiza oraciones para atraer fuerzas sobrenaturales. También podemos ir con un santero o simplemente pedirle a un amigo que nos lea las cartas o el café.

 

Como ya se dijo, la magia busca darle un sentido al mundo pero en una forma distinta, al igual que el conocimiento científico, el conocimiento mágico parte de la ley de la causalidad y las relaciones que se dan en dicha ley.

 

El hombre primitivo comenzó a ver que si el sol se proyecta sobre una piedra esta se calienta, este conocimiento empírico se transformo en la búsqueda del porqué calienta. Primeramente se pudo pensar que se debía a la acción del espíritu del sol sobre el espíritu de la piedra ya que ambos estaban vivos, siendo claro que se trataba de una proyección de la psique reproductora de ese hombre “primitivo” en donde de la unión de 2 opuestos, masculino y femenino se da algo nuevo.

 

La mente del hombre que cree en la magia está cargada se símbolos que aun en época actual existen en el científico mas escéptico, pues es una función natural de la psique el fabricar estos símbolos. Prueba de ello son el lenguaje onírico, donde se manifiesta una realidad carente de toda relación lógico-matemática, sin embargo, la psique del soñante encuentra la concordancia en dicho contexto. Ciertamente, el hombre antiguo encontraba la misma concordancia en el proceso de sueño que en el proceso lúcido.

 

Tamben para explicar el porque la mente del “primitivo” suele tener esta relación causa efecto ajena a la del hombre “moderno y civilizado” debemos recurrir a Piaget, retomando el proceso de maduración cognitiva que maneja.

 

Piaget después de una ardua investigación con niños, demostró como las leyes espacio temporales no están dadas al infante, si no que se dan después de un proceso de maduración cognitiva que no termina si no hasta finalizar la adolescencia.

 

Así, el niño al ver que la sal se disuelve en el agua cree que la sal desapareció, si tiene frente de si un objeto y se le cubre, cree que el objeto también desapareció, y al destaparlo cree que apareció nuevamente.

 

Los niños contemporáneos tienen un proceso de maduración cognitiva superior al de los niños antiguos debido al medio que les rodea, así, la influencia ambiental aumenta su capacidad cognitiva y de relación espacio temporal.[1]

 

Los antiguos no tenían los mismos estímulos que el hombre contemporáneo, por lo que es lógico suponer que sus cualidades cognitivas fuesen diferentes, dando así lugar a relaciones de causa-efecto distintas a las de la mente moderna. Si el sol se ponía, el sol desaparecía en verdad para el hombre antiguo, al salir nuevamente, reaparecía. De ahí el origen de los mitos solares que hablan de cómo el sol nace cada mañana y muere por la noche, teniendo que pasar por el inframundo para resurgir en el alba.

 

Sin embargo, Pieget no observo algo, aun en adultos contemporáneos la mentalidad mágica debida a una falsa relación de causalidad existe, y no solo entre las personas de escasa formación académica, se da incluso entre grandes “pensadores”.

 

Un ejemplo es la postura teológica del la creatio ex nhilio (creación de la nada) en donde se postula que dios crea el mundo de la nada, lo cual a los ojos de la lógica actual y pasada (pues ya los antiguos filósofos hindúes y griegos sabían de la imposibilidad de la creación de la nada, pues de la nada, nada sale) resulta un absurdo, sin embargo, grandes teólogos que poseían una fuerte formación lógica como Tomas de Aquino, creían en esta realidad y trataban de explicarla, y al no poder hacerlo, decían que se trataba de un misterio religioso. Así, estos teólogos medievales y modernos (pues esta sigue siendo la actual postura de la iglesia católica y muchas otras de tradición judeo-cristiana) estaban y están atrapados en el pensamiento mágico, donde las reglas de la lógica convencional se rompen, donde la explicación solo se da por medio del símbolo y del mundo onírico (por eso no debe sorprendernos que para el creyente, dios se le manifieste comúnmente en sueños como a José el soñador, Mahoma, etc.)

