Ricardo CS

La tensa espera de Schröder

El gobierno del ???neo-socialista??? Gerhard Schröder ha pasado y sigue pasando duras crisis, y ha debido enfrentar el más fuerte declive de la economía alemana de post-guerra. La cesantía está desde hace varios años por sobre el diez por ciento, y las finanzas estatales han obligado al gobierno a tomar medidas que han afectado el nivel de vida de una población acostumbrada a un sistema de generosas prestaciones sociales. Entre las medidas más impopulares se encuentran aquellas que han afectado afectan a un grupo ya descontento, el de los desocupados, con la disminución y el control del apoyo estatal en caso de desempleo. Por Ricardo CS Corresponsal Atina Chile - Alemania Desde hace años el Canciller alemán ha estado repeliendo, más mal que bien, los ataques de la oposición por un lado, y por el otro la crítica cada vez más aguda desde las propias filas. Los críticos de la oposición sostienen que el gobierno de la coalición socialista-verde de Schröder es inoperante en el manejo de la crisis. La crítica interna tiene un carácter más significativo: El descontento de la ???izquierda??? alemana ???más de izquierda???, con el socialismo neo-liberal del Canciller ha tomado ya un sesgo divisionista. El sonado fracaso del partido oficialista alemán en las últimas elecciones federales en Renania del Norte-Westfalia, pocos meses después de la debacle en Schleswig-Holstein obligaron a Schröder en mayo a dar un paso de gran complejidad política y fuerte contenido polémico: Pedir a principios de julio el Voto de Confianza del parlamento. Lo polémico de este paso es, que la intención del Canciller no fue obtener el Voto de Confianza del parlamento, sino que este Voto de Confianza no se le otorgue, para así poder disolver el parlamento y convocar a nuevas elecciones en septiembre. Es decir Schröder ha buscado perder el Voto de Confianza para poder seguir gobernando. Es esta paradoja, este malabarismo constitucional el que ha provocado mucho descontento y mucha polémica. El gobierno debió pedir a sus bases políticas votar en su contra para poder posteriormente votar a su favor en septiembre, una maniobra muy incómoda para muchos parlamentarios acostumbrados a la corrección política. > De cualquier forma, Schröder perdió, como previsto, el Voto de Confianza a principios de julio. Sin embargo -qué bonita es la democracia- sigue la tensa espera para ver alcanzado el objetivo político de las nuevas elecciones. Según la carta fundamental, la materia pasa a manos del Presidente alemán, Horst Köhler. Este es uno de los pocos casos en que la constitución alemana reserva para el cargo esencialmente representativo del Presidente Federal (Bundespräsident), un rol crucial, siendo éste el que puede disolver de hecho el parlamento. El Presidente tiene 21 días para resolver la materia a contar del día del Voto de Confianza en el parlamento. Ese plazo está por cumplirse en las próximas horas. La clase política alemana y todo el país están en estado de gran expectación. Horst Köhler ha demostrado un alto grado de autonomía y gran seriedad en el desempeño de su cargo y es muy posible que si no le parece entrar en el numerito del Canciller Schröder, no dude en mostrarse ???poco cooperativo???. Pero, otra vez, ¡qué linda es la democracia!: Si el Presidente le llega a dar luz verde al asunto, puede ser que el fingido Voto de Confianza en el parlamento no le haga mucha gracia a los jueces del Tribunal Constitucional Federal (Bundesverfassungsgericht), y ahí habría que ver qué carta saca el impopular socialista ultra-renovado Gerhard Schröder.
Ricardo Castillo Sandoval Corresponsal desde Colonia, Alemania para Atina Chile factormenos design
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