Ferdinand Flowers, an Atipical Man
Conocí a Fernando Flores cuando era Ministro de Allende, y hacía sus primeras aguas en computación, diseñando sistemas de control para las empresas del área de propiedad social que manejaba CORFO.
No creo qie el se acuerde.
Supe de su prisión en Dawson, de su exilio, y de su éxito en las tierras del Tío Sam (nadie es profeta en su tierra).
Richard Lakes lo trajo de vuelta a la Fundación Chile, y luego Bitar lo inventó como senador legándole su cargo.
Para mí fue una sorpresa su elección como Senador, pues su personalidad era, y sigue siendo, todo lo contrario de aquello a que nos tiene acostumbrados un candidato a cargos de representación popular.
Muchos votaron por él, simplemente porque les "tincó".
Esa elección me pilló en Viña, y voté por mi amigo Nelson Ávila, en cuyo comando participé, en representación del PRSD, así que no considero a Fernando como "mi" senador.
He podido conocerlo mejor, en ATINA, y lo sigo considerando un político atípico.
No sé que crestas hace militando en ese Bar de la Guerra de las Galaxias, que es el PPD, y no me extrañaría que renunciara y formara su propio movimiento político.
Tiene alma y vocación de caudillo.
Al igual que Richard Lakes, me parece que valora más la incondicionalidad que la lealtad.
A pesar de su carácter, muchas veces antipático, a la gente parece inspirarle confianza.
Está para participar en las ligas mayores, con influencias transversales en todos los sectores, trascendiendo la maniquea separación entre derecha e izquierda.
El tiempo dirá si me equivoco.
CICERONE