 

Por eso, siguiendo el consejo del maestro Jung, creo que el psicólogo moderno debe tener un amplio conocimiento mágico, el cual se haya en las mitologías, en las religiones antiguas y modernas, así como en los cuentos de hadas tradicionales. Esto para poder entender los procesos psíquicos que no explican la mayoría de las teorías psicológicas modernas.

 

 

 

EL PAPEL DEL CHAMAN.

 

El chaman es el guía espiritual de una comunidad, en la india son conocidos como  gurús y en el occidente subsisten como los actuales sacerdotes, sin embargo el chaman de los pueblos “primitivos” se caracteriza por poder entrar en contacto con los espíritus, a esto se le llama animismo, y es la creencia que todo tiene un espíritu, el aire, las piedras, el agua, los animales, etc. También existen espíritus invisibles que pueden tratar de enfermarnos, poseernos, etc. pero también hay espíritus buenos que nos pueden ayudar a salir bien librados de esas influencias perniciosas.

 

El chaman suele hacer practicas de exorcismo si un espíritu nos esta dañando, así como también puede darnos algún brebaje (por cierto, el conocimiento de herbolaria de los auténticos chamanes es impresionante).

 

Ahora bien, sabemos que estos “espíritus” son o enfermedades mentales o enfermedades físicas.

 

Si el conocimiento en medicina herbolaria que ha aprendido el chaman cura al convaleciente es por el efecto de las sustancias en las plantas, si lo cura de su alma (psique) es porque fue un buen psicólogo.

 

El chaman es alguien con una gran sabiduría, sabe de las dolencias del alma y puede hablar de ellas, no tiene lo prejuicios del hombre moderno.

 

Por eso no debe sorprendernos el gran número de terapias de tipo alternativo como el Reiki que han florecido, que si bien no tienen la aprobación de la comunidad científica, miles si no es que millones de personas las practican.

 

Ni que decir del movimiento del New Age, en el cual se trata de regresar a las antiguas religiones animistas que fueron perseguidas casi hasta su exterminio por la fe cristiana. Prueba de ello es el actual número cada vez mayor de creyentes y participantes de la religión Wicca.

 

¿A que se debe esto?

 

Se debe a que en una forma conciente o inconciente, seguimos teniendo una mente mágica, si bien hay escépticos, estos son pocos en comparación con la mayoría de la población mundial que comparte algún tipo de creencia espiritual.

 

Y aun tratándose de un científico escéptico, seria evidente su necedad si trata de negar la realidad del hecho de la existencia de la mente mágica, la que se da en personas de diversos estratos culturales y sociales. Luego, si bien se puede negar el fenómeno mágico (como explicación real de la interacción de la causa y el efecto), no se puede negar la creencia que la gente tiene en la magia (y por magia también me refiero a la religión).

 

¿Qué son esas fuerzas o espíritus que nos poseen o nos desean un mal?

¿Qué son los dioses y los demonios?

 

Son proyecciones de nuestra propia psique, de nuestros propios miedos y pasiones que ponemos en estas fuerzas.

 

Para un mexica el rayo tenia voluntad, la voluntad de Tlaloc y el sol era un ser vivo, el Dios Huitzilopochtli que debía vencer cada noche a la su hermana Coyotchauztli (la luna) y a las estrellas (sus hermanos) saliendo del ceno de la madre tierra, Coatlicue.

 

Mas esos dioses no eran una abstracción metafísica como el actual dios del cristianismo (no Cristo, ya que este para el creyente si es una realidad humana, me refiero a dios padre), eran seres vivos, los veían al contemplar el sol, la luna, las lluvias, etc.

 

Y debían alimentar a sus dioses con el agua divina, la sangre.

 

Los mexicas, al ser un pueblo guerrero debían tener un Dios guerrero, era una proyección de su propia identidad grupal.

 

También por eso actualmente se cree que el actual dios de occidente es un dios de amor, misericordioso ¿Cómo va a tener emociones un dios si no tiene un cuerpo que se las proporcione?

