Hace como 2 o 3 semanas, en el hospital de Calera un médico joven descubrió en una radiografía de abdomen una imagen sospechosa de ovoides en su interior. Él pensó inmediatamente lo peor y llamó a carabineros para que confesara algún delito. La señora que había acudido por dolor abdominal terminó en un caso de contrabando. Luego de un tiempo, se aclaró que efectivamente eran cálculos las imágenes sospechosas encontradas.
Cuento esta historia porque la medicina está llena de otras muy similares. La verdad es que no debe haber sido fácil el diagnóstico de estos cálculos, menos por un médico inexperto en el tema, sin embargo la sociedad condena a estos errores sin pensar más alla. Y quizás el verdadero error, es el de actuar en forma precipitada, y no pedir apoyo a un colega especialista en la materia correspondiente, o bien, a algún examen.
Lo que quiero decir es que equivocarse es parte de todos los trabajos del mundo, que uno tiene derecho a equivocarse, y, de hecho, todos se han equivocado en algún momento. Esto no quiere decir que uno pase por la vida equivocándose en tomar decisiones. Pero uno a pesar de realizar bien el trabajo y ser metódico, debe tener un rango de error.
Lo que realmente no puede ser aceptado es no tener claro cual es el límite de nuestras acciones. hasta dónde llegar, y cuándo debemos pedir ayuda.




















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