 

Esto no es nuevo, el gran filósofo estoico Séneca también se da cuenta de cómo el común de las personas se proyectaba en los dioses antiguos para justificar su actuar. Al respecto, en su libro “De la vida bienaventurada” dice lo siguiente cuando explica el porque no le afectan a el las injurias:

 

“Ninguna injuria me hacéis, como no la hacen a los dioses en sus personas los que derriban sus altares, aunque muestran su mala intención y su mal consejo donde no pueden hacer ofensa. De la misma manera sufro vuestros errores, como Júpiter (Zeus) optimo y máximo sufre los disparates de los poetas; uno de los cuales le puso alas, otro cuernos, otro lo introduce adultero y trasnochador, otro lo hace cruel contra los dioses, otro injusto con los hombres, otro arrebatador y violador de nobles, hasta de sus propios parientes; otro matador de su padre (Cronos) y conquistador del ajeno y paterno reino. Los cuales en esto no cuidaron de otra cosa mas que de quitar a los hombres la vergüenza de pecar, con creer que habían sido tales sus dioses.”[2]

 

Entonces, como bien lo dice el maestro romano, no solo proyectamos nuestras cualidades y virtudes, si no también nuestros errores para justificarnos.

 

Los auténticos chamanes saben cuándo alguien esta o no usando a un espíritu o dios para justificar su actuar, en verdad son guías y grande psicólogos.

 

Pero independientemente de que sepan manejar en una forma intuitiva las fuerzas psíquicas al visualizarlas como fuerzas sobrenaturales, tienen algo que muchas corrientes psicológicas han olvidado por estar inmiscuidas en una formación positivista: tienen un toque humano.

 

Así es, los chamanes o los gurús no nos ven como enfermos como lo suelen hacer algunos psicólogos, sobre todos los psicoanalistas, nos ven como seres humanos. Esta lección ya la aprendió la psicología moderna y la escuela humanista existencial toma esta premisa, pues mas allá de la represión, de la proyección, de los mecanismos de defensa, etc. hay un ser humano, el mismo ser humano que hace miles de años bajo de los árboles y emprendió su marcha evolutiva, marcha que no se ha terminado, pues el espíritu no es hielo, es fuego, es calidez y el mundo mágico de espíritus, driades, ángeles y demonios nos sigue llamando. El limpiar nuestra mente de estas fuerzas que nos equilibran psíquicamente ha generado muchas de las crisis emocionales actuales como la depresión que se da no por un desequilibrio bioquímico, si no por un vació emocional y carente de fantasía.

 

Solo quiero concluir con la siguiente cita del Dr. Carl Gustav Jung:

 

En las edades primitivas, cuando los conceptos instintivos brotaban en la mente del hombre, la mente consiente no dudaba en integrarlos en un esquema psíquico coherente. Pero el hombre “civilizado” ya no es capaz de hacerlo. Su conciencia “avanzada” Le privó de los medios con los que podía asimilar las aportaciones auxiliares de los instintos y del inconciente. Esos órganos de asimilación e integración eran símbolos numínicos, aceptados comúnmente como sagrados.

 

Hoy día, por ejemplo, hablamos de “materia”. Describimos sus propiedades físicas, realizamos experimentos de laboratorio para demostrar algunos de sus aspectos. Pero la palabra “materia” sigue siendo un concepto seco, inhumano y puramente intelectual, sin ningún significado psíquico para nosotros. Que distinta era la primitiva imagen de la materia –La gran Madre-, que podía abarcar y expresar el profundo significado emotivo de la Madre tierra. De la misma forma, lo que era el espíritu se identifica ahora con el intelecto y deja así de ser el Padre de todo. Ha degenerado en los limitados pensamientos del ego del hombre; la inmensa energía emotiva expresada en la imagen de “nuestro Padre” se disipa en la arena de un desierto intelectual.

 

Al crecer el conocimiento científico, nuestro mundo se ha ido deshumanizando. El hombre se siente aislado en el cosmos, porque ya no se siente inmerso en la naturaleza y ha perdido su emotiva “identidad inconciente” con los fenómenos naturales. Estos han ido perdiendo paulatinamente sus repercusiones simbólicas. El trueno ya no es la voz de un Dios encolerizado, ni el rayo su proyectil vengador. Ningún río contiene espíritus, ni el árbol es el principio vital del hombre, ninguna serpiente es la encarnación de la sabiduría, ni es la gruta de la montaña la guarida de un gran demonio. Ya no se oyen las voces salidas de las piedras, las plantas y los animales, ni el hombre habla con ellos creyendo que le pueden oír. Su contacto con la naturaleza ha desaparecido y, con el, se fue la profunda fuerza emotiva que proporcionaban esas relaciones simbólicas.[3]

 

 

 

 

 

 

 

 

LA ETAPA FILOSÓFICA DE LA PSICOLOGÍA.

 

Ciertamente hablar así de una etapa de pensamiento nos remite innegablemente a Comte, con su famosa teoría de los 3 estadios (mágico o religioso, filosófico y finalmente científico).

 

Sin embargo, el ideal comtiano no se ha dado ni se dará (salvo que un día, utilizando las técnicas de manipulación del ADN remuevan de nuestro ser los genes que se encargan de producir en nosotros las estructuras arquetípicas simbólicas y emocionales, con lo que se estaría acabando también con el ser humano y se dejaría solo a un autómata racional).

 

Digo esto porque como ya se pudo apreciar en el ensayo sobre la psicología primitiva, un estadio no desplaza a otro como creía Comte, mas bien se van mezclando unos con otros. Prueba de ello es que a pesar del gran avance científico y tecnológico, seguimos pensando en términos mágicos y metafísicos (estos últimos propios de la filosofía)

 

Por eso, antes de continuar, haré ver como una realidad metafísica, propia de la filosofía sigue subsistiendo y aplicándose en nuestros días.

 

 

REVIVIENDO A LA METAFÍSICA.

 

Antes de adentrarme en este punto, es conveniente recordar que es la metafísica desde el punto de vista filosófico.

 

Por metafísica se debe entender aquella rama de la filosofía que estudia la realidad del ser (por ser entiéndase todo cuanto existe) mas allá de la simple percepción sensorial (vista, oído, gusto, tacto y olfato) ayudándose de la lógica y/o la razón.

 

Un ejemplo clásico de metafísica es el dado por Aristóteles respecto a la materia, la forma y el accidente. Para este ilustre pensador la materia es lo que compone a un ser en particular, la forma lo que define esa materia y el accidente es una cualidad que puede o no estar en dicho ser.

 

Así, si decimos la caja de plástico es azul tenemos que el plástico es la materia, caja la forma y azul el accidente (ya que podría ser de otro color o de ninguno si fuese transparente). Claro que Aristóteles no es el único metafísico, a lo largo de la historia de la filosofía han surgido diversas corrientes que tienen postulados distintos respecto a la metafísica, sin embargo todos tienen en común el hecho de que se explica una realidad concreta desde un punto de vista no concreto sino abstracto. Así, nunca vamos a ver una materia que no tenga una forma ni una forma pura, sin materia (materia no en el sentido físico, ya que en este esquema lo que ahora los científicos llaman energía es materia ya que es un elemento constitutivo de algo. Por ejemplo, los fotones serian la materia de la luz, y la forma que tome dicha luz ya sea como partícula o como onda seria la forma, mientras que su espectro o color su accidente), siempre están unidas, son parte fundamental de una sola realidad, sin embargo, la mente puede hacer esa separación mas allá de lo que perciben los órganos sensoriales.

 

Debido a que la metafísica es una rama de la filosofía que no puede ser puesta a prueba y no puede someterse al método científico tradicional, se le suele ver en menos y se le rechaza cada vez mas en ciertas áreas de estudio.

 

Ciertamente si nos ponemos en un plan inquisitivo, nos daremos cuenta que la realidad metafísica no existe, es solo una estructura mental que se proyecta sobre los objetos en un intento por comprenderlos.

 

Pero de que sea solo una proyección psíquica a que sea algo inútil como muchos pensadores lo han propuesto es algo muy distinto.

 

Una realidad metafísica por excelencia son las matemáticas. Si algún matemático nos dijese (como muchos lo hacen) que los números y sus relaciones son el componente de todo el universo, deberíamos decirle que tiene un atraso de miles de años, pues esto ya fue propuesto por Pitágoras y otros filósofos de la antigüedad, sin embargo se ha superado dicha idea. Nosotros en la realidad no vemos números deambular por el aire, ni complejas operaciones matemáticas que regulan el funcionamiento electroquímico de nuestras células, sin embargo la realidad matemática explica perfectamente estos y otros muchos fenómenos. La exactitud de la realidad matemática es tal, que se suele creer que dicha realidad en verdad existe pero no es así, las matemáticas no son mas que abstracciones lógicas que la mente puede realizar.

 

De esta forma, podemos darnos cuenta de que la realidad matemática es metafísica, esta más allá de la percepción sensible, solo accedemos a ella gracias a la lógica y la razón.

 

De igual forma, podemos ver como la metafísica se aplica en otros campos de acción que no son susceptibles de ser medidos ni cuantificados.

 

La psicología es un claro ejemplo.

 

Tomemos prestado el concepto de represión de la teoría de Freud. Según este autor, cuando sufrimos una experiencia dolorosa o traumática, a tal nivel que no queremos recordarla pues su recuerdo nos lastima, escondemos o reprimimos esta experiencia en lo más profundo de la mente, el inconciente, donde queda guardada. Sin embargo, toda la información almacenada esta ahí, tratando de salir a la conciencia y manifestarse, sin embargo, la parte conciente no lo permite para evitar que el recuerdo doloroso de dicha experiencia nos lastime. Lo mismo aplica a deseos que pueden ser traumáticos a la conciencia como el deseo de realizar un acto incestuoso, asesinar a alguien, cometer un acto sacrílego, etc. que están ahí presentes pero no se manifiestan abiertamente debido a la censura de la conciencia.

 

Esto es una concepción metafísica. Por mas tomografías computarizadas que se realicen o disecciones cerebrales, nadie puede ver el conciente ni el inconciente, nadie puede percibir por ningún sentido los deseo reprimidos, es mas, la represión no puede verse, tocarse, oírse, etc. a lo mucho podemos ver reacciones corporales, escuchar palabras que denotan deseos ocultos de donde deducimos la existencia de los mismos, así como también deducimos la existencia de la estructura conciente e inconciente respectivamente.

 

Sin embargo, en la práctica, en muchos casos de trastornos psíquicos, el aplicar las teorías psicoanalíticas de Freud  (o algún otro psicólogo) ayudan a miles de pacientes en todo el mundo a mejorar y superar problemas del pasado que los aquejan.

 

Así tenemos que la metafísica nunca estará en desuso, se aplica en todas las áreas científicas de una u otra manera, la capacidad de análisis y deducción desde el punto de vista metafísico es innegable. Es mas, dichas capacidades son en si realidades metafísicas.

 

¿Importa si en verdad existe o no la materia y la forma como entidades separadas que siempre se manifiestan en un ser particular? ¿Importa si los números son en verdad creaciones mentales si nos ayudan en la práctica a fabricar desde medicinas hasta naves espaciales? ¿Importa si el conciente y el inconciente son solo realidades psíquicas que no existen más que en la mente del terapeuta y el paciente si estas ayudan a superar dolencia emocionales?

 

Ciertamente no.

 

BREVE ANÁLISIS DE LA HISTORIA DE LA PSICOLOGÍA EN EL PERIODO FILOSÓFICO.

 

Aclaro que uso este título como una herramienta didáctica, pues por más que se quiera, no ha acabado el periodo filosófico. Sin embrago, tomare como fecha en que se inicia la psicología clínica, los mediados del siglo IXX, refiriéndome por lo tanto al periodo que va desde los presocráticos hasta pensadores como Théodule Ribot (1839-1916) o Wilhem Wundut (1832-1920) quienes tratan de hacer una psicología basada en hechos observables, medíbles y cuantificables, negando la realidad metafísica (un verdadero absurdo como ya lo demostré) como lo indica la siguiente cita de Ribot:

 

“Hasta ahora, la psicología ha tenido la desgracia de estar en manos de metafísicos. Se ha formado de esta manera una tradición difícil de romper.

… Ninguna reforma es eficaz contra lo que es radicalmente falso y la antigua psicología es una concepción bastarda que debe perecer por las contradicciones que encierra.”[4]

 

Evidentemente Ribot y los demás pensadores como el demuestran ser el típico ejemplo de personas que critican algo sin conocerlo, haciendo evidente su propia ignorancia.

 

No se habría atrevido a decir semejante barbaridad si hubiese leído las primeras hojas del libro noveno de la República de Platón, donde este genial filósofo demuestra como ya se había descubierto el inconciente 2500 años antes que Freud lo dijese, así como la realidad de las pasiones que dominan de alguna manera la mente inconciente y se manifiestan en los sueños como lo demuestra el siguiente pasaje:

 

Lo que quisiera conocer mas acabadamente es, sobre todo esto: Entre los deseos y placeres superfluos hay algunos ilegítimos que nacen en el alma (psique) de todos los hombres; pero unos son reprimidos por las leyes y por otros deseos mejores, de manera que desaparecen enteramente por obra de la razón, o si permanecen, son débiles y pocos. En otros hombres, por el contrario, dichos deseos son mas numerosos, y, al mismo tiempo, los mas fuertes-¿De que deseos hablas?- de los que se despiertan durante el sueño, cuando la parte racional del alma, pacífica y hecha por el mando, esta como dormida, y la parte animal y feroz, excitada por el vino y por la buena comida, se rebela, y rechazando el sueño trata de evadirse y de saciar sus apetitos. Bien sabes que en tales momentos no hay cosa que no se atreva el alma (psique), como si se hubiera emancipado violentamente de las leyes del decoro y del pudor; no distingue nada, ni dios, ni hombre, ni bestia; ningún crimen, ningún alimento indigno la horrorizan. En una palabra: que no hay acto, por extravagante, por infame que sea a que no se arroje…

Lo que importa únicamente saber es que en cada uno de nosotros, incluso en aquellos que parecen más dueños de sus pasiones, hay una clase de deseos crueles, brutales, sin freno, cosa que prueban los sueños.[5]

 

Ahora recordemos los tres niveles del alma que maneja Platón, el alma raciona, el alma moral y el alma pasional. El alma racional nos dice que debemos y que no hacer, como comportarnos en sociedad y con nosotros mismos, etc. el alma moral es el alma que quiere alcanzar las más altas metas morales y estéticas y el alma pasional es la de los deseos incontrolados o instintos.

 

Es función del alma racional (la única inmortal según Platón ya que las otras dos dependen del funcionamiento del cuerpo, aunque pueden dejar vestigios o reminiscencias en el ama racional si esta no se despega de las pasiones o los instintos) evitar que un alma domine más que otra, para evitar así caer en extremos. Esto se representa en la alegoría del carro, en donde el auriga debe guiar a un carro tirado por dos caballos, uno blanco que representa al alma moral o las virtudes y uno negro que representa las pasiones y deseos. El auriga o chofer, que representa la razón debe mantener el equilibrio entre estas dos fuerzas.

 

Esta idea ha sobrevivido y la tenemos representada claramente en el Arcano mayor del Tarot número VII, el carro:

 

 

 

 

 

De esta manera, seria ingenuo, por no decir tonto el negar como esta doctrina es una adelanto a la teoría psicoanalítica, donde el alma racional equivale al yo, el alma moral al súper yo y el alma pasional al ello.

 

Me sorprende que Fred S. Keller, en su libro de la definición de psicología haya menospreciado a los filósofos antiguos por considerar que: “ninguno de ellos está tan directa e indirectamente vinculado con nuestro interés actual como el filósofo y matemático Rene Descartes”.[6]

 

Obviamente tampoco leyó a Platón a fondo, ni considera como Hipócrates trato los padecimientos del rey de Persia solo con el trabajo de análisis e interpretación de los sueños, ni como los sofistas introducen el problema de la subjetividad perceptual en el mundo griego y por ende occidental, etc.

 

Y mejor ni menciono el nulo caso que hace a las escuelas psicológicas y epistemológicas de oriente como la del Budismo Theravada o el Zen, que han influido a grandes psicólogos como Jung, Perls, Reich y otros.

 

Y hablando de Descartes, Keller pasa por alto una carta que escribe, donde hace ver claramente como el ya tenía una ideal clara del inconciente, su influencia en nuestros actos concientes y como solo mediante una toma de conciencia podemos superar lo que los psicoanalistas llamarían un complejo infantil:

 

Cuando fui niño, amé a una niña de mi edad que era un poco bizca; en virtud de lo cual, la impresión que le hacía por la vista en mi cerebro, cuando miraba sus ojos extraviados, se unían de tal modo a la que se hacia también para conmover en mí la pasión del amor, que largo tiempo después, al ver a personas bizcas, me sentía mas inclinado a amarlas que a amar a otras, simplemente porque tenían este defecto; yo no sabía, no obstante, que fuese por eso. Por el contrario, desde que he reflexionado y he reconocido que era un defecto, ya no me he vuelto a conmover.[7]

 

Por los demás autores que maneja, creo que Keller da un buen acercamiento excepto por que no menciona a otros filósofos mas contemporáneos que han influido e influyen en la psicología moderna como Husserl y su fenomenología, la propuesta existencial de Sastre y muchos otros, que si bien es cierto que no se pueden estudiar a fondo en un libro de divulgación, si deberían por lo menos ser mencionados.

 

Bueno, se que me podría parecer a Keller por no continuar hablando de tantos autores importantes, pero no lo hago por que los considere sin relevancia, si no porque este post ya se ha extendido mucho.

 

Saludos:

 

Juan Carlos Abara Vázquez.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

Caso, Alfonso. El pueblo del sol. Editorial FCE. Ciudad de México.

 

Cooper, J.C. Cuentos de hadas. Alegorías de los mundos internos. Editorial Sirio. Barcelona, España.

 

Cueli, José y otros. Teorias de la personalidad. Editorial Trillas. Ciudad de México.

 

Jung, Carl Gustav. Teoría del psicoanálisis. Editorial Rotativa, Barcelona, España.

 

Jung, Carl Gustav. Arquetipos e inconciente colectivo. Editorial Paidós. Barcelona, España.

 

Jung, Carl Gustav. Psicología y Alquimia. Editorial Tomo. Ciudad de México.

 

Jung, Carl Gustav. La psicología de la transferencia. Editorial Origen/Planeta. Ciudad de México.

 

Jung, Carl Gustav. El hombre y sus símbolos. Editorial Caralt. Barcelona, España.

 

Keller, Fred S. La definición de psicología. Editorial Trillas. Ciudad de México.

                                                                                                      

Mueller, Fernand Luciden. Historia de la psicología. De la antigüedad a nuestros tiempos. Editorial FCE. Ciudad de México.

 

Platón, diálogos. Ed Porrúa Colección sepan cuantos. Ciudad de México.

 

Piaget, Jean. Psicología y pedagogía. Editorial Origen/Planeta. Ciudad de México.

 

Séneca. Tratados filosóficos. Editorial Porrúa. Colección cuantos. Ciudad de México.



[1] Lo mismo se ha observado en monos antropoides criados en cautiverio en comparación con sus hermanos salvajes, en donde los primeros han demostrado mayores capacidades cognitivo-conductuales y un mejor manejo del concepto espacio-tiempo en comparación con los monos salvajes.

[2] Séneca. Tratados filosóficos. Ed. Porrúa Colección cuantos. P 124.

[3] Jung, Carl Gustav. El hombre y sus símbolos. Ed. Caralt, 2002. P.91-93

[4] Mueller, Fernand Luciden. Historia de la psicología. De la antigüedad a nuestros tiempos. FCE.  Pag. 369.

[5] Platón, diálogos. . Ed. Porrúa Colección cuantos. P587-588.

[6] Keller, Fred S. La definición de psicología. Ed. Trillas. P. 12.

[7] op.citp. 4. Pag. 213.

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Drakkar, Úlfur Stríðsherra
dijo :

interesante pero largo

dare lectura en cuanto pueda.

Saludos

31/07/2008 a las 0:16
